jueves, 20 de noviembre de 2014
DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO
Hoy celebramos el día internacional de los niños. Incluimos a todos aún sabiendo que no todos tienen la misma suerte ¿Por qué la vida es tan cruel con algunos pequeños que de nada son culpables? En realidad no es la vida en sí, somos los seres, esos que nos llamamos humanos y que hacemos verdaderas barbaridades.
¿Sabemos en realidad navegar por un mundo para hacerlo un poco mejor? Guerras que empiezan y no saben, o no quieren terminarlas por la maldita codicia. Intereses apetitosos que se llevan unos cuantos que están alrededor de las “tartas”.
¿Sabemos los adultos explicar a esos niños que son hijos, nietos, sobrinos nuestros cómo comportarse con otros que tienen menos?
Escucho conversaciones de abuelos que dicen tener buena formación y me quedo helada al oír como aconsejan a sus nietos o como protestan si acuden con todo derecho, otros niños de diferente raza o religión al mismo colegio o clase. Lo mejor de todo es oírles decir ¡no soy racista! Les pregunto ¿Están seguros? Todos los niños tienen los mismos derechos. Gritemos con fuerza para que se termine todo el horror que sufren y padecen ellos.
ANIMO A LOS POLÍTICOS QUE APRENDAN AMAR A LOS NIÑOS DEL MUNDO.
NACER ENTRE PIEDRAS
¿Qué día nací? ¿Quién fue mi madre?
¡No la conocí!
¡Nada sé de mi pasado!
¿Quién me lo puede decir?
Alguien empezó a contarme… ¡que
piedras fueron mi cuna, harapos
mis vestiduras!
Alguien me dijo… no supiste llorar,
no podía… mis fuerzas eran nulas.
Mi madre hambre tenía…
Quizás no recuerde bien… ¡que
unas gotas calientes sentí sobre mi piel!
Me parecieron lágrimas de una madre… ¡que
de sus ojos como manantiales,
brotaron agua para lavarme!
¿Quién me hablará de ello madre?
¡Solo las piedras del camino!
¡las ruinas de mi destino!
y… al viento gritaré… ¡madre, madre
cuéntame!
¿Quién soy? ¿Dónde estás? ¡Ven!
¡Solo las piedras del camino
cuando las pise contestaran diciéndome!
Naciste en Siria, entre piedras, harapos,
hambre, bombas y ruinas.
¡Allí naciste alma mía!
Poema, prosa y acuarela, autora:
Higorca, Derechos Reservados
lunes, 14 de julio de 2014
NIÑOS DEL DESIERTO
Acuarela de Higorca Gómez
Hunden sus pies en arena.
Dunas tienen por
barreras.
Jaimas por viviendas.
Niños que viven en
ellas
Todo distinto a un
mundo
sin descubrir
y que algún día repudiaran.
Caminan hundiendo sus
pies
en una arena caliente,
sin agua,
sin pan a veces…
¿Dónde está el mar para
partir?
Se preguntan a
determinada edad.
Quiero vivir en un
mundo de paz
aquí no tengo
libertad..
Miro al cielo y veo las
golondrinas volar
yo quiero ir con ellas,
cruzar el mar
Allí está mi libertad
¡No sabe el niño que a
veces
el mar se traga esa…
tan ansiada voluntad.!
Higorca - Derechos Reservados
COLORES DEL DESIERTO
Acuarela de Higorca Gómez
Las tardes veraniegas
son una delicia para sentarse sobre una roca y al mismo tiempo que nos
refrescamos con la brisa del mar podemos contemplar los mil colores de un cielo
único que nos hace soñar.
El mar, la mar esta
serena, tiene un precioso color plata y sobre el se puede ver una bola con un
rojo excepcional.
De vez en cuando me
llega una pequeña ráfaga de aire acompañada de unas pequeñas gotas de agua con
sabor salado. No me limpio, dejo que resbalen lentamente por mi cuello.
Me doy la vuelta y miro
toda la arena que me rodea. Fina, dorada, y cuando la mueve el viento cambia de
color ¿qué color tiene? No se definir, roja, marrón…
Entorno los ojos y
pienso en los grandes desiertos, sobre todo en el que más cerca tenemos, el de
Sahara. Arena y dunas, poca agua y campos de refugiados dónde se apilan las
jaimas esperando que algún día sus habitantes puedan volver a sus casas, a sus
hogares.
Supervivientes de una
guerra provocada por lo que tantas veces
hemos traído a estas páginas y que en un principio iba a durar seis días, y
todavía no hemos visto el final.
Cuarenta largos años de
un exilio forzado como siempre.
Jóvenes sin trabajo, familias que no saben cómo ni de qué forma llegar para poder comer. Con mil
carencias.
Y todo sigue en un
profundo silencio. Todos callamos y sabemos que es el mismo problema de siempre
¡la
corrupción! Así año, tras año…
Al mismo tiempo que el
ruido de las olas me parece escuchar unos pequeños gritos y risas. Me vuelvo y
veo un grupo de niños sus ojos se graban en mí, grandes, vivos, alegres, curiosos,
tanto que parecen despedir unas chispitas doradas. Su pelo negro, rizado, al
igual que su tez oscura me da a entender que no son de la Península.
¡Son los niños
Saharauis! Quizás unos niños que durante un tiempo
son privilegiados. Cada año nos visitan, niños que viven normalmente en campos
de refugiados. Han nacido en esos lugares entre jaimas, arena y dunas, están
acostumbrados a vivir con la falta de mil cosas, entre ellas el agua. Algo tan
imprescindible como eso.
El verano es la
libertad, una libertad tan deseada por el ser humano dónde poder volar, correr
por un mundo totalmente distinto al suyo.
Se quedan estupefactos
al ver como de una manera tan sencilla cae el agua por un “pequeño tubo”
¡algo
magistral para ellos!
Lavarse con la misma
libertad como es el correr, sin pensar que se pueden quedar sin ese liquido y
que después van a tener que ir a buscar hasta un pozo o algo parecido que lo
más seguro tengan que andar unos cuantos kilómetros.
Desde hace muchos años llegan
hasta nosotros. Alguna vez me he preguntado ¿de quién partió la idea y por
qué? Seguramente se sentían culpables de su situación y quisieron
paliar de esta forma tanto dolor.
Atenuar suavemente el gran
horror que llevaron a cabo.
Pero siempre tenemos
que dar gracias y mirar todo lo positivo de las cosas. Es mucho que agradecer y
los españoles tenemos mucho de solidarios.
Un grupo de matrimonios
los acogen como padres del verano. Una buena, muy buena labor. Alguno repite y
viene más de una vez, siempre con esos mismos “padres”, hasta el punto que se
acostumbran a ellos y se les hace largo el resto del año.
Los veteranos ayudan a
los que vienen el primer año que miran todo con máxima curiosidad sobre todo
porque no entienden todavía el idioma y alguna vez desconfían hasta que no lo conocen bien…
Y… abren el frigorífico
“dentro hay cosas para comer” les da miedo coger no están acostumbrados a todo
ese tipo de “artilugios nuestros”.
La primera vez que
visitan un médico, un dentista, o van a unos grandes almacenes, sus ojos no dan
a bastó para mirar todo lo que allí encuentran.
Me parece muy bien todo lo que se haga por esa
“bendita” causa pero me llenaría mucho más que al final cada uno cediera un
poco para crear un mundo libre, como corresponde al ser humano.
De nuevo pido que la
concordia llegue hasta los políticos (y meto en el mismo saco a las Casas
Reales) para que se den cuenta de todo lo que llevan entre manos, de toda la
pobreza, del sufrimiento que existe en esos países remediándolo lo antes
posible.
También esas personas
tienen derecho a vivir de otra forma, sobre todo en unas viviendas dignas para
que sus hijos, esos niños que se están formando tengan lo necesario para
hacerse hombres de bien.
Entonces llegara la paz
en el mundo.
Higorca - Derechos Reservados
martes, 22 de abril de 2014
UN MAESTRO DE LAS LETRAS
Se ha ido en silencio.
Quizás mientras alguien le cantaba al oído una de las melodías que a él más le
gustaba. Un vallenato en el que le hablara de sus tantos libros, o mejor de su
vida nada fácil y que él supo transformar, dar forma en las diferentes
historias con las que deleitó al mundo.
Su sencillez hizo que más de
uno pensará que daba la espalda a otros escritores ¡pudo ser! Pero pienso que
le quedó poco tiempo para tales locuras.
García Márquez, o Gabo, era
un entusiasta del periodismo que como tantas otras cosas supo elevar. Sin duda
hombres como él elevan todo lo que llevan entre manos.
Mi generación le debe mucho
a ese magnificó escritor. Coger su novela en mis manos era leerla con avidez al
mismo tiempo que aprendíamos un español claro, fluido y excepcional.
Igualarlo con Cervantes es
lo mejor que la critica a podido decir. Su mente clara supo plasmar en letras
una vida llena de dificultad y al mismo tiempo iba dejando en el lector ese
poso de intriga para seguir adelante con esos Cien Años de Soledad, o Amor en
los Tiempos del Cólera…
¿Dónde estás ahora
Alejandro, sigues en alta mar o estas de vuelta? ¿Estás perdido por esa ciudad
llamada Macondo? ¿Buscas ese amor de anciano con una joven que te alegre la
vida? ¿A quién contarás ahora tus historias amado Gabo?
La pluma descansa sobre la
mesa, el tintero está seco porque esas manos, sus manos ya no lo tocarán.
Seguramente su voz
conferencie por un lugar llamado Universo, entre nubes, amigos que allí le
estaban esperando, ángeles con alas blancas y caras sonrientes, mariposas
amarillas en diabólica danza, para preguntar todo lo importante que le ha
pasado en su vida ¡Lo otro, ya lo saben! ¿para qué importunarle?
Allí en aquel lugar estará
sentado sobre un lecho de pétalos de rosas amarillas con suave perfume para no
importunar mientras piensa la próxima historia, la próxima novela dónde tendrá
cabida una bella ciudad, un barrio de putas, miles de demonios, un río
desbordado por la cólera, un campo dónde aterrizar un avión para narrar doce
cuentos en los que pueda decir que han pasado cien años y ahora ya tiene una
crónica muerte y que estaba anunciada.
Gabriel García Márquez,
colombiano de nacimiento, ciudadano del mundo y mexicano de honor.
Higorca Gómez – Medalla de Oro N. Litt.
jueves, 17 de abril de 2014
GABRIEL GRACÍA MÁRQUEZ
lunes, 14 de abril de 2014
SEMANA DE PASIÓN
SEMANA SANTA
![]() |
| Acuarela de Higorca Gómez |
Semana
Santa, calles engalanadas.
Balcones
adornados con paños morados.
Tronos
que en silencio pasan
al
caer el sol y cuando empieza el ocaso.
Suspiros
que salen del alma.
¡Ay,
ay, ay, marecita de mi alma!
Quejios
que inundan la noche Andaluza.
Reza
cantando la saetera,
al Cristo atado a la columna
Y… a
esa madre cuajada en lágrimas
con
siete puñales clavados
en su
corazón sangrante
¡Ay
Madre Nuestra, Madre de Jesús
Hijo
de Dios,
que
le han clavado en la cruz!
Y
Ella con su dolor en silencio,
en
hermoso trono de oro también le sigue.
Sus
penitentes, cofrades que van rezando
quedamente,
un Ave María en silencio.
Un,
dos, un dos, pasos que van marcando.
Lágrimas
que van rodando.
Olor
a cera que sube en columnas
hasta
el cielo cuando ya es noche cerrada.
Cuando
la procesión agotada
llega
a su iglesia para entrar por la puerta.
Para
despedirse otro año,
ha
paseado su alma, su pena.
Higorca
-11 – 04- 14 derechos reservados.
sábado, 5 de abril de 2014
ABUELAS DE LA GUERRA
Óleo, Higorca Gómez
Niños que corren descalzos,
sonrisas a medias, caras
tiznadas,
cuerpos pequeños sin miedo a
la nada,
manos vacías, ojos secos…
Ya no quedan lágrimas…
Ahora ni agua para lavarse
después de jugar en la
calle.
No lloran, sonríen, sonríen
a medias
viven entre rejas, piedras sin
techo…
A veces de estrellas…
las más de plástico frío
sin colchón siquiera dónde
dormir,
dónde pasar la noche.
No tienen peines, no tienen
agua.
Madres que sufren por no
tener comida
que dar a esos niños que
esperan
un plato caliente.
Abuela ¡dame un trozo de
pan!
Y una sonrisa, una caricia,
no llores abuela, mañana
de nuevo amanecerá, mira…
- veo
una paloma volar
nos trae noticias de paz.
Abuela sonríe, ya lo veras.
Mientras la abuela cansada
Se duerme sobre la piedra
dónde sentada está.
Esperando siempre desde
que empezó la guerra ese
trozo de pan.
El agua para poderse lavar
¡no quiero que mueran más
niños!
¡Por Dios que llegue pronto
la paz!
Higorca 28-3-14,
reservados
los derechos
martes, 11 de marzo de 2014
TRÁGICO DÍA - 2014
![]() |
| Óleo de mi autoría, Higorca |
Amargo despertar aquel día,
11 de marzo del año 2004. Era imposible seguir oyendo aquellas noticias. Me miré
y me pellizqué preguntándome si estaba despierta o es que seguía dormida y
aquello era un mal sueño.
No sabíamos como sentarnos a
la mesa para desayunar, con todas aquellas palabras, lágrimas y amasijos de
hierros, sangre y cadáveres de personas.
Con aquello que estábamos
viendo en la pantalla era imposible llevarse el café a la boca y eso que estaba
humeante y su olor llenaba la estancia.
No sabíamos cómo reaccionar,
teníamos conocidos que ese día habían viajado a la capital. No me atrevía a
marcar el número por… menos mal que conociéndonos fueron ellos los que llamaron
para decir que estaban bien.
Era horrible, me vino a la
memoria otro once de septiembre, también aquel día nos íbamos a sentar a comer
cuando aquella “película” nos dejo lívidos.
¿Qué estaba pasando en el
mundo? Mejor ¿Qué está pasando? Parece que
nos hemos vuelto locos y que matar es el único placer con el que cuentan
algunos desalmados. Ahora estamos igual con el avión que se ha “perdido”. Con
las guerras…
No quiero recordar aquellos
hierros retorcidos y entre ellos todas aquellas personas inocentes que pagaron
con su vida ¿tenían que pagar algo? La mayoría de ellos eran jóvenes en
plenitud de vida.
Aquellos desalmados no se
conformaron con uno, nooo, tuvieron que ser más y así cayeron uno tras otro los
trenes de la muerte, dejando aquel olor nauseabundo de horror y desesperación
para los que se fueron, los que quedaron y para los familiares que en su locura
buscaban a los suyos sin encontrar las palabras adecuadas ante tal magnitud de
sufrimiento.
Nunca olvidaremos aquellas
imágenes, aquellos gritos, llantos y caras de espanto esperando noticias buenas
o malas, pero noticias al fin y al cabo.
Se reacciono con suma
rapidez y así fueron trasladados los heridos a hospitales y atendiendo con
maestría, cariño y premura para intentar salvar cuantas más vidas mejor.
¡Cuánto aplomo demostró el
pueblo de Madrid aquel día! Digno de alabanza, lo
primero era acudir a los necesitados y no se pensó en más. Sanitarios, médicos,
psicólogos, y todo aquel que estaba dispuesto a dar una ayuda moral, material,
o entregando su sangre estaba al pie de todo aquel jeroglífico.
Han pasado diez años y todo
sigue vivo en el pueblo español. Ya no hablemos de las familias que perdieron a
sus hijos jóvenes, o a esos niños que sus padres se quedaron entre las vías, o
a los hermanos que nunca volvieron a ver… Algo muy difícil de olvidar.
Por esas razones y otras muy
vigentes me pregunto una y mil veces ¿existe Dios? ¿Dónde estaba en esos
momentos dejando que murieran tantas personas inocentes? ¿Dios quiere tantos
mártires?
¡No entiendo nada pero a
veces es mejor no querer entender!
NO QUIERO OLVIDAR
Nunca olvidare tanto dolor
entresijos de mentes
retorcidas
como los hierros que
quedaron
en aquellas vías…
Espanto veo en sus caras
todavía
sus ojos desorbitados ante
lo que veían
no podía ser tanto horror,
les mentían,
parecían decir entre
lágrimas
¿dónde estás hijo del alma?
¡No encuentro su cara entre
tantas!
Decían aquellas madres
enloquecidas
Buscaban una camisa,
algo que les dijera, que les
diera
una pista siquiera
allí, allí quedaron en medio
de unas
retorcidas vías.
Mi homenaje a todas esas
inocentes víctimas.
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