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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

lunes, 2 de agosto de 2010

LAGO DE SANABRIA



Lago de Sanabria, José descansando en plena naturaleza
Siguiendo por la autovía que nos lleva a Galicia, nos encontramos un lugar fresco, romántico y apacible. Entre montes, rodeado de pinares, abetos y otras coníferas, amen de otro tipo de árboles.

En plena naturaleza que más bien diría yo “naturaleza salvaje” encontramos en nuestro caminar ese remanso de paz y esparcimiento.

Un inmenso lago, un oasis en pleno desierto como diría algún naturista experto. Un lago de aguas oscuras ¡Claro! ¿Eso es debido a los montes cercanos y en cadena que lo circundan?

Aguas de un azul oscuro que parecen espejos ¡si! Espejos de un gigante guardián. O verdes vejiga que nos diría el pintor que aprovecha el instante para plasmar ese tono tan dado por la naturaleza.

Naturaleza ¡divina palabra! Creada ¿por quien? No hay nadie que iguale semejante belleza, no encuentro el artista pintor o dibujante que fuese capaz de colocar en un lienzo un paisaje tan armónico y con tanto movimiento.

El lago nos transmite la paz de sus quietas y a la vez movidas aguas porque aunque nos parezca que están calmadas, es indudable que tiene el movimiento continuo de la vida.

Miramos alrededor y vemos que su agua se filtra con timidez por esos recovecos que los “padres montes” tienen, ellos son como brazos acogedores que sostienen al hijo que busca protección.

El lago es el hijo ya que esta en su seno; el seno de la madre que le cobija y a la vez calma la sed del caminante fatigado. Una sed distinta a la corporal, una sed física y mental que abarca desde los ojos del alma.

En sus aguas, podemos ver reflejadas el movimiento de las ramas; ramas de esos árboles cercanos, parecen bailar una danza sobre el espejo nítido, gigante de la naturaleza. Danza infernal cuando el aire y el viento ataca fieramente en un valle cercado, y, eso sí, dejando volar la mente, la imaginación nos lleva a pensar en alguien que hace muchos siglos habito allí ¿Por qué no? Cada lugar tiene su historia, su “meiga” su “dragón” escondido.

Nosotros ante tanta belleza no buscamos eso, buscamos a una bella y enigmática doncella que alguna vez se baño en tan esplendido y mágico lugar.

Todo eso y mucho más me dice al mirar las oscuras y profundas aguas de ese lago de Sanabria.