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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

sábado, 19 de marzo de 2011

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA

Titulo: Caserio - Autora: Higorca - Oleo/tabla Medidas: 200 x 180




¿Como pasar por alto el centenario de un poeta? Sobre todo de un poeta como era Gabriel Celaya, un vasco de pro, comprometido en toda su poesía.
Nacido en Hernani, su niñez, y juventud enfermiza hace que se traslade a: Francia y al Escorial, donde se aficiona a la lectura, llegando a ser su deporte favorito. Asiduo viajante al país vecino, decide finalmente trasladarse a Madrid, para alojarse en la Residencia de Estudiantes. La idea ya esta forjada en su mente: las letras, y, es allí donde tiene la oportunidad de conocer a los grandes genios, o lo que es lo mismo se hace amigo de los intelectuales del momento, entre ellos: García Lorca, Dalí, Buñuel, Ortega y Gasset, y, un largo etc. no todo se termina aquí, tiene oportunidades de conocer a muchos más y entre esos muchos podemos destacar a, Pablo Neruda, y, tantos otros del momento y de su generación. Republicano, también conoce las represalias de la guerra civil, y, la cárcel. Obtiene premios importantes, y edita bastantes: libros de poesía y prosa, es fundador de varias revistas poéticas, publica artículos en periódicos.
Sobre todo hay que destacar que durante su vida, publica con distintos nombres, con la convicción que todos le pertenecen.
Yo, destacaría: el gran amor de Celaya a las letras, un hombre sencillo que supo luchar en todo momento por ellas, le considero un gran maestro y que mejor homenaje al poeta y al “letrista” vasco, que, poner un poema del libro que conservo y que me gusta releer.

COMO UN AVE

Un ciervo delicado,
un aire largo,
una forma sonora entre los labios:

tal palabra no dicha...,
así deriva
la sangre acariciando las orillas.

Ese poco de sombra palpitando,
esa manzana
en la ardiente blancura del verano,

tal corazón en el aire,
tales islas cerradas
en la pausa remota de los más claros mares,

y esa luz, esa luz que es tan suave,
esa dulce carena
que resbala en las olas redondas una nave,

ese silencio pasa,
esa paz, la caricia
con larga forma de ave.