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| Tres momentos mágicos en Córdoba, fotos "robadas" a los amigos, gracias por ello |
El
sábado un “puñado” de poetas,
acudimos a ese emblemático lugar donde dicen que Seneca: el orador, el escritor
y filoso, nació ¿será por eso que las palabras se unen tanto en ese bello rincón
de esta piel de toro.
y…
allí junto a esa Mezquita; maravillosa, de columnas llena de magia y estandarte
del Ándalus. Justamente en ese “Emirato”
empezaron a sonar las letras con acordes de guitarra, de cuerdas bien
templadas, de gargantas y sentimientos que volaron muy alto para que todos
oyeran tan bellos cantos.
¡Poder
poner cara a cada uno de los poemas y comentarios!, saber lo que, y, a quien:
hemos dicho y nos han dicho en esas letras de un rincón virtual llamado poetas…
¿No os parece algo muy hermoso estar juntos físicamente?
Todo
fue maravilloso, hoy, en el reposo nuevamente del hogar, parece como un sueño
haber compartido con tantos poetas, con tantos “dejes” de lugares tan diferentes, de sentir la amistad, el saber
dar a cada uno de nosotros lo mejor que llevamos dentro. Todo debido a “eso” a la única finalidad de decir en
cada una de nuestras letras todo lo que sentimos cada uno, a nuestra forma y
nuestro saber decir o recitar, en esos momentos ¿Qué puede importar hacerlo
mejor o peor? Importa el dejar sonar la voz como una explosión para que todos
se enteren como somos, lo que queremos, a donde vamos o simplemente hasta donde
llegamos; pero eso sí, con fuerza y cogiendo nuestras manos.
Solo
me cabe decir: Gracias Amaya Martín, doctora de las letras y de la amistad, por
haber sabido llevar el timón hasta ese hermoso puerto, con gallardía, casi en
silencio, y, en cambio teniendo el don de mando para que todo saliese tan bien,
y, también nuestras gracias personales por abrazarnos con fuerza, por querer
compartir estas jornadas explosivas de letras y convivencia.
También
quiero abrazar a todos los que compartimos y a todos aquellos que por otras
causas no pudieron estar con nosotros, pero que sí estuvieron en nuestras
mentes y en nuestro corazón, a ellos os hago llegar un beso: recogerlo con el
mismo cariño que yo lo envió.
Y…
hasta siempre que sea muy pronto.


