Óleo de Higorca Gómez
Viernes de Dolores. Domingo
de Ramos. Semana de Pasión. Procesiones, Pasos, Saetas
canciones de dolor que
al oír sus quejidos se eriza la carne. Ruidos de cadenas arrastrando.
Olor a
cera. Golpes de bastones de mando para indicar parada o arranque ¡Levantar
el trono costaleros!
Celebraciones de la Vida y
Muerte, de la Pasión de Cristo.
La entrada triunfante de
Jesús a Jerusalén a lomos de una borriquilla. Recibido con palmas y ramas de
olivo. Principio de la Semana Santa.
Penitentes acompañando los
diferentes Pasos o Tronos en los que podemos ver cada pasaje del escarnio,
crucifixión y muerte de Cristo para luego resucitar.
Días de vigilia, de ayuno y
de recogimiento. Silencios continuos. Caminar lento por las calles empedradas.
Cirios que van llorando dejando en el suelo la estela de sus lágrimas de cera
para que no olvidemos durante un tiempo que por ese lugar pasó Jesucristo
clavado en la Cruz.
Días distintos en los que
todos nos creemos más bueno, todos miramos al cielo como pidiendo perdón o
quizás pensando ¿SI HAY ALGO PORQUE DEJA QUE MUERAN TANTAS CRIATURAS
INOCENTES?
Su Madre sufrió mucho
mientras veía todo el ultraje que le hicieron a Él. Sintió en su propia carne
el mismo dolor.
Pensando en todo eso me
pregunto
¿Por qué teniendo el poder
en sus manos no hace algo para que no suceda más?
¿Por qué no protege a esos
miles de pequeños que están muriendo y sufriendo en el mundo?
Entonces yo sería la primera
que pensaría con firmeza que existe Dios. No dudaría ni por un momento. Tampoco me haría
tantas preguntas como mi mente expresa.
Siempre me han dicho que hay
que tener fe en algo. Quizás lleven razón, a lo mejor tengo esa fe y no me doy
cuenta. De lo que estoy segura es de todo lo que palpo con mis manos, o veo a
través de mis pupilas. Lo que escucho y lo que me duele con toda mi alma.
Y veo eso… personas que
pasan hambre, que son desahuciadas de sus casas porque no tienen trabajo, ni
dinero y si tienen hijos, niños pequeños. Padres mayores que tienen que
repartir su pequeña “paguita” con su familia que desesperados vagan en buscan
de un trabajo.
Niños buscando en los
vertederos para poder llevar a sus casas un poco de dinero o la comida
putrefacta que han encontrado y que no tienen nada más para comer. Niños en
edad escolar y no pueden acudir porque tienen que ir a muchos kilómetros en busca
de un poco de agua. Niños con armas en las manos apuntando a otros para
disparar y matar a un semejante.
Ellos pasan año tras año la
peor de las semanas santas y muchos de ellos cuando han salvado la vida e
intentan emigrar todavía encuentran más obstáculos y vallas. Triste caminar el
suyo, espinas y piedras punzantes.
¿Dios puede querer todo eso?
Cualquier Dios que siendo el mismo toma el nombre que le han dado sus
seguidores ¡No entiendo nada!
¿No sería más fácil que toda
la carne que no se come por ayunar esos días se cogiese y se llevase a un
orfanato para que esos pequeños comiesen “opíparamente”? Entonces yo sería
feliz seguramente miraría al cielo dando las gracias por todo ello.
Seguro que yo sería
penitente y arrastraría cadenas dando gracias por todos sus dones. Caminaría
kilómetros portando velas para que su luz iluminara el camino del bien.
Así, de esta forma quizás
cumpla con un solo mandamiento, invitando a quien lo necesite para que coma
junto a nosotros celebrando la Pascua. Pero eso sí porque yo estaré segura que
compartiré el pan y el vino con el mendigo. Con el Hijo de Dios.
Higorca - Derechos Reservados
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