Una pluma ha dejado de
escribir. Quizás cansada de contar esas maravillosas obras grandes. Cargadas de
premios.
También es fácil que se haya
querido trasladar a un lugar más cómodo para seguir diciéndole al mundo lo que
él piensa de la soledad, de esa muerte quizás anunciada prematuramente y tantas
otras. Ahora recostado sobre una nube de algodón en interesante tertulia con
otros compañeros también ganadores de los mismos premios para seguir narrando
alguna más de sus historias.
Gabriel García Márquez ya no
está físicamente en este mundo, pero no se ha ido del todo. Eso es muy difícil
ya que sus obras, sus excelsas letras, su legado permanece entre nosotros.
Solamente una cosa quiero
decir: Gracias maestro por dejar ese halo de sabiduría para poder seguir
aprendiendo, para poder seguir leyendo y perfeccionando cada una de las
historias que también nosotros contemos a los demás.
Ahora te permitimos
descansar en paz entre los más diversos amigos que te puedas encontrar a tu
paso por ese caminar en otro lugar.
Higorca – Derechos
reservados
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