Óleo, Higorca Gómez
Niños que corren descalzos,
sonrisas a medias, caras
tiznadas,
cuerpos pequeños sin miedo a
la nada,
manos vacías, ojos secos…
Ya no quedan lágrimas…
Ahora ni agua para lavarse
después de jugar en la
calle.
No lloran, sonríen, sonríen
a medias
viven entre rejas, piedras sin
techo…
A veces de estrellas…
las más de plástico frío
sin colchón siquiera dónde
dormir,
dónde pasar la noche.
No tienen peines, no tienen
agua.
Madres que sufren por no
tener comida
que dar a esos niños que
esperan
un plato caliente.
Abuela ¡dame un trozo de
pan!
Y una sonrisa, una caricia,
no llores abuela, mañana
de nuevo amanecerá, mira…
- veo
una paloma volar
nos trae noticias de paz.
Abuela sonríe, ya lo veras.
Mientras la abuela cansada
Se duerme sobre la piedra
dónde sentada está.
Esperando siempre desde
que empezó la guerra ese
trozo de pan.
El agua para poderse lavar
¡no quiero que mueran más
niños!
¡Por Dios que llegue pronto
la paz!
Higorca 28-3-14,
reservados
los derechos

1 comentario:
Un poema que canta a la realidad cruda y concreta de muchas mujeres-abuelas en este mundo de exclusiones y miserias. ¡Me gustó!
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