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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 30 de agosto de 2011

HOMENAJE A MALENI,

titulo: La flor llora, dibujo de nogalina en papel de algodón, autora: Higorca

Se ha ido una de las bailaoras que siempre recordaremos, Maleni. Descendiente de una saga de arte flamenco, casada con un torero de casta. Julio Aparicio. Toros y baile, buen maridaje. 
Arte y tronio, se han ido a bailar en otros tablaos, donde las zapatillas sobran donde los brazos se mueven como si de gasas y tules fuesen, enredada entre nubes de algodón, mirara a todos aquellos que han sabido darle tanto amor. Descansa en paz, bailaora, mujer y madre. 
Mi pequeño homenaje en su recuerdo.


El baile y la taurina están de luto.
Ha muerto Maleni ¡¡la bailaora!!
Flamenco y toros, tablao y albero,
todo el arte por ella, llora
¿Quién ha muerto? ¡Una faraona!
Un alegre torbellino
que de Sevilla salió.

Bailaba con tanto arte los:
fandangos y bulerías,
las seguirillas y soleares,
el taconeo en los tablaos…
¡Que doblen las campanas…
y que callen los clarines !

¡¡Silencio!! ¡Ha muerto Maleni!
¡Maleni! ¿La bailaora, la sevillana?
¡Sí!
¿Aquella que se movía
en el tablao tan bien?
Pues…
¡Que doblen las campanas y…
que la Giralda llore también!

Escrito: Higorca

lunes, 22 de agosto de 2011

CONOCIENDO AMIGOS












Una no sabe por dónde vamos a encontrar aquellas personas que de alguna forma son más afines a nosotros, me gusta tener amigos, de esos que los puedes tocar, hablar, comentar, o simplemente escribir una carta, todos son igual, aun respetando a cada uno por su valía, y tratando individualmente.
Dicen que a la familia nos la imponen, a los amigos los elegimos, no se si bien o mal, pero sé que hay están.
Cuando abrí una página en una red social llamada Facebook, nunca pensé que me iban a pasar tantas cosas buenas, yo que siempre me ha gustado conservar aquellos amigos que a mi paso por el mundo he ido “adquiriendo” no podía pensar que eso, era una nimiedad, que mi circulo se iba a poder ampliar mucho más, y, como siempre, encontramos personas de todas las clases, con la seguridad que abunda más lo bueno que lo malo, aunque se deje notar más lo malo.
Gracias a Dios, hasta hoy, las, o los que han llegado hasta mí, nunca me han defraudado, siguen a mi lado como el primer día y eso es todo un triunfo, claro que yo siempre respondo en todo, por que como dice el refrán: la amistad es una vía de ida y vuelta.
Un día sin saber cómo me vi envuelta en un grupo. Amigos de La Mancha, aquello me hizo ilusión, yo, de otra zona de España, una extraña siempre en esta tierra, invitada a ese grupo. Me gusto de lleno y seguí. Ese grupo iba a llenar mi alma de todos los sinsabores que las gentes del pueblo donde habito me habían dado.
Somos los más mayores de años, pero eso que importa, estamos integrados del todo.
Un día propusieron juntarnos para visitar un lugar, comer todos juntos y de esa forma conocernos en “persona carnal” porque, de otra forma ya nos conocíamos, es fácil, por la forma de escribir, podemos saber cómo somos nosotros, cada uno, incluso la forma de pensar. Aquello fue un éxito, y, así, el sábado fue aquí, muchos maridos, eran reacios el primer día ¡eso son cosas de mujeres! Pensaban, porque quizás la única que utiliza este “artefacto” para trabajar soy yo, pero, jejeje, se equivocaron, tanto que han vuelto, han venido todos y otros a este sacrosanto lugar manchego.
Nos juntamos un montón y nosotros que fuimos los anfitriones, pedimos un refugio muy bonito para poder comer todos alegremente, una casa solariega que hay en este pueblo, Herencia.
De nuevo tengo que dar las gracias a todos, fue un día pleno, ni la enorme calor que hacía nos hizo mella, que hermoso espectáculo dimos, todos en unión, acudieron de todas partes de la piel de toro, Barcelona, Castellón, Madrid, Valdepeñas, bueno un largo etc.
He puesto unas fotos para que esto quede en el recuerdo de todos, y esperamos tener otra muy pronto en otro lugar de esta Mancha que como Quijotes recorremos en busca de amigos. 

miércoles, 17 de agosto de 2011

UN PEQUEÑO HOMENAJE


Dibujo a plumilla, autora: Higorca

  
A veces sentimos algo extraño dentro de nosotros, no sabemos que es… pero algo en nuestro interior nos dice que ha pasado algo.
Hace unos años, un amigo nuestro enfermó, y, lo ingresaron en el hospital. Una tarde fuimos a visitarle, entramos en la habitación que era de dos camas, quiero decir que habían dos enfermos en ella.
En una de aquellas camas, estaba nuestro amigo, en la otra, un chico muy joven, le acompañaban sus padres.
Nosotros, entramos, y, saludamos evidentemente a la persona que íbamos a ver, pero también a las otras personas que estaban allí. Después de un rato, miramos mejor y pudimos comprobar que aquel ocupante de cama, era muy joven, apenas se podía mover, su madre le ayudaba a todo, necesitaba toda clase de asistencia.
Al mirarle me recordó una película: Mar adentro. No al protagonista, simplemente vino a mi mente ese film, en aquel momento yo misma y en mi interior, me pregunte ¿Por qué? Lógico era que hubiese pensado en aquel hombre que desea fervientemente la eutanasia.
Por un instante llegue a pensar que este, también lo deseaba. A mí se me pusieron los pelos de punta, como escarpias, ya que no me  gusta para nada el tema de la guadaña.
Recuerdo que mire a su madre y de nuevo pensé ¡¡Pobre madre!! ¡Que sufrimiento! Seguimos hablando y fue entonces cuando descubrimos que estaba así a causa de un accidente, estaba más bien… tetrapléjico, creo recordar que incluso la cabeza difícilmente la movía.
Yo, muy optimista siempre, le daba ánimos, debía de seguir viviendo, por su familia, por él mismo, porque ver el sol y la luna todos los días es lo más hermoso que tenemos, cuanto más, siendo tan joven. Creo que alargamos un poco más la visita por estar con él.
Nuestro amigo en realidad estaba bastante bien, pero aquel muchacho… y sus padres… ¡¡¡Dios!!! Como siempre digo ¿Dios donde estas a veces?
Nos fuimos pero prometimos volver, y una tarde fuimos de nuevo y le llevamos un humilde recuerdo, como no había dicho que le gustaba leer, le regalamos uno de mis libros, son poemas pero a lo mejor le gustan, pensé, se lo dedique.
Estuvimos un rato, y hablando, nos dimos nuestras direcciones, seguimos prometiendo que volveríamos, aunque cada vez que íbamos el corazón se ponía en un puño, como vulgarmente se suele decir. Y… otro día al ir de nuevo al hospital, ya no estaba, ya se había ido a su casa, nos dio pena no encontrar al muchacho y a sus padres.
En una de aquellas visitas, también pudimos conocer a una hermana, pero quizá menos, no sé, bueno, la verdad es que no recuerdo bien todos los pasajes de aquellos momentos.
José y yo, nos prometimos ir a visitarlo a su casa, sabíamos dónde era y no está lejos de nosotros, pero a veces: el hombre propone y Dios dispone, o por cualquier razón se tuercen las cosas sin saber porque, o ¿quizás José no quiso llevarme para que conociéndome no sufriera yo al verlo de nuevo? No tengo respuesta. Aunque siempre hablábamos de ese chico que conocimos en el hospital, tampoco se ha ciencia cierta porque le recordábamos con tanta frecuencia.
Pero si sé, y, estoy segura de que hubo un tiempo que hablábamos mucho más de él, varias veces decidimos ir, no sé porque, siempre, siempre se interponía algo.
Hace pocos días un nombre, un comentario, nos hizo recordar a un chico en una cama, una película, una promesa no cumplida, y, un hablar constante de una persona que conocimos en unas circunstancias bastante trágicas para él ¿Cómo seguiría? ¿Estaría mejor? Eso era difícil, pero… siempre hay esperanza.
Fue hace dos días a través de mi libro cuando hemos sabido que había fallecido, su hermana al ver esa portada, puso un comentario, en el, nos decía que había partido, se había ido para siempre, nos quedamos tristes, pensando en esas promesas que siempre quedan incumplidas ¿por qué? No se la respuesta. Y recordé la cara de esa pobre madre que estaba sufriendo casi más que el propio hijo, verlo postrado, sin poder hacer nada, pensando siempre que le había visto salir bien de su casa y nunca más pudo ponerse de pie. Fatalidad, dolor y reflexión cada vez que cogemos un volante o una moto, y que nos ponemos en la carretera ¿corría él? O ¿fueron otros los que iban más deprisa, o como no era debido? ¿Qué importa? Paso y paso.
Estoy segura que ahora él, dese ese sueño eterno mira a través de esas nubes y con un guiño le manda un suave beso a esos padres, a esa madre que tanto le estará echando en falta. Yo desde aquí miro hacia arriba y con una sonrisa y un soplo le pido perdón por no haber llegado a tiempo de decirle adiós.
Me hago una reflexión, porque están pasando demasiadas cosas, accidentes, que a veces se pueden evitar, y por otro lado ¿tapa el dinero las culpas de aquellos que se ponen en “marcha” sin estar en condiciones? 

sábado, 13 de agosto de 2011

EL JARDIN DE LA VIDA

Oleo, autora: Higorca Gómez
Sentados en aquellos cómodos sillones que tenían en su jardín donde tantos proyectos habían forjado, María y José descansaban, se miraban y sonreían.
En los ojos de ella, todavía conserva aquellas chispitas doradas que le daban a pesar de los años un tono de picardía, de una mirada aniñada que todo el mundo admiraba, y le daba ese toque de dulzura que los años no habían conseguido apagar.
Hoy cuando las canas cubrían sus cabezas, las arrugas surcaban sus frentes todavía hablaban con la misma ilusión de cuando llegaron a este lugar.
-      ¿Recuerdas? Cuando llegamos a esta casa, todo esto no existía, lo hemos construido con cariño, quizás por eso estos árboles han crecido tanto, es como si hubiesen querido seguir a nuestro lado para agradecer lo que les hemos dado.
Le dijo José a su esposa cogiéndole la mano con cariño, ella le sonrió y mirando a su alrededor comprobó lo que él le decía.
-      Es verdad, era desolador, llegar aquí este jardín solamente era un proyecto del mismo, los escombros tirados de cualquier manera habitaban en este lugar, era como un insulto a todos aquellos que miraban tras los cristales.
María sonrió, y su sonrisa dio a entender lo orgullosa que se sentía de haber sido ella la que más había trabajado en el.
-      Ja, ja,ja, río. Tú, y, tu palabrería, siempre pareciendo enfadado, y en cambio cuando yo proponía algo a ti te faltaba el tiempo para hacerlo corriendo, eso sí, renegando, pero lo hacías, yo te conocía muy bien y callaba, miraba de reojo, y, era entonces cuando te ponías con todo el cariño a quitar, hierba, o, a plantar cualquiera de estos gigantes que ahora nos miran agradecidos.
José, dándole una palmada en aquella mano de ella que siempre tenía cerca, la miro y muy serio le dijo:
-      Siempre me has tenido loco, has hecho de mi lo que has querido, te conocí y me cambio la vida, tu alegría, tus ganas de vivir has hecho que todo haya sido más fácil ¿Cómo no vas a dejar que crezcan estos troncos y cuando llega la primavera se llenen de hojas y nos den su fruto?
Ella lo sabía, María era su pasión, pero de la misma forma le correspondía. No podían vivir el uno sin el otro, eran el complemento perfecto.
De pronto un trinar, un canto de pájaro les hizo volver la cabeza, estaba sobre la mesa de aquel paradisiaco lugar. Sus ojos tropezaron con aquel avecilla de cuerpo pequeño, redondo, y, con un babero de un color naranja fuerte, casi rojo. Estaba quieto, inmóvil, parecía  estar esperando una palabra de aquellas personas que tenía tan cerca.
Así fue, María sin moverse pero con voz dulce le dijo;
-      ¡Hola amigo! De nuevo has vuelto a tu jardín ¿Cuántos años llevas visitándonos? Mira José quien nos visita, nuestro amigo el petirrojo, nos conoce, sí, ya sé, que tu comida no es el pan, pero te gusta ver sobre esta mesa, ese manjar remojadito para poder picar en el.
Al levantarse se dio cuenta que aquellos árboles ya estaban desnudos sus ramas, no tenían hojas, y, que aquel pajarillo había llegado, se estremeció, y arrebujándose en la toquilla que llevaba, miro a su marido y se dio cuenta que también su pelo, su barba, y aquel copioso bigote, estaba blanco, sus ojos se habían empequeñecido, pero aquellos labios que ella adoraba, que tantas veces había besado, todavía conservaban aquella tersura sonrosada, se agacho y lo beso con pasión, lo cogió de la mano con fuerza y:
-      Vamos José, ha llegado el invierno pero todavía estamos vivos, vamos a buscar el pan sobrante, han llegado nuestros amigos, no podemos defraudarles, vamos a seguir con nuestro trabajo, que el sol nos acompañara hasta que llegue la próxima primavera.
Cogidos de la mano como  siempre entraron en su casa donde les esperaba su gata, que por no ser menos era tan vieja como ellos pero seguía fiel a su lado, quizás esperando una vez más que el calor del aún lejano verano les diera un poco de calor. La gata miro a través de los cristales de la ventana y al ver al pájaro se puso en pie, con las orejas tiesas, como preparada para tirarse sobre su presa, pero simplemente de su vieja garganta pudo salir un tremendo maullido, luego, de nuevo se hecho sobre el respaldo del sofá, su atalaya, su lugar, su punto donde podía ver todo lo que pasaba en aquel delicioso lugar.

martes, 2 de agosto de 2011

ELISEO ALBERTO, DESCANSA EN PAZ

Dibujo de nogalina sobre papel de algodón, autora: Higorca



Un poeta ha muerto, una persona más bien joven, la señora de negro con una guadaña al hombro, siega a diestro y siniestro, y, esta vez se ha llevado otro personaje grande del mundo de las letras. Eliseo Alberto. Nació en Cuba y como tantos otros tuvo que buscar un refugio para poder escribir aquello que pensaba, vivió en México y se nacionalizo, en ese lugar a muerto. Era joven, muy joven para que se lo llevara, pero… novelista, poeta, las letras fueron su vida, poner cada una de ellas en su sitio disfrutando con su trabajo que tanto complacía a todos aquellos que le seguían. D. E. P. el maestro y mi pequeño homenaje a su dilatada carrera, que aunque su vida fue corta su trabajo inmenso.

NUNCA DIGAS ADIOS

Muere el poeta, el escritor,
muere la carne, pero...
pero no muere la voz,
por que voz son sus letras,
sus poemas, su grito...
Ese grito de dolor,
nació en Cuba, y...
ya nunca más volvió.

Escrito por: Higorca Gómez