Poema de: Higorca Gómez
martes, 22 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
TIMIDAS Y VALIENTES
Mi jardín: Foto hecha por Higorca Gómez
Poco a poco y sin darnos cuenta, el sol va calentando un poco más, parece que se da cuenta que los seres de este planeta necesitamos de esa maravillosa vitamina.
Aunque las noches y las mañanitas son todavía bastante frías ¡sobre todo por aquí, por un lugar de La Mancha! Luego, cuando pasa un rato que el astro rey esta sobre nosotros, se va notado su dulce caricia de calor. Es entonces cuando los pajarillos, se posan sobre las ramas de los desnudos árboles y, ya podemos darnos cuenta como la pareja van siempre junta, saltando de rama en rama, jugando, piando con alegría, y, si observamos bien al oír su trino nos parece una verdadera confesión de amor.
Es tiempo donde todavía no se han ido esos pequeños: petirrojos, con su pecho de un color rojo intenso, parecen bolitas buscando esos gusanillos por la tierra del jardín. Luego llegan los gorriones y se quieren hacer los dueños de todo: de esas diminutas miguitas de pan que a veces se caen cuando los niños salen a jugar con la merienda en la mano.
Los negros mirlos, buscando paja y broza para hacer de nuevo el nido en el membrillo de todos los años, y, las tórtolas que suben hasta la terraza para hacer la visita diaria, como si quisieran decir !buenos días, aquí estamos! Para ponerse más tarde a crear su nidito de amor en un alto y frondoso abeto que esta en el lado contrario.
Todo eso nos va anunciando que llega la primavera, que el invierno, duro casi, casi, nos dice adiós.
Mientras mi jardín tiene una bella alfombra de tímidas violetas que asoman despacio por encima de las verdes hojas.
jueves, 17 de febrero de 2011
UNA PEQUEÑA HISTORIA
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| Oleo/tabla . Titulo: Soñando, autora: Higorca Gómez |
Ayer, alguien me envió un regalo, un humilde regalo que para mi, sin darme cuenta significo mucho. A veces lo más humilde, es aquello que nos trae grandes recuerdos, y este fue uno. Lo voy a contar, no se si puede ser verdad que paso o ¿quizás fue un sueño? Cada uno lo interpretará a su forma y manera, porque no se trata de juzgar a nadie. Es algo bonito y nada más.
Mi madre desde muy pequeña era una fiel devota de la Virgen del Carmen; para ella, su Madre le daba soluciones para todo. Recuerdo que yo, un poco rebelde, no lo niego, pero eso sí una rebelde con mucho respeto a todo lo que envuelve la palabra Cristiano-Catolico, y, otras religiones que existen. Siempre le decía con una sonrisa en los labios ¡no sera para tanto!
Un día, mi pobre madre, antes de entrar en su enfermedad y cuando yo era bastante pequeña y casi no entendía nada, me dijo:
¡Siéntate aquí, a mi lado! ¡Te voy a contar el porque tú estás viva! A mi corta edad pensé que era un cuento para que me estuviese quieta. Me senté y muy callada escuche atentamente una bonita historia que jamás olvidare.
-Cuando naciste, en los primeros meses, eras muy llorona, te pasabas el día y la noche llorando, aburrías a todo el que estaba alrededor tuyo, nadie te calmaba, cansados de recorrer médicos, todos decían que estabas bien, una noche la tata que te cuidaba, agotada se quedo dormida y tu “berreabas” más fuerte que nunca, tu padre fue a buscarte y te puso en nuestra cama, justo en medio de los dos, en el centro mismo, yo, asustada le dije que no podía ser, además era verano y el calor se dejaba notar.
Nos quedamos dormidos y de pronto, vi que alguien me hablaba, me di cuenta que era la Virgen del Carmen ¡Me despertaba fuertemente! En el acto desperté mire y vi con pavor que tu padre habiéndose puesto al contrario para dejarte más sitio, tenía su pie sobre ti, y casi te asfixiaba, grite, le quite el pie y te cogí en mis brazos. Al oírme tu padre se despertó en el asustado, nunca le he visto llorar como en aquel momento por aquello que hubiese podido pasar. Al ver que estabas bien el susto paso, pero a mi, jamás se me ha olvidado, que, aquella Madre Celestial, mi Virgen del Carmen, fue la que te había salvado.
Recuerdo que mi madre llevo vestidos, o, “habito” del Carmelo muchas veces de su vida, siempre compraba la tela de la mejor calidad, para que le durase más ya que la promesa era: llevarlo hasta que se rompiera.
En mi casa siempre ha estado la Virgen presente, pero ella, mi madre solamente recordaba a su Virgen del Carmen.
Cuando murió mamá, llevaba su vestido y sobre todo su escapulario, aquel escapulario que ella tanto amaba. Mamá te quiero. Nunca he olvidado este regalo.
lunes, 7 de febrero de 2011
ANGELES CARDONA
Ya contigo en las nubes
en mi avión de plata.
No soñaré en la rosa
que en la tierra me aguarda;
aquí estoy en el día
de un universo en palmas
de vellones de espuma
que muestran tus pisadas.
Aquí estoy en la aurora,
aquí vivo en el alba.
Ya contigo en las nubes
en mi avión de plata.
en mi avión de plata.
No soñaré en la rosa
que en la tierra me aguarda;
aquí estoy en el día
de un universo en palmas
de vellones de espuma
que muestran tus pisadas.
Aquí estoy en la aurora,
aquí vivo en el alba.
Ya contigo en las nubes
en mi avión de plata.
viernes, 4 de febrero de 2011
GRACIAS AMIGAS
miércoles, 2 de febrero de 2011
HUMEDALES
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| Oleo/cartón - autora: Higorca Gómez - Titulo: atardecer el las tablas. |
Hoy celebramos el día de los humedales y, yo me pregunto, como tantas otras veces ¿el porqué de un solo día? Debemos concienciarnos de una vez que debemos respetar nuestro entorno ¿Tan difícil es? ¡Pues se ve que sí! Me gusta pasear por los campos.
Ahora mi tierra es: La Mancha, desde hace unos años vivo en ella, y, todo su entorno me importa mucho.
¡Cuando una a nacido en el Mediterráneo, ha crecido y ha conocido esas profundidades como su casa! ¡Cuando ha pisado la dorada arena sintiendo la caricia en la piel! ¡Cuando estas acostumbrada a mirar el horizonte del ancho mar! ¡Cuando has dado mil vueltas alrededor de este planeta azul! Y, de golpe llegas a la meseta Castellano-manchega, miras a tu alrededor y ves que esos horizontes desde el punto en que te encuentras son tan amplios como los otros, pero eso sí, sin el mar ¡solamente tierra! Levantas los ojos al cielo y te das cuenta que estas en un lugar ajeno total a ti.
De pronto vas descubriendo: cosas, rincones, encantos de una tierra aún desconocida, pero donde hay unos lugares maravillosos, parecidos a esos oasis que encontramos en el desierto, esos parques que salpican esta tierra: roja, o blanca, o negra, porque también La Mancha tiene como el arco Iris distintos colores, distintos matices.
Esos parques son: humedales. Agua que guarda mil especies distintas, que dan albergue a: peces, aves, insectos, a fauna y flora que piden su protección. Lagunas de aguas puras y cristalinas, manantiales curativos.
Pero yo vivo en medio de dos humedales que me dan vida, aire para respirar, y, procuro pasar lo máximo por ellas: a mi izquierda, las lagunas de Villafranca, a mi derecha: Las Tablas de Daimiel.
Estas últimas son las que más visito, me gusta adentrarme por ese mar en pequeño, un mar tranquilo y sereno, de aguas más bien oscuras por el reflejo de la flora que en su seno cobija , me gusta pasear por esos pasillos que me llevan a poder contemplar el interior de ese lugar. Oír, mejor, escuchar en silencio el trino dulce de ese pájaro que entre las ramas de un Taray, eleva su canto para que en un día claro los ángeles se asomen al balcón para poder seguir esas notas. Mientras me quedo quieta, inmóvil para poder extasiarme con la danza de dos libélulas azules o rojas o simplemente de color marrón, con alas de una transparencia que nos deja ver sus inusitadas “venas”. Mientras de una flor silvestre sale otra danza de mil colores que persigue a otra de su mismo género, las mariposas que en ese lugar las podemos encontrar de muy diferentes formas y colores. Mientras unas familias de ánades o patos pasean tranquilamente por esa su casa, el estanque de agua pacifica.
Quedarme hasta el atardecer para oír al mismo tiempo el croar de un macho rana y el ocaso en el maravilloso cielo manchego. Un cielo que guarda como fiel tesoro todos los colores de un arco que infinitamente hermoso transforma las gotas de agua en diamantes puros y transparentes. Así son esos cielos, esos atardeceres, en las Tablas de Daimiel. En las tablas de esta tierra en las que un día me vine a vivir, donde vivo hoy para seguir viendo, disfrutando, mientras dejo mi pincel en reposo esos atardeceres al lado de la persona que me enseño a querer; de alguna forma, antes de venir a un lugar por donde pasó y repasó el hidalgo más importante del mundo.
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