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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

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Portada: Higorca

martes, 14 de octubre de 2008

UN PASEO POR JAPON

Foto de Osaka (Japón)

Nos parecía un sueño, teníamos que pincharnos para saber si era cierto. Pero sí, era verdad, estábamos preparando todo lo necesario para ese viaje.
María estaba loca de contenta, habían sido invitados a pasar unos días en ese misterioso país. ¿Misterioso? Más bien enigmático. Una cultura distinta, totalmente opuesta a la Europea, y, si ya decimos España...
Mientras hablaba con su pareja, no podía dejar de pensar todas las horas de vuelo que tenían que pasar. Verdaderamente a ella no le importaba mucho, se sentía cómoda en el avión, pero no era lo mismo para su marido. Andrés no decía nada, claramente, pero todos los que le conocían sabían que no le gustaba nada volar y que tenía bastante miedo. Claro como era hombre lo mejor era callar y dejar que cada uno pensara lo que más le interesara.
Llegó el gran día, se pusieron en marcha rumbo al aeropuerto. Madrid - Londres, y, después de un buen rato en el aeropuerto londinense seguirían el camino, Londres - Osaka.
Una vez allí los estarían esperando, además llevaban una carta junto con el pasaporte que le habían enviado el gobierno japones, nadie les molestaría y seria mucho más fácil en pasar por la aduana.
¡Menos mal!, pensaron ellos.
El vuelo hasta Londres, fue muy bueno, llegaron rápidos, hablando casi no se dieron cuenta, bajaron del avión, les estaban esperando para acompañarlos hasta el otro aeropuerto donde tenían que embarcar rumbo a Osaka.
Cogieron un autobús para el traslado, la persona que les acompañaba no se quería marchar hasta que no subieran de nuevo al otro avión, se lo habían encargado encarecidamente. Era una jovencita japonesa muy atractiva, educada y sobre todo muy simpática.
Como era temprano les invito a dar una vuelta por las tiendas que habían en aquel inmenso aeropuerto.
Se encontraban toda clase de tiendas en aquel recinto, bueno inmenso recinto, era maravilloso. En la época en que ellos estaban viajando era muy distinto de esta actual, así que aquello les parecía fantástico y eso que estaban acostumbrados a viajar por muchas partes del mundo. Pero aquello era distinto o quizás ¿A ellos les parecía? Ya que nunca hubieran pensado en aquel maravilloso viaje, era como una nueva luna de miel, pero eso sí con unos premios por el medio.
En verdad era un sueño.
En cierta manera, María ya tenía ganas de llegar, de ver lo que les esperaba, y todo aquello que durante unos días iban a vivir. Estaba sumamente nerviosa. Pero tenía que esperar casi un día para saberlo.
Aquel paseo por todos aquellos escaparates, les hizo el tiempo de espera mucho más corto. Todavía pudieron tomar un bocadillo que compraron en uno de los muchos bares que allí habían.
-María dirigiéndose a su marido y a la otra persona que estaba junto a ellos, dijo: Esta muy bueno este bocadillo, luego dicen que solamente en España se come bien, creo que se tiene que saber buscar ¿No crees Andrés?
-Si, si, claro, llevas razón.
Por fin era la hora de embarcar de nuevo, la azafata les acompaño hasta el pasillo donde tenían que subir.
Se despidieron y siguieron por la escalerilla que les conducía al aparato, se pusieron en la fila, había bastante gente esperando.
Andrés se sentó en la ventanilla. -Claro, sera para saltar el primero si pasa algo. Le comento riendo María.
Aquel vuelo era largo, no se podía estar todo el tiempo sentada, era horroroso, así que de vez en cuando María se levantaba y andaba además se fumaba un cigarro en el lugar donde estaba permitido. Por entonces todavía no estaba prohibido fumar.
Era apasionante mirar por la ventanilla, ir por encima de las nubes, parecía que se estaba volando entre un montón de nata. Y lo más interesante era que no se hizo la noche en ningún momento, siempre fuimos de día, solamente un rato no se pudo subir la cortinilla ya que el reflejo de la nieve al pasar por Siberia era peligroso para la vista, por lo menos eso fue lo que a través de los altavoces dijeron a todos. Luego vieron como el sol nacía, alumbraba, era maravilloso.
Andrés se cansaba tantas horas en el enorme avión que se mantenía en el aire airosamente, sin ningún problema, como un pájaro que llevara una pequeña paja en su pico.
Después de dormir, comer, fumar, ver películas en la pantalla y oír de vez en cuando la voz de la azafata o del capitán que se dirigía a todos los pasajeros para anunciar por donde se iba pasando, o si se entraba en una tormenta o turbulencia que afortunadamente no paso, fue un viaje estupendo.
Por fin la azafata anuncio que estaban llegando a destino.
Andrés subió la cortinilla y pudieron ver como el avión iba bajando lentamente, lo excepcional era que debajo estaba el mar y parecía que iban para sobre la inmensidad del mismo.
Las pistas de aterrizaje estaban dentro de ese mar, así el enorme pájaro se poso en una de ellas, habían llegado a su destino, un nuevo destino, de los muchos que habían tenido y quizás los que iban a tener. Habían llegado a Osaka