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| Acuarela: Higorca |
De
nuevo empezamos otro año. Las hojas del calendario caen con una rapidez
inusitada, sin darnos cuenta, y así, pasa uno y otro. Creo que conforme pasan
los años nos vamos dando cuenta que se corre en demasía. Quizás sea yo la que
pienso así, ¡¡me gustaría poder hacer tantas cosas!! Sobre todo aprender y
aprender, creo que me va a faltar tiempo para todo.
¿Soy
egoísta? No lo se.
Este
año va a tener un día más. Dicen los “agoreros” que los años bisiestos, no son
buenos. En cambio a mi me gustan. Es poco pero es un día más. Cada uno tenemos
nuestras preferencias.
¡Me
gusta también el primer día!, o lo que es lo mismo: día de Año Nuevo. Después
de pasar una noche distinta, de acostarse más tarde de lo normal. Llega la
mañana y no importa la hora de levantarse. Ahora eso sí, a tiempo de desayunar,
y oír visualizando el maravilloso concierto desde Viena.
¡Que
nadie me moleste! Mientras escucho esa maravilla de Filarmónica. De ver esos
excelentes ballets y un resumen de la extraordinaria ciudad con unos efectos
especiales impresionantes. Todo en conjunto me hace soñar. Cierro los ojos y me
parece que soy yo la que vuela por esos cielos. La que baila en unas hermosas
salas un vals de Strauss. Me da igual de que hermano sea. Los dos me parecen
unos maestros fuera de serie.
Y…
mirar esas lámparas de un cristal purísimo con destellos de mil colores
semejante al arco iris.
Mirando
hacia arriba puedo descubrir un techo dorado con angelotes de cara dulce y
rubios cabellos que parecen custodiar tan fausto lugar.
Flores
puestas y colocadas con un exquisito gusto. Este año de todos los colores, he
podido observar desde: humildes margaritas hasta las esbeltas y señoriales
rosas.
Pero
si había algo distinto del que he podido disfrutar. Algo que ha sido como un
verdadero regalo. Las voces limpias y blancas de los Niños Cantores de Viena. Un
placer oír ese magnifico coro. Ver como salían y se colocaban con una educación
y formalidad especial. Vestidos de marinero, todos de blanco. Todo como un
sueño.
Cuando
he querido darme cuenta se había terminado y otra vez he pensado ¿qué rápido ha
sido?
Mientras
tenía los ojos entornados he sentido la sensación de estar allí, entre todas aquellas
personas. No se… ¿entre ellas, o bailaba entre los brazos de un vigoroso bailarín?
Al
fin y al cabo ¿Hay algo más barato y bonito que soñar? Mientras dure esa
ilusión seguiremos siendo niños.
Ahora
a esperar que vuelvan a caer esas hojas del calendario para llegar como este,
todos juntos a un nuevo año.
Higorca
