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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 24 de febrero de 2009

MIS NIÑOS


¡Como pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando nació Dani, ahora con el paso del tiempo los tres parecen hermanos. Sus padres todavía jóvenes, casi tan niños como él.
Tenerlos cerca es como un bálsamo, es la dulzura, por parte de Rosa, la educación y sensatez de Dani y el respeto y el cariño en la persona de Oscar.
Todos vamos creciendo, en años, en calidez (probablemente) pero también dándonos cuenta de todo lo que dejamos atrás sin querer verlo y también aquel futuro incierto que con el paso de los años y "las inclemencias del tiempo", las piedras que hemos encontrado por el camino, o mejor que las más de las veces nos han tirado a la cara, nos han hecho más duros, nos han hecho ya no de mantequilla, ahora podemos ver como es cada cual de aquellos que nos rodean.
Sabemos quien nos da cariño, quien nos habla con hipocresia, quien nos miente, o, quien nos da la mano para poder llegar al final con un poco de amor.
Los miro y veo en ellos que aún con el paso de los años todavía son como niños, nuestros niños, nuestro bastón de apoyo.
Quiero dar las gracias desde aquí a estas personas maravillosas que siempre están cerca de nosotros, en silencio, pero con esa sonrisa que nada pide a cambio y que todo lo da.

sábado, 21 de febrero de 2009

EL TIO CAMUÑAS

Había una vez unos niños que nunca se querían ir a dormir. Cada noche sus padres después de cenar, cuando iba llegando la hora de ir a la cama, se entablaba una batalla campal.
Los niños no querían, siempre les parecía que era muy temprano, aunque ya hiciese rato que era de noche y si era invierno mucho más, ya que anochecia mucho antes.
Era la hora, el momento de decir: A LA CAMA NIÑOS QUE VIENE EL TIO CAMUÑAS.
Tanto pánico les daba que eso era el mejor remedio, se iban directos a la cama, tapándose hasta la cabeza debajo de las sábanas; pero:
¿Quien era el Tío Camuñas? ¿Como empezar? ¿Es una leyenda? ¿Es un mito?
No, ni es una leyenda y tampoco ahora es un mito, es una historia real, aunque a veces no lo parezca ya que cada vez esta más lejos el hecho, o la realidad.
Quizás algún día si quedara como un mito.
El tío Camuñas fue un manchego que lleno de orgullo a una tierra, a un pueblo donde por ser pequeño pocas cosas pasan.
Nació en una pequeña villa manchega, Camuñas, provincia de Toledo. Un día, 11 (once) de septiembre del año 1762, a las 6,00 de la mañana.
Era hijo de Pedro y María y le pusieron por nombre Francisco Sánchez Fernández. Aunque todo el pueblo le conocía con el sobrenombre de Francisquete.
Casándose años después con Doña Josefa Romero
En aquellos tiempos un invasor francés rondaba por nuestra piel de toro, quería hacerse dueño y señor de España. Este invasor no era otro que los franceses y así llegaron a la villa toledana en 1809.
Desde un tiempo antes a esta fecha dos hermanos Francisco y Juan Pedro, se habían "hechado al monte" o mejor eran dos valientes guerrilleros y habían tomado parte de forma individual, por su propia cuenta, atacando a los franceses que hacían estragos por el norte de la región manchega.
Sus golpes magistrales, llenos de habilidad y destreza, inquietaban vivamente al mando francés que veían perder considerablemente sus patrullas, tal era la eficiencia de aquellos españoles.
Llego el 23 de abril de 1809, el enemigo intrigado ante tanta baja consigue la colaboración de un afrancesado que gustaba delatar, eso sí a precio de oro. Su nombre: Vicente Hidalgo Saavedra, edad: cincuenta y un años.
Dicho personaje aquel día acompañaba a un pelotón de franceses.
Les acompañaba nada más y nada menos que para indicar la casa de los dos guerrilleros, sabiendo que ellos se encontraban en el.
La dirección era; Calle del Pozo Nuevo, número 22. Ese era el domicilio de los dos hermanos Sánchez.
Cuando llegaron al lugar efectivamente en el mismo se hallaban Francisquete y Juan Pedro.
Estos al darse cuenta que les habían delatado se enfrentaron valientemente a los soldados y al personaje que les había denunciado que resulto muerto por un disparo hecho por Juan Pedro.
Y así queda el texto integro dando fe de la partida de defunción:
En la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, corre de esta villa en veintitrés del mes de abril, año de mil ochocientos y nueve, se entero Don Vicente Hidalgo Saavedra a los 51 años de edad. Marido de María Romero viuda que fue de Francisco López, y él, viudo de Engracia Antonia Almansa,y, actualmente casada dicha María Romero en segundas nupcias. No recibió los Sacramentos a causa de la desgraciada muerte que tuvo al recibir un tiro en la calle que llaman del Pozo Nuevo por Juan Pedro Sánchez y posterior por otros, por los franceses que actualmente se encontraba acompañándole yendo en busca del dicho Juan Pedro.
No testo por la causa referida pero se le hizo por su mujer, entierro grande con Misa de cuerpo presente, vigilia y responso.
Después de este encuentro de nuevo los dos hermanos se "echaron" al monte y fue al poco tiempo que Juan Pedro fue apresado por los franceses, más tarde le ataron a las aspas del molino viejo, así de esa forma tan amarga murió.
Al morir su hermano se unió a él su sobrino que al mismo tiempo era hijo de Juan Pedro, Francisquete se enfureció todavía más y arrecio con más fuerza contra los invasores.
Sus batallas eran tan duras que los franceses le apodaran con "El tío Camuñas"
Tal era el espanto que le tenían los gabachos. Luchador incansable defendiendo a su Patria, dicen... cuentan... que fue uno de los que más batallas librara.
Quizá como tantos otros de la época, pero en el pueblo donde nació se sienten orgullosos de él.
En una de las batallas cerca de Belmonte fue apresado y llevado a prisión al castillo que se encuentra en el lugar. Le formaron consejo de guerra y naturalmente fue culpado, debían ajusticiarle en la plaza del lugar un día del año 1811.
Pero no fue una ejecución normal, no, le rindieron honores de capitán. Le temían y al mismo tiempo le respetaban ya que fue un hombre muy valiente. De su valentía le venia el nombre que más aterraba a los niños de todas las épocas: Que viene el tío Camuñas.
Esta enterrado en el cementerio de Belmonte.
Y, esta es la historia de un guerrillero, de un hombre que nació en un pequeño pueblo manchego, Camuñas.

jueves, 5 de febrero de 2009

HOMENAJE A UNOS AMIGOS, QUE PARTIERON A BUENOS AIRES

A veces una conversación, un correo o simplemente un recordatorio, y vuelven todos los pensamientos a unos años de niñez a los cuentos que los padres o abuelos nos contaban, o muchas veces los vecinos ya que todo era distinto a estos tiempos actuales, los vecinos eramos una gran familia, ahora ya no es lo mismo apenas nos conocemos.
Aquellos cuentos eran todos ellos una enseñanza. Nos gustaba escuchar. Y los mayores disfrutaban narrando aquellas pequeñas historias mientras los mirábamos "embobados" esperando el feliz desenlace.
Yo era una niña pequeña, la más pequeña de la familia, no dejo de reconocer que estaba un poco mimada, también es verdad que según aquellos que me conocían, dicen que por aquel entonces era una niña más bien buena.
Eso si me gustaba mucho jugar, tenía un perro más bien pequeño, y al pobre lo tenía martir, nos gustaba estar en el jardín que tenia mi casa. El pobre animal si que era bueno me aguantaba todo, sin ladrar y lo mejor nunca me mordió, bendito perro.
Justo al lado, en el jardín que estaba pegando al nuestro, moraban unos vecinos, todos ellos ya mayores, quiero decir adultos, tenían dos hijas en edad casadera: Montserrat y Carmen. Aunque era pequeña recuerdo su simpatía arrolladora, en aquella época en mi tierra natal ya jugaban en un equipo de baloncesto. Eran altas y bien formadas, morenas. Montserrat tenía el pelo rizado, su melena era espesa y rizada.
Me gustaba peinar su pelo y ella me dejaba, jugábamos siempre las dos y sobre todo me contaba muchos cuentos, le gustaban mucho los niños y yo era la que más cerca estaba, me veían por la reja que separaba las dos casas. También Carmen era muy buena, la verdad que ellas me querian mucho, pero yo las adoraba.
A veces cuando mi mamá o alguien de mi casa me reprendía, yo que enseguida lloraba, ellas rápidamente me oían y salían al jardín para llamarme: nena, nena. Así es como ellas me llamaban, también en mi casa, costumbres de una tierra.
Pasaban a mi casa me cogían con todo cariño y me llevaban a jugar, sobre todo a explicar aquellas narraciones fantásticas.
Recuerdo a Fernando que era el padre y un día buen susto me dio, se estaba afeitando con la cara llena de jabón, yo que no me lo esperaba me asuste y creo que aún estoy corriendo y mis amigas detrás de mi.
Pero un día estaban en mi casa los cuatro, hablaban con mis padres y oí que les decían que se marchaban a Buenos Aires, yo que era muy pequeña para saber donde estaba esa capital, pensé distinto a la realidad, cuando se fueron le pregunte a mi papá ¿Donde esta Buenos Aires? Él me puso sobre sus piernas y me dijo que eso estaba muy lejos, se tenía que cruzar el mar, que era un país muy bonito pero que difícilmente volverían a estar cerca.
Aunque mis pocos años no me dejaban tener noción de los kilómetros, si entendía que ya no jugaría más con ellos. Que no los vería por mucho que los llamara por la reja del jardín, llore mucho me abrace a mi buena amiga Montse y no quería soltarme, mi papá me cogió y vi como se iban envueltas en lágrimas.
Siempre recordare cuando partían en un coche, se alejaban de mi. Nunca volvería a verlas.
Durante muchos años las cartas iban y venían, mis amigas se casaron y tuvieron niños.
Luego cuando todo cambió en Argentina ya no supimos nada de ellos.
Aún hoy no puedo recordarlos sin que mis lágrimas asomen a mis ojos y me pregunte ¿Donde estais queridos amigos?

martes, 3 de febrero de 2009

DE NUEVO NOS LLEGA CARNAVAL Oleo pintado por José Higueras


Casi sin darnos cuenta estamos llegando de nuevo al tiempo carnavalesco. ¡Pasa el tiempo volando! Como aquel que dice hemos terminado la Navidad y ¡Zassss! Aquí tenemos a este señor que nos da paso al disfrute y aun tiempo que todo vale.

Claro que eso de que el tiempo pasa volando es para nosotros para los que ya tenemos una edad un poco madurita, por que cuando se es joven el tiempo pasa más lento o ¿Pasa igual? dejemos la incógnita.

Recuerdo mis años de adolescente en la Catalunya que yo habitaba, en esta época los chicos buscaban por decir de alguna manera a la chica que le gustaba o que le hacia "tilin" (Eso sí, siempre el chico) A decir verdad, que se hacían "tilin" los dos por que ya se conocían del colegio o por que los padres eran amigos, o simplemente de pasear por la Rambla.

Lo más cierto era que entre los dos había un "filin" que le llaman ahora, la chica decía a las amigas que estaba segura que aquel chico, o bien el uno y el otro que le pediría para ir a la comparsa, a veces el uno o el otro se equivocaba y venia el desengaño por parte del uno o del otro, pero hay estaba el misterio, la duda, saber en realidad si se estaba equivocado o no. Era algo muy bonito. De hay han nacido muchas parejas que después de muchos años todavía están juntas.

Claro que os preguntareis ¿Qué es la comparsa? Os explico un poco por encima: Se hacían "collas" o grupos, o, pandillas, o, simplemente comparsas. Chicos y chicas de todas las edades, algunos eran muy pequeños, tenían tres o cuatro años, claro que también los había parejas ya mayores a veces (como dicen ahora) de la tercera edad, eso sí tan dispuestos en correr y saltar como los jóvenes. Se formaban parejas todos vestidos de catalanes, ellos con la barretina, ellas con el pelo recogido en una malla, sus alpargatas y sus medias blancas de punto.

Llevaban un pañuelo grande colgado del brazo, repleto de caramelos, peladillas y "guixots". Estos es una especie de peladilla pero sin almendra dentro, de muchos colores.

Iban corriendo y saltando mientras duraba la música y al mismo tiempo tirando puñados de todos esos dulces, de vez en cuando se paraban, para descansar, eso sí, siempre en fila y muy bien hecha. Lo bonito era que cuando veían a cualquiera que conocían lo "machacaban" y si ya eran dos collas que entre ellos eran amigos la guerra de peladillas y todo lo demás era tremendo. Todo ello siempre acompañado por la sardana y pasando por toda la ciudad. Terminaban exhaustos, las agujetas hacían acto de presencia y durante dos días no se podían mover.

Era verdaderamente emocionante, y digo era por que hace años que no lo veo, pero lo recuerdo con cariño.

Pero como las casualidades no vienen solas y parece que la vida es una maraña, ahora vivo en un lugar de La Mancha donde se vive el carnaval a tope y aquí estamos preparando todo para recibir a don carnal con toda pompa.

Todo bicho viviente se disfraza, bueno todo no, ya que todavía quedamos alguno que no lo hacemos, pero lo vivimos y disfrutamos viendo como otros lo hacen y se pasan tiempo cosiendo sus trajes o mejores galas de esas fechas. Los niños en los colegios desde pequeños les inculcan el amor a lo carnavalesco.

Llega el martes de carnaval y ese día es el más grande de toda la fiesta, el día del ofertorio, es el desfile, el estallido,la luz, el color, la alegría y a veces el frío, también es protagonista.

Y, están las carrozas que pasean por el pueblo, no solamente las de aquí, también acuden de otros lugares, por que se celebra el concurso: de chirigotas, de peñas de carrozas un estampido impresionante, de riqueza, trajes cargados de abalorios. Carrozas inmensas, de una altura considerable y arriba una muñeca de carne y hueso, a veces con un frío impresionante y la chica casi desnuda.

Y aquellos que estamos abajo, a pie de calle mirando como pasan, observando cual de ellas es la más bonita o la más rica, y de pronto vemos a la pobre muchacha tiritando de frío, por que a lo mejor mientras cosen esas maravillas no piensan en las fechas que son y que lo más fácil es que también nos visite ese frío intenso propio de la meseta y de las fechas.

Mientras hablamos entre nosotros, decimos: Pobre niña, mañana seguro esta en cama con fiebre.
A lo mejor no le ataca la fiebre pero si es seguro un cansancio tremendo que no tardara en olvidar y ya pensara de nuevo en lo que se va a poner el próximo año.

Bienvenido pues el Carnaval y quedan invitados todos a la fiesta, les esperamos.