Seguidores -- GRACIAS POR ACOMPAÑARME OTRO AÑO

CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves, 30 de diciembre de 2010

DOCE CAMPANAS NOS LLAMAN AL NUEVO AÑO




ding A: amor, amistad...
dong B: bien hacer, bondad ….
ding C: cariño, canción, calor humano …
dong D: dar, de entregar todo lo que podamos...
ding E: esperar, escuchar, entretener...
dong F: felicidad, familia, fechas importantes...
ding G: gracias dar siempre, gratitud a los demás...
dong H: haber dado o tenido un poco de esperanza...
ding I: ilusión...
dong J: jovial, jugar, juguetes para regalar...
ding K: miles de kilómetros para recorrer...
dong L: levantarse por la mañana con la esperanza de saber que siempre estás...
ding LL: llevar un saco cargado de ilusión, de esperanza de amor, a todos los que me acompañan...
dong O: oler, oír palabras dulces, escuchar al oído todo el amor de los demás.

lunes, 27 de diciembre de 2010

RECUERDOS EN NAVIDAD

Pastel - autora: Higorca Gómez


¡Como un suspiro ha pasado la Navidad! Claro que aún faltas otras fiestas por pasar y que no tardarán nada en llegar.

Y estos días pasados entre plato y plato, entre conversaciones y trabajos de cocina, entre preparación de la mesa y la espera de los postres, han pasado por mi mente recuerdos de otros tiempos ¿La mente? O ¿Los sentimientos?
Recordaba las Navidades pasadas cerca de los míos, en mi niñez y juventud. Eso sí en silencio por que nuestros recuerdos son nuestros y quizás no comprendan aquellos que ahora y en estas fechas nos rodean.
Recordaba a mi padre, un hombre inteligente, bueno, con gran capacidad de comprensión y amistad para todos aquellos que le conocían. Cariñoso con los suyos y un gran amante de su esposa, que era mi madre.
Recordaba como vivía estos días. Para él la Navidad empezaba nada más pasar la Purísima Concepción ¡Me parece tan hermoso recordar!
Había que montar el Belén, el Pesebre, se ponía en un lugar destacado de nuestro comedor y para ello se quitaba un mueble para poner una mesa vieja de forma que no se estropeara nada. Ya teníamos preparado el musgo, que era imprescindible, según él ¡se tenía que ver lo más natural posible! Sacábamos las montañas de corcho, con las mismas hacía una cueva donde nacería el Niño Jesús; también teníamos un río que atravesaba todo el espacio, era con agua de verdad, mi padre hizo un circuito donde siempre era la misma, daba la vuelta, salía por la montaña y recorría todo aquel Belén, una vez todo colocado, siempre nos faltaba alguna de aquellas figuritas de barro, claro que mi ”Cagane” no faltaba nunca, me gustaba ponerlo en un sitio que además no fuese discreto. Luego nos íbamos a comprar alguna nueva. Una vez terminado mi padre colgaba una gran estrella plateada que se quedaba sobre la cueva, clavaba una chincheta en el techo de ella pendía un hilo de pescar y al final la estrella.
Recuerdo que todas las tardes cantábamos villancicos, ya que mi madre cantaba como los ángeles y nos gustaba escucharla, al principio cantábamos los cuatro para ir dejándola sola, que maravilla de voz, siempre decían que la tenía prodigiosa.
Recuerdo los turrones, mazapanes, higos y almendras, nueces y avellanas, viandas, vino y cava, pero a mi padre le gustaba mucho preparar en una jarra de cristal que era de mi abuela, en ella ponía vino con naranja, melocotón, pera, canela, azúcar y lo dejaba macerar una semana, todos los días le daba vueltas con una larga cuchara de madera y yo, me acercaba a ver como lo hacía.
Sobre todo recuerdo mi “tió”, el Tió de Nadal, todos los días le ponía comida, para que él lo cogiese ¡Acercasela para que pueda cogerla! Me decían, la Nochebuena, mis primos y amigos, le hacíamos “cagar” cantando y mirando luego debajo de aquella vieja manta con la que estaba tapado.
Y... recuerdo las “neulas” que a escondidas me las iba comiendo, claro ¡que yo sola no! Siempre acompañada de mi primo. Y... las prunas y los piñones ¡Que ricos me sabían! Y las pastas que en mi casa habían preparado todas caseras, habían estado haciéndolas y ese día al llegar del “cole” la casa olía a gloría y calentitas estaban extraordinariamente buenas.
Y... recuerdo el día de los Santos Inocentes, mi primo y yo, buscábamos un número de teléfono en aquellos gruesos libros de telefónica y ¡pobre gente! Los “liábamos”
¿Cuantos recuerdos en pocos momentos? Todo ha pasado como una película en colores, de mis Navidades pasadas en familia, rodeada de mis padres, de mi hermano de amigos. Aquello paso poco a poco, faltando abuelos, hermano y quedándonos mis padres y yo, pero mi padre seguía con sus maravillosas fiestas, quizás un poco más triste pero sin demostrarme nunca nada a mi, simplemente que la voz de mi madre cada vez fue oyéndose menos, quizás por los recuerdos, pero tampoco ella me transmitió nunca su tristeza por la falta de esos seres tan importantes, aunque mi mamá estuvo siempre enferma, jamás perdió la voz, pero un día comprendí que aún en su enfermedad, si había notado que su hijo, no volvería más y eso aún la sumió más en su letargo.
Hoy día de San Esteban, recuerdo, viene a mi memoria el amor tan grande que sienten los padres por los hijos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

FELICES FIESTAS A TODOS

Oleo/cartón - Autora: Higorca Gómez

Otra vez nos anuncian que llega Navidad, hemos pasado un año casi sin darnos cuenta ¿Qué deprisa verdad? Pasan los meses volando como si tuvieran alas, cortamos una hoja del calendario y como un suspiro cortamos otra y otra y otra, así sucesivamente y... pam. ¡Navidad!
Además de felicitar a todos los amigos, a todos aquellos que durante este año habéis sido mis compañer@s, mis amig@s, os quiero dar las gracias, ha sido un placer tremendo ir de la mano de cada un@ por estos lares, por estos lugares distintos a lo habitual y al mismo tiempo casi ya cotidiano, porque es algo más en el día a día. 
Estoy muy contenta porque además de conservar todos aquell@s que ya tenía, otr@s me han dado su amistad, o lo que es lo mismo se han acercado hasta esta página para dejar su poso. Gracias de nuevo porque de todos vosotros tengo la gran suerte de aprender, por que  vosotros sois mis maestros. A veces yo misma me sorprendo cuando descubro algo nuevo entre todos vosotros, un rincón maravilloso de un paisaje que a lo mejor lo tenía cerca y no había descubierto, o de un insecto o bicho, que había oído que existía pero tampoco sabía por donde encontrarlos, esos maravillosos pajarillos que "pululan" por mi jardín pero no acertaba a saber su verdadero nombre. De aquellos que saben hacer esas fotos maravillosas y que yo, torpe de mí, no acierto nunca, y un largo etc. que por ser largo no puedo ni poner nombres por si me dejo alguno en el camino y eso no sería perdonable. 
También he aprendido a ser honesta, sencilla y humilde a través de algunos y algunas amigas que llevan la alegría por bandera, sin importar nada de nada. Dar las gracias a tantas amig@s como tengo allende los mares y que cabalgan sobre olas para traer hasta mi, sus comentarios, sus correos privados, su amistad y su cariño, a veces también la pena de saber que por estar lejos no se puede hacer más, por que no ama más aquel que más lo pregona, pero si aquel o aquella que sabe a hurtadillas estar a tu lado en los momentos más difíciles.
Gracias de nuevo a todos, yo no hago balance por fin de año, nada de eso, no lo necesito, por que mi balance es poder leer todas vuestras cosas y decir aquello que yo pienso, no se si acierto o no, si le hago daño a alguien o no, pero si lo he hecho sin darme cuenta pido perdón.
Gracias a los que estabais, a todos los que se han añadido, o los he añadido yo, a todos os deseo unas Fiestas llenas de Paz y Amor ¡¡¡Brindemos pues por todos nosotros!!! 
¡¡¡¡En rojo porque es Navidad!!!!

martes, 14 de diciembre de 2010

CANTE FLAMENCO

Oleo/cartón - Autora: Higorca Gómez - Titulo: Cante jondo



¡¡Maestro del Albaicín!!
¡Granada llora!
¡La Alhambra gime!
¡¡Porque se ha ido el más grande!!
El más grande del cante,
de ese cante flamenco.
¡¡Que cuelguen crespones negros!!
¡¡Que callen las guitarras!!
¡Que se desgarren las nubes!!
Son lágrimas que caen...
¡Lágrimas de Querubines!
¡Lágrimas de peteneras...
de seguidillas... de soleas...

También lloran los poetas...
ya no se escuchará ese quejio...
Quejio flamenco, torbellino de voz.
Se ha ido, nos ha dejado...
el maestro, el hombre...
que por ser grande
¡humilde y bueno!
¡Se ha ido Morente!
¡¡Llora flamenco, llora!!
¡Lo ha perdido el arte!
¡Lo ha perdido el cante!
¡¡Enrique!! ¡Enrique Morente!!
¡¡El maestro grande!!

jueves, 9 de diciembre de 2010

UN REGALO DE NAVIDAD


Hoy he recibido mi primer regalo de Navidad, puedo decir que uno de mis mejores regalos. Humilde, sencillo, dulce. Dos trocitos de cartulina, trazando un precioso nacimiento. Todo ello hecho por unas manos que acostumbrada a modelar ricas texturas, esta vez con lo más sencillo y humilde ha compuesto algo único, grande.
Me pide su autora que lo ponga en el árbol de Navidad ¡No puedo hacerlo! Yo tengo el árbol en la calle, siempre es el mismo desde hace muchos años, desde que vivo aquí, en otro lugar fue otro y así año tras año. Y digo que no puedo hacerlo porque si se moja pierdo todo el cariño que esta persona ha puesto en ello. Tiene mucho valor para mi. Estará al lado de mi nacimiento que desde hace bastantes, casi no recuerdo... cuantas Navidades ha estado con nosotros. Aunque a veces tenga dudas y sean cosas muy intimas mías, soy cristiana, esa palabra significa que estoy bautizada, pero además soy católica y como tal, tengo mi nacimiento, otra cosa es que además de todo eso, “filosofee” con las aquellos que dicen están en las alturas ¿Como voy a poner mi regalo en la calle? Ha llegado junto a mi cabalgando sobre las olas y no se ha mojado, las maravillosas alas del cariño, de la amistad lo ha protegido, no hace falta grandes cajas con papel de oro para enriquecer el regalo, hace falta tener un gran corazón, un recuerdo permanente y decir Felices Fiestas amigos. Brindar con una copa de ese vino que sin tener burbujas esta llena de un entrañable mosto. Nosotros también levantamos nuestras copas con ellos, diciendo a las nubes que trasladen hasta aquel rincón nuestros corazones, nuestra amistad, nuestro cariño, así, simplemente, con sencillez, pero sabiendo entregar también para ellos nuestra amistad.
Cabalgo de nuevo sobre esas blancas y espumosas olas para elevar mi voz, mis besos para ellos, para esas dos personas que han tenido la feliz idea de hacernos llegar tan magnífico, tan sentido y maravillosa felicitación, lo guardare primero en mi corazón, después, en el lugar más privilegiado de nuestro hogar, al mirarlo siempre recordaremos a dos iniciales que al final nos dicen que brindemos con vino o cava, porque el agua ¡¡¡Siempre oxida!!!! y yo no quiero de ninguna manera que se me oxide el corazón. GRACIAS N-J. Gracias a los dos.

martes, 7 de diciembre de 2010

KIOTO

Higorca dirigiéndome al publico en el museo Marc Chagall de Kioto

Una artista de caligrafía japonesa con su quimono tradicional expositora en el museo 

El profesor de Raku, la XVI, generación de la importante cerámica, José Higueras y yo, Higorca

Higorca ante uno de los arreglos florales, todo ello hecho con flor natural, con orquídeas

Era mi época de directora de Kokusai Bijutsi Singykai en Japón, o lo que es el equivalente de Bellas Artes aquí en España, había una exposición en un museo de Kioto y fuimos invitados. Además de ese cargo también ejercía y sigo en ello, como critica de arte caligráfico japones. Esto último me encantaba y me sigue gustando mucho, es algo interesante de verdad, quizás al mirarlas nos parezcan todas iguales, pero nada de eso, cada uno de esos artistas tienen un toque especial sobre el papel y con la tinta. Sus pinceles tienen una peculiaridad distinta, es algo mágico ver como los manejan para “escribir” sobre esos papeles de arroz o de papiros y a veces de bambú. Sus flores tienen la elegancia y la exquisitez de la sensibilidad genuina de los nipones, son delicados en todos sus detalles, bien sean de pintura o de arreglos florales, o sobre decoración y ya no hablemos para poner una mesa a la hora de comer o simplemente para tomar un te . Sus jardines son como templos, entrar en uno de ellos es llenar los sentimientos, la mente de algo inexplicable, para los artistas son la llegada de todas las musas. La expresividad, la creación venida de los aromas, colores y fragancias que podemos espirar.
Pues bien, en esa exposición se podía ver todas esas maravillas, pintura, caligrafía, arreglos florales hechas con orquídeas naturales, la mejor cerámica nunca imaginable, escultura, etc. todo ello siempre con una música suave de fondo que al entrar en el museo de Marc Chagall, era como entrar en un paraíso.
Entre aquellos “hacedores” de caligrafía, un pintor, un señor que tenía su obra colgada, normalmente los “pintores” en el Japón son de un status más bien alto, pueden permitirse el trabajar por placer, si venden, muy bien y si no, no pasa nada. El día de la inauguración el pintor muy correctamente me hizo saber que le gustaría contar con una crítica hecha por mi. No me importo ya que soy bastante “forofa” de sus trabajos. Mire aquellas buenas pinceladas y me dispuse en una mesa que había en aquel séptimo piso del edificio a trabajar. Termine mi trabajo y se lo lleve al artista, me había encantado cada uno de los trazos bien dados y en su lugar, era un trabajo esplendido, además le había visto dar los últimos toques. Ellos suelen hacer sus trabajos extendidos en el suelo.
Después de leerla, me miro, sonrió y me hizo una reverencia, como siempre hacían y me dio la mano ¿Cuanto le debo? ¡¡¡Por favor!!! Conteste ¡¡Nada, ha sido un honor el trabajar para su obra!! Sin perder la sonrisa, de nuevo me dio las gracias.
Seguimos con el programa debido antes de ir al “evento” que habían preparado, como siempre sabía que me tocaría hablar, me había llevado mi pequeña “chuleta” de todos es sabido que nunca me ha gustado hablar en público, me gusta pasar desapercibida, siempre es mejor.
Antes de terminar de comer me trajeron un sobre en un bandeja, lo cogí, lo abrí y cual no fue mi sorpresa al leer y ver que era aquello ¡Una invitación! Pasar veinticuatro horas en un lugar de ensueño con mi marido. Era un hotel que estaba enclavado en la montaña de Kioto, era un manantial de aguas termales donde no faltaba de nada, en aquella época decían que era el lugar soñado por todos los japoneses para pasar simplemente una noche ya que era de un precio desorbitado.
Mi descubrimiento me había dejado atónita, no supe como reaccionar, jamás pensé que yo una simple española, trabajadora en un mundo mágico hubiese tenido acceso a tan maravilloso lugar. Ahora lo pienso y si no tuviera los testimonios de las fotos me parecería que lo había soñado.