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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 22 de abril de 2014

UN MAESTRO DE LAS LETRAS


Se ha ido en silencio. Quizás mientras alguien le cantaba al oído una de las melodías que a él más le gustaba. Un vallenato en el que le hablara de sus tantos libros, o mejor de su vida nada fácil y que él supo transformar, dar forma en las diferentes historias con las que deleitó al mundo.

Su sencillez hizo que más de uno pensará que daba la espalda a otros escritores ¡pudo ser! Pero pienso que le quedó poco tiempo para tales locuras.

García Márquez, o Gabo, era un entusiasta del periodismo que como tantas otras cosas supo elevar. Sin duda hombres como él elevan todo lo que llevan entre manos.

Mi generación le debe mucho a ese magnificó escritor. Coger su novela en mis manos era leerla con avidez al mismo tiempo que aprendíamos un español claro, fluido y excepcional.

Igualarlo con Cervantes es lo mejor que la critica a podido decir. Su mente clara supo plasmar en letras una vida llena de dificultad y al mismo tiempo iba dejando en el lector ese poso de intriga para seguir adelante con esos Cien Años de Soledad, o Amor en los Tiempos del Cólera…

¿Dónde estás ahora Alejandro, sigues en alta mar o estas de vuelta? ¿Estás perdido por esa ciudad llamada Macondo? ¿Buscas ese amor de anciano con una joven que te alegre la vida? ¿A quién contarás ahora tus historias amado Gabo?

La pluma descansa sobre la mesa, el tintero está seco porque esas manos, sus manos ya no lo tocarán.

Seguramente su voz conferencie por un lugar llamado Universo, entre nubes, amigos que allí le estaban esperando, ángeles con alas blancas y caras sonrientes, mariposas amarillas en diabólica danza, para preguntar todo lo importante que le ha pasado en su vida ¡Lo otro, ya lo saben! ¿para qué importunarle?

Allí en aquel lugar estará sentado sobre un lecho de pétalos de rosas amarillas con suave perfume para no importunar mientras piensa la próxima historia, la próxima novela dónde tendrá cabida una bella ciudad, un barrio de putas, miles de demonios, un río desbordado por la cólera, un campo dónde aterrizar un avión para narrar doce cuentos en los que pueda decir que han pasado cien años y ahora ya tiene una crónica muerte y que estaba anunciada.

Gabriel García Márquez, colombiano de nacimiento, ciudadano del mundo y mexicano de honor.

Higorca Gómez – Medalla de Oro N. Litt.


jueves, 17 de abril de 2014

GABRIEL GRACÍA MÁRQUEZ

Gabriel García Márquez - foto sacada de internet


Una pluma ha dejado de escribir. Quizás cansada de contar esas maravillosas obras grandes. Cargadas de premios.

También es fácil que se haya querido trasladar a un lugar más cómodo para seguir diciéndole al mundo lo que él piensa de la soledad, de esa muerte quizás anunciada prematuramente y tantas otras. Ahora recostado sobre una nube de algodón en interesante tertulia con otros compañeros también ganadores de los mismos premios para seguir narrando alguna más de sus historias.

Gabriel García Márquez ya no está físicamente en este mundo, pero no se ha ido del todo. Eso es muy difícil ya que sus obras, sus excelsas letras, su legado permanece entre nosotros.

Solamente una cosa quiero decir: Gracias maestro por dejar ese halo de sabiduría para poder seguir aprendiendo, para poder seguir leyendo y perfeccionando cada una de las historias que también nosotros contemos a los demás.

Ahora te permitimos descansar en paz entre los más diversos amigos que te puedas encontrar a tu paso por ese caminar en otro lugar.

Higorca – Derechos reservados

lunes, 14 de abril de 2014

SEMANA DE PASIÓN

Óleo de Higorca Gómez

Viernes de Dolores. Domingo de Ramos. Semana de Pasión. Procesiones, Pasos, Saetas 
canciones de dolor que al oír sus quejidos se eriza la carne. Ruidos de cadenas arrastrando. 

Olor a cera. Golpes de bastones de mando para indicar parada o arranque ¡Levantar el trono costaleros!

Celebraciones de la Vida y Muerte, de la Pasión de Cristo.

La entrada triunfante de Jesús a Jerusalén a lomos de una borriquilla. Recibido con palmas y ramas de olivo. Principio de la Semana Santa.

Penitentes acompañando los diferentes Pasos o Tronos en los que podemos ver cada pasaje del escarnio, crucifixión y muerte de Cristo para luego resucitar.

Días de vigilia, de ayuno y de recogimiento. Silencios continuos. Caminar lento por las calles empedradas. Cirios que van llorando dejando en el suelo la estela de sus lágrimas de cera para que no olvidemos durante un tiempo que por ese lugar pasó Jesucristo clavado en la Cruz.

Días distintos en los que todos nos creemos más bueno, todos miramos al cielo como pidiendo perdón o quizás pensando ¿SI HAY ALGO PORQUE DEJA QUE MUERAN TANTAS CRIATURAS INOCENTES?

Su Madre sufrió mucho mientras veía todo el ultraje que le hicieron a Él. Sintió en su propia carne el mismo dolor.

Pensando en todo eso me pregunto

¿Por qué teniendo el poder en sus manos no hace algo para que no suceda más?
¿Por qué no protege a esos miles de pequeños que están muriendo y sufriendo en el mundo?

Entonces yo sería la primera que pensaría con firmeza que existe Dios. No  dudaría ni por un momento. Tampoco me haría tantas preguntas como mi mente expresa.

Siempre me han dicho que hay que tener fe en algo. Quizás lleven razón, a lo mejor tengo esa fe y no me doy cuenta. De lo que estoy segura es de todo lo que palpo con mis manos, o veo a través de mis pupilas. Lo que escucho y lo que me duele con toda mi alma.

Y veo eso… personas que pasan hambre, que son desahuciadas de sus casas porque no tienen trabajo, ni dinero y si tienen hijos, niños pequeños. Padres mayores que tienen que repartir su pequeña “paguita” con su familia que desesperados vagan en buscan de un trabajo.

Niños buscando en los vertederos para poder llevar a sus casas un poco de dinero o la comida putrefacta que han encontrado y que no tienen nada más para comer. Niños en edad escolar y no pueden acudir porque tienen que ir a muchos kilómetros en busca de un poco de agua. Niños con armas en las manos apuntando a otros para disparar y matar a un semejante.

Ellos pasan año tras año la peor de las semanas santas y muchos de ellos cuando han salvado la vida e intentan emigrar todavía encuentran más obstáculos y vallas. Triste caminar el suyo, espinas y piedras punzantes.

¿Dios puede querer todo eso? Cualquier Dios que siendo el mismo toma el nombre que le han dado sus seguidores ¡No entiendo nada!

¿No sería más fácil que toda la carne que no se come por ayunar esos días se cogiese y se llevase a un orfanato para que esos pequeños comiesen “opíparamente”? Entonces yo sería feliz seguramente miraría al cielo dando las gracias por todo ello.

Seguro que yo sería penitente y arrastraría cadenas dando gracias por todos sus dones. Caminaría kilómetros portando velas para que su luz iluminara el camino del bien.

Así, de esta forma quizás cumpla con un solo mandamiento, invitando a quien lo necesite para que coma junto a nosotros celebrando la Pascua. Pero eso sí porque yo estaré segura que compartiré el pan y el vino con el mendigo. Con el Hijo de Dios.

Higorca - Derechos Reservados


SEMANA SANTA


Acuarela de Higorca Gómez




Semana Santa, calles engalanadas.

Balcones adornados con paños morados.

Tronos que en silencio pasan

al caer el sol y cuando empieza el ocaso.


Suspiros que salen del alma.

¡Ay, ay, ay, marecita de mi alma!

Quejios que inundan la noche Andaluza.

Reza cantando la saetera,

                   al Cristo atado a la columna

Y… a esa madre cuajada en lágrimas

con siete puñales clavados

en su corazón sangrante


¡Ay Madre Nuestra, Madre de Jesús

Hijo de Dios,

que le han clavado en la cruz!

Y Ella con su dolor en silencio,

en hermoso trono de oro también le sigue.

Sus penitentes, cofrades que van rezando

quedamente, un Ave María en silencio.

Un, dos, un dos, pasos que van marcando.

Lágrimas que van rodando.


Olor a cera que sube en columnas

hasta el cielo cuando ya es noche cerrada.

Cuando la procesión agotada

llega a su iglesia para entrar por la puerta.

Para despedirse otro año,

ha paseado su alma, su pena.


Higorca -11 – 04- 14 derechos reservados.

sábado, 5 de abril de 2014

ABUELAS DE LA GUERRA


Óleo, Higorca Gómez



Niños que corren descalzos,

sonrisas a medias, caras tiznadas,

cuerpos pequeños sin miedo a la nada,

manos vacías, ojos secos…

Ya no quedan lágrimas…

Ahora ni agua para lavarse

después de jugar en la calle.

No lloran, sonríen, sonríen a medias

viven entre rejas, piedras sin techo…

A veces de estrellas…

las más de plástico frío

sin colchón siquiera dónde dormir,

dónde pasar la noche.

No tienen peines, no tienen agua.

Madres que sufren por no tener comida

que dar a esos niños que esperan    

                               un plato caliente.

Abuela ¡dame un trozo de pan!

Y una sonrisa, una caricia,

no llores abuela, mañana

de nuevo amanecerá, mira…

-       veo una paloma volar

nos trae noticias de paz.

Abuela sonríe, ya lo veras.

Mientras la abuela cansada

Se duerme sobre la piedra

dónde sentada está.

Esperando siempre desde

que empezó la guerra ese

                       trozo de pan.

El agua para poderse lavar

¡no quiero que mueran más niños!

¡Por Dios que llegue pronto la paz!

Higorca 28-3-14, reservados los derechos