Acuarela de Higorca Gómez
Hoy es un día después, no
importa porque siempre dejaré mi voz en pos de la libertad, de la paz.
¡Qué rápido pasa el tiempo!
¡Qué pequeños somos en mitad del universo! Miro a mi alrededor y veo miseria, y
más miseria.
Cabezas altivas, levantadas,
dando a entender que se sienten dueños del mundo, que son “redentores”
“salvadores” ¡pobres infelices! Simplemente somos un grano de arena en un
enorme desierto. Una pequeña bola en el universo.
Pequeños cerebros en estado
de coma la mayoría de las veces. Vamos sembrando el terror como si estuviéramos
repartiendo platos de comida y un poco de amor.
Como si estuviéramos
repartiendo enseñanzas para que nuestros semejantes aprendieran a caminar por
la vida sin tener que huir de sus países en busca de un trozo de pan que
llevarse a la boca, o huyendo del tirano dictador de turno.
¡Simplemente eso somos!
Nuestra pobre mente no piensa en la felicidad de miles de niños que viven en la
más extrema pobreza, haciendo los más denigrantes trabajos para llevar una
ínfima ayuda a sus familias ¿nos hemos parado a pensar en ello?
Vemos como los masacran con
gases, con bombas de fuego ¿qué descendencia nos espera? ¿No tuvimos bastante
con un holocausto?
Pensemos… pensemos en un
mundo mejor, olvidando todas esas armas. Sembremos el amor, la paz. Ofrezcamos
nuestras manos a todos aquellos que las necesiten haciendo un mundo mejor. Que
las bombas se transformen en palomas blancas surcando los cielos.
Que los niños puedan asistir
al colegio para que las letras sean su bandera, que sus poemas mañana hablen de
lunas maravillosas.
Levanto mi voz con fuerza
pidiendo la paz en el mundo. Que mis brazos abarquen a todos aquellos que están
sufriendo. Que mis labios se posen en esas mejillas quemadas de tanto llorar.
¡Sembremos
la paz mundial ¡
Higorca 21-9-2013

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