Acuarela de Higorca Gómez
Últimamente no es muy
agradable leer, escuchar, o mirar las redes sociales. Creo que estamos
perdiendo un poco el respeto por y para los demás.
Me gusta despertar con la
radio, escuchar las noticias y saber el tiempo que va hacer durante el día. Ahora
es mejor dormir un rato más y olvidarse de lo que va a pasar, está pasando, o
aquello que…
Lamentablemente ya no hay un
buen periodismo en las emisoras. Al oír como hablan nos hacen pensar que la
mayoría están compradas por los políticos de turno.
No tienen personalidad, ni
“genio”, ni tampoco un poco de gracia para decir las cosas, eso cuando no se
equivocan una, tras, y otra vez.
Dicen cosas para tapar otras
y lo que dicen es para meterse o entrar en la vida del personaje. Y… pregunto
yo ¿Qué nos importa a nosotros la vida de nadie? Lo que de verdad interesa es
saber el bien hacer de los que pisamos la tierra, esa bola redonda que estamos
maltratando.
¡Qué poco se habla de
grandes investigadores! O bien de importantes humanistas que haberlos los hay.
Poetas, literatos, pacifistas y un largo etc.
Hasta nos gustaría saber lo
que se habla de verdad en las entrevistas cuyos protagonistas son políticos que
hacen el bien para sus pueblos ¿pero existen?
Nadie habla de ello y
siempre nos quedamos con la duda. Me gustaría tener un despertar dulce. Ese dulce
despertar sería que se ha hecho el milagro de la paz en el mundo ¿será posible?
No me importa nada la vida
personal de nadie, cada uno puede hacer aquello que sin hacer daño a los demás
crea conveniente. Da igual que sea de una condición o de otra.
Ante todo el respeto, eso si
me importa. Ya no hablemos de las redes sociales que tenemos a través de
internet. Todo el mundo sabe de todo, y eso no es lo peor, unos hablan de otros
con “desparpajo” y sabiendo la vida intima de aquellos que se llaman “amigos”
aunque no se han visto y mucho menos conocido personalmente nunca.
Al leer, algunas veces muy
pocas que entro, la vida y milagros de otros hablando despectivamente, me quedo
pensando ¿el por qué? de ese lenguaje. Y lo peor es que dejen a los niños
entrar y ver todo lo que se amasa en esos lugares.
Hay que ir con mucho cuidado
con ellos, lo están recomendando siempre
ya que hay mucha gente sin pudor que aprovecha lo más mínimo para
“estafar” de forma rocambolesca a esos pequeños y a sus padres ¿es que sus
mayores no los controlan?
¿Qué está pasando con todo
ello? Inexplicablemente no se entiende nada.
Hoy mis gritos son varios:
Pido por la paz, porque hablen y pronuncien bien los comunicadores, por esos
niños sin control que pasan por las redes… y tantas cosas más de las que hay
que tener precaución.
CAMINAR SIN RUMBO
Paso
calladamente por dónde piso,
en
silencio y despacio para que nadie lo sepa.
No
importa el lugar, la forma ni el momento
solamente
quiero saber quien merece mi atención.
Soy…
como
los gorriones que vuelan a mi alrededor.
Y…
veo un niño en el silencio del atardecer.
Mira
al cielo:
buscando
el lucero que guié sus pasos
buscando
un tronco dónde asir su mano
como
si viese al amigo que se fue
Y
que no volverá a ver, como el gorrión aquel
Y…
deja volar la imaginación para explorar
un
mundo distinto al que tuvo él ayer.
Se
mira su ropa, su trozo de abrigo, hace frío
no
sabe que pronto cambiara su vida
será
el lucero que alumbre en silencio el camino.
Vivo
en un mundo enmarañado de odio y dolor.
No
quiero que ese pobre niño pise por dónde yo
¡Camina
pequeño con paso firme y seguro!
No
mires atrás, no importa ahora el ayer
hoy,
eso sí que vale, es mucho más importante.
Niño
recuerda eres como el gorrión
que
abre sus alas y hecha a volar
buscando
el lucero en la madrugada
que
alumbre el camino, que guíe tus pasos
asido
al tronco del amigo niño, que nunca se fue.
Autora: Higorca
18-01-2014

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