Acuarela de Higorca Gómez
Hoy es un día de invierno.
Es Navidad. Hace frío, un frío intenso… en cambio veo una danza de colores. Me
sorprendo. Reflexiono y pienso.
¡Sorprendente, aún me
sorprendo! ¡Una mariposa en invierno!
Me quedo quieta para ver si
la puedo ver dónde se posa, es preciosa: negra, roja, azul y blanca ¿de dónde
ha salido?
Es maravilloso poder, y
tener la oportunidad de ver esos pequeños “seres” en este tiempo, en esta época
del año en España cuando el frío arrecia.
Dicen que los milagros
existen, puede ser posible o ¿esa mariposa quiere decirme algo?
Ya sé que Jesús nació en un
portal de Belén, creció y murió por todos nosotros, pregunto ¿con todo lo que
Él sufrió en la Cruz porqué no se acuerda de esos pequeños que ahora también
sufren?
¡Difícil dilema el mío!
Claro que hoy he visto un
“rayito” de luz brillar. Ha llegado a la península una joven siria para ser
operada de quemaduras. Algo hay de bueno en esta mañana.
¿Pero no hubiera sido mejor
que esa pobre chica no hubiera recibido ningún tipo de dolor? Pensándolo bien
está viva, aunque perdure en ella las secuelas de esas malditas bombas.
Es navidad y hasta el sol
sale tímidamente y sin brillo. Sobre las mesas podemos ver ricas y ostentosas
viandas ¡como si en todo el año no se comiese! Sobra mucha comida. Me gustaría
tener alas como la mariposa y volar hasta los lugares dónde falta tanto
alimento ¡hay tantos en el mundo! y dejar en cada casa un plato de los que se
tiran en los países que dicen ser ricos ¿ricos en qué? Si nos faltan
sentimientos.
Es Navidad y pronto
cambiaremos la hoja del calendario. Un nuevo año empezaremos, después llegaran
los Magos de Oriente ¿también este año nos visitaran? Que buen regalo sería que
se quedaran precisamente en Oriente y les llevaran sacos cargados de regalos a
todos esos pequeños que están solos en el mundo.
Juguetes, caricias, comida y
libros, colegios dónde aprender que no
existen las guerras, eso está pasado de “moda”. Ahora se “lleva” la paz, el
amor, la libertad.
Amar al prójimo como a nosotros
mismos.
Señores políticos aprendan
esa frase y seguro que el mundo entero funcionara mucho mejor.
Más de uno daríamos las
gracias y entonces sí que de verdad creería yo en los milagros.
Higorca

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