Acuarela, Higorca Gómez
Pasajes y más
pasajes. Como películas. Trozos de la vida que se arraigan en la mente ¿Raíces entrelazadas
de nosotros mismos?
Caminos y
más caminos que parecen hierros candentes. Mensajes que traen a la mente la
fuente necesaria de todo un tiempo.
¿Qué digo
tiempo? Vida, toda una vida que dicen que es larga. Me pareció a mí que fue
demasiado corta. Como un dulce y amargo sueño, porque de todo he tenido.
Claro, me
dicen ¡como el resto de aquellos que me antecedieron! Y de aquellos que más
tarde vendrán precediendo.
La vida pasa
¡la vida no! Siempre es la misma. Todos los que nacemos y morimos. Porque se
nace y se muere. Todo aquello que está vivo. Es el ciclo de la vida ya sean:
plantas, animales o personas.
Todo es uno.
Cada uno con su inteligencia. Porque sí, todo lo que pasa por este pequeño e
inmenso mundo es energía y toda energía tiene su propio pensamiento. Su propia
vida.
Así una a
una pasa como una diapositiva. Energía pura y dura, como tal envejecemos nada
más nacer, nos envolvemos en una rosca como la crisálida, crecemos y cuando
llegamos a una edad joven y madura es cuando esa flor de nuestra vida está más
hermosa. Después viene la decadencia y vemos ahora que somos como esa margarita
se va deshojando lentamente.
Llega la
madurez y menos lento bajamos la cuesta, esa cuesta que nos lleva a la misma
muerte.
Mientras,
nuestra mente se forma intentando llegar al máximo de las fuerzas, llenando
nuestras tuberías cerebrales de vitalidad, nuestras neuronas de ese espeso y al
mismo tiempo invisible liquido llamado inteligencia.
Así va
pasando el tiempo y llenando todo lo que nos rodea nuestro ciclo vital.
Higorca

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