Dibujo a plumilla y tinta china. Autora, Higorca
Hacía
frío, mucho frío. La noche estaba oscura, y, al mismo tiempo el cielo estaba
plagado de brillantes estrellas. Parecían miles de lucecitas que se encendían y
se apagaban para anunciar una buena nueva.
En
la plaza del pequeño pueblo había un enorme abeto adornado con miles de luces
de colores, cuando unas se apagaban otras se encendían. Unas veces verdes,
otras rojas y blancas. Era una combinación perfecta. Como si las estrellas se
hubiesen puesto de acuerdo.
A
lo lejos se podía escuchar el sonido de una zambomba y una guitarra, al mismo
tiempo que alguien cantaba con fuerza un villancico. Era un veinticuatro de
diciembre. Nochebuena.
No
se veía a nadie por la calle, aunque de vez en cuando alguien gritaba o iba de
un lugar a otro con una botella de anís vacía y una cuchara de palo para
hacerla sonar, para pedir el aguinaldo. Casi todos estaban en sus casas
preparando la mesa para cenar.
El
pavo, o el besugo estaba preparado en el horno para después de una buena
lombarda o unos cardos bien hechos, “devorarlo”, para terminar con turrones,
cava y toda clase de dulces de rico mazapán.
Los
niños de la casa estaban deseando que terminara la cena para pegarle fuerte al
pobre “tió”. Le habían puesto de comer todos los días y sobre todo habían hecho
los deberes y se habían portado bien. Entonces no tenían miedo el tronco les
“cagaría” muchos caramelos y golosinas.
De
pronto sonó la campanilla de la puerta, era tarde ¿Quién podía ser? Abrieron y
no vieron a nadie ¡qué raro! Salieron para mirar si alguien se había escondido,
era noche de bromas. Tampoco se veía a nadie. Cerraron, hacía mucho frío para
dejar la puerta abierta.
Estaban
sacando las “viandas” del horno. De nuevo sonó el timbre.
Otra
vez abrieron la puerta, no había nadie - ¡qué raro es todo esto! - Dijo la
dueña de la casa - ¡llaman a la puerta y no hay nadie! voy a salir a ver si se
esconden.
Al
lado del árbol pudo ver una cosa que se movía, fue hasta ello para ver que era,
o si alguien necesitaba ayuda. Vio que era un niño, estaba tiritando, las
lágrimas se le habían congelado en la cara que llevaba algo sucia.
La
mujer le pregunto - ¿has sido tú el que ha llamado a la puerta? - El pequeño
movió la cabeza negando, la miraba con miedo, temblaba y los dientes le
castañeteaban - ¿te has perdido? ¿dónde está tu mamá? – el niño solamente movía
la cabeza en señal de negativa. Por fin hablo despacio, le temblaba la voz.
- No tengo
a nadie, mi mamá se ha muerto hace pocos días y tengo miedo, frío, hambre – al mismo
tiempo que hablaba, lloraba y temblaba era difícil entender al pequeño - ¿qué
hacer con él?
No
lo pensó lo cogió de la mano y lo entró en la casa, lo miró bien, no iba sucio,
todo aquello le parecía raro pero… le condujo hasta el baño; le lavo la cara y las manos, - es muy guapo, - pensó, miró la ropa que
llevaba puesta, le dijo que se esperara mientras iba a coger ropa de su hijo,
lo puso todo limpio y lo llevó hasta el comedor.
Todos
miraron sorprendidos al muchacho ¿Quién era? Las preguntas se agolparon en las
gargantas de todos los que se encontraban allí.
Le
buscaron un sitio en la mesa, al lado de los niños. Estaban contentos, después
de cenar, harían “cagar al tió” y después jugarían un rato, seguro que estando
el niño “nuevo”, la mamá les dejaría más rato.
Todo
era alegría en la mesa, los niños ponían la nota de jolgorio y griterío, era
Navidad. Terminaron de cenar y los pequeños se fueron al baño, tenían que lavarse
las manos, estar guapos para recibir los regalos del tió.
Todo
estaba preparado, cada niño con el bastón y la garganta clara para cantarle al
pobre tronco. Estaban nerviosos, se les notaba, esperaban muchas golosinas ¡el tronco
no podía traer nada más era pobre! Ellos se conformaban con esas “chuches”, los
Reyes Magos eran los que traían los juguetes.
Aunque
en su interior pensaban que a lo mejor…
Salieron
todos en tropel, llenos de energía, se pusieron delante del tronco, con el
bastón en alto dispuestos a cantar.
Empezaron
los cantes y el “tió” dejo golosinas. Los niños locos de alegría de nuevo se
escondieron. Habían acogido al pequeño como uno más, el niño reía y saltaba con
ellos, los mayores los miraban - ¡mañana hablarían con la policía no podían quedárselo!
Tenían una duda ¿qué pasaría?- una lágrima se escapo por la cara de aquella
mujer. El niño era muy guapo, tenía una carita sonrosada y el pelo rizado más
bien claro, la pregunta siempre la misma ¿Quién era?
Estaba
pensando en eso cuando los niños se pusieron a gritar, saltaban y reían, los
mayores se acercaron hasta aquel tronco y pudieron ver un montón de juguetes;
coches, patines, cuentos, un balón, golosinas…
Todos
se miraron - ¿qué ha pasado? ¿Qué era aquello? No comprendían nada.
De
pronto miraron a los niños - ¿dónde está el pequeño? Busco por toda la casa, salió
a la calle, miro y no encontró, no había nadie, era todo muy raro. El pequeño
se había esfumado, no estaba ni la ropa, nada de nada.
Los
niños estaban jugando con todos aquellos juguetes, ya era la hora de ir a dormir,
se había hecho muy tarde.
Cuando
llegaron a la habitación, un sobre les esperaba sobre la mesita. La mamá lo abrió
ansiosa, cada vez entendía menos lo que estaba pasando.
Eran
muy pocas las palabras que contenía aquel trozo de papel amarillento con un
aroma especial.
Gracias
por ser gente buena, seguir siempre así, estoy de vuelta, Feliz Navidad.
Miro
por la ventana y pudo ver como una estrella muy brillante se alejaba de la
casa. También a ella una lágrima de nuevo asomo para correr por su bella cara.
Higorca

3 comentarios:
Me trae a la mente la ingenuidad de la niñez. ¡Era tan estupendo ser niño y creer con gran fe!
ES bueno hacerse niño ¿verdad? El mundo iría algo mejor si lo hiciéramos.
Un abrazo muy fuerte y muy felices Navidades. Contestaré pronto a tu Felicitación.
Un abrazo
Esta noche llegan los REYES MAGOS...
Acabo de entrar en tu blog.
"Te felicito". Yo soy una humilde aprendiz del arte, algo de pinceles,
y una pequeña muestra de versillos.
TU VALOR ARTÍSTICO, ME HA DEJADO MARAVILLADA.
Deseo que esta noche, los Reyes de Oriente, sean portadores de todo lo bueno para ti. Un saludo cariñoso.
Hola Mariluz, gracias por pasar por este humilde lugar. Todos somos aprendices, lo más importante es poder seguir aprendiendo cada día un poco más.
Abrazos
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