![]() |
| Acuarela: Higorca |
Una mañana al despertar, me encontré
en mi ordenador un mensaje. Al abrirlo pude encontrar los más bellos
consejos que jamás pude pensar.
Todos eran ciertos, eran
sabios. Eran de esos consejos y frases, mejor voy a decir reflexiones, que a mí
me gustan tanto repetir, leer y pensar.
¡Dios mío cuánta razón pude
leer! ¡Qué maravillosas frases! Y cuanta enseñanza había en ellas. Y… me hice a
mi misma una pregunta que ni tan siquiera yo, me podía contestar ¿Quién es
aquel que las lleva todas a cabo?
Son todas y tantas preguntas
que siento dentro de mí misma, de mí. Una pobre y débil persona que nada sabe. Que tanto
me gusta aprender, y que muchas veces noto que se me escapa la vida sin saber
todo aquello que necesito saber.
Con el paso de los años he
ido aprendiendo muchas cosas, he ido dejando esas pequeñas miguitas en el
camino que ojala algún día les sirva a cualquiera que como yo sea un poco
curiosa, aprendiza de la vida, y, le haga conocer mejor que yo a los demás.
Me propuse hace muchos años
tener el corazón libre. Libre de todo mal, sin pensar en venganzas, en odios,
en envidias. Libre, simplemente para hacer el bien. Porque todos podemos hacer
bien a los demás. Siempre que sepamos escuchar cada latido de nuestro pequeño
órgano, como si estuviéramos escuchando la mejor música clásica que existe. Cuando
todo eso pasa es porque está libre, como el pajarillo que vuela cerca de las
nubes.
¿Para qué aparentar? ¿Es
importante? ¿Aparentar qué? A veces se aparenta aquello que no se es. Porque también
hay que saber aparentar con elegancia, con sabiduría para poder engañar al que
se tiene enfrente. Sin darse cuenta que lo más importante en la vida es aquel
que sin mediar palabra deja entrever el hermoso tesoro que lleva en su interior,
que a veces es tan grande que tapa la verdadera persona, sin dejar ver la
belleza, o fealdad de su cara. El interior es lo único que realmente cuenta. Pero
¿quién escudriña en ese lugar?
Realmente mira ese interior
aquel que realmente es nuestro amigo. Aquel que siempre está junto a nosotros,
en lo bueno y en lo malo. Aquel que corre al saber que nos pasa algo, sin
perder tiempo, porque lo primero es acudir para conocer el mal de cerca. El mal
o el bien.
Luego están los que se llaman
amigos y simplemente son para las fiestas, y ya no digamos los que mintiendo, quieren
demostrar lo que no son ¡Los que no tienen tiempo!
Qué hermoso, que paz nos
queda al hacer esas buenas obras. Saber de un amigo, estar cerca en ese
momento, escuchar o dar una palabra de aliento en ese justo segundo de la vida.
Sonreír a su lado, quitando hierro a todo aquello que nos parecía un problema,
pero visto al lado de alguien que te ha dado la manos se ve de forma distinta,
en algo trivial. Porque siendo libre siempre se busca esa maravillosa flor para
ofrecérsela con un beso. No hace falta estar atada a nada. Tampoco ver ese velo
negro que rodea a veces los cuerpos.
Flores de mil colores, de
mil aromas, de mil deseos. Para que todo se realice sin sueños ni fantasías. Dando
el salto preciso para no caer en el precipicio. Y de esa forma no llorar por
perder algo que no era lo que nosotros nos merecíamos y que a lo mejor no hemos
tenido la suficiente capacidad para ver aquello tan grande que teníamos cerca. Que
nos daban todo su amor, amistad y cariño, sin nosotros corresponder.
Entonces ha sido cuando
mejor hemos vivido, cuando hemos llenado nuestras alforjas de comprensión, y
que nos ha ayudado para llevar a cabo todos nuestros sueños, para seguir
pasando desapercibida y de esa forma poder entregar aquellos sentimientos limpios y puros, sin
importarnos el perder o ganar. Pensando bien, que ya hemos ganado porque se ha
podido conocer lo que creíamos que no existía. Eso lo hemos podido entender o
ver estando en un silencio profundo, reflexionando y estando en paz y entonces escuchamos
todo lo incomprendido para llegar a perdonar a todo aquel que lo merezca. Olvidando
el mal o dolor sufrido.
No hay nada más hermoso que
expresar de puño y letra, marcando cada línea con nuestros sentimientos,
siempre que sean limpios, puros.
Tengo que dar las gracias a
esa verdadera amiga que me envió ese tan hermoso regalo sin pedir nada a
cambio. Simplemente una sonrisa y mi más sincera humildad que yo se la entrego
sin condición. Gracias querida Begoña.
Higorca

1 comentario:
Querida Higorca, te escribo desde la camucha, tengo para rato, suerte que he encontrado tu maravilloso escrito, me encantó amiga. Te extraño cuando no tengo tus noticias, los queremos muchos.
Publicar un comentario