Iba un hidalgo luchando por la llanura manchega,
hombre de lanza en mano,
ojos desencajados,
su pelo, alborotado...
Viendo y no mirando...
¡Qué los molinos! ¿No eran tal?
Veía inmensos monstruos,
enormes gigantes.
Cuando en realidad era él,
hombre grande y genial,
nuestro hidalgo don Quijote de la Mancha
1 comentario:
Muy bueno, nos ha gustado a ambos. La locura a veces no es tanta, cuando se entremezcla con los sueños. Un abrazo de Jorge y Norma.
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