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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 5 de julio de 2017

REFLEXIONANDO

Óleo, autora: Higorca Gómez



Cuando una persona está sentada en espera de una noticia, las horas se hacen largas y es entonces cuando da tiempo sobrado a pensar, a reflexionar, a mirar a tu alrededor viendo tantas miserias humanas como nos rodean.
En la sala de un hospital, donde van llegando toda clase de urgencias, podemos ver todo tipo de personas sin importar la edad; llegan en espera de una curación, mejoría o por lo menos saber que es la dolencia que tienen y porque no, una palabra de aliento que muchas veces cura más que todos los fármacos habidos y por haber.
Tristes lamentaciones las que podemos escuchar en esos lugares se sientan a tu lado y empiezan a contar su atribulada o buena vida que han llevado hasta ese momento. Es como si les relajara el hablar, el explicar…
Los miras a la cara y te das cuenta que no tiene importancia la edad que los ha acarreado hasta esa sala de espera llena de almas y fría a la vez; al cabo de un rato cuando parece ser que se abre una puerta todos permanecen expectantes para ver como sale la enfermera o el médico de turno (bien depende del carácter que tenga el galeno), al mirarles a la cara te puedes dar cuenta si la noticia es buena o es mala.
Unos se levantan rápido para acudir lo más pronto posible hasta la consulta y saber lo que en realidad le pasa al familiar; otros con los ojos anegados se levantan lentamente y empiezan a caminar sin saber a dónde ir; sin preguntar pronto se sabe…
Y es entonces cuando yo reflexiono, cuando mi mente da vueltas y pienso obstinadamente, todos somos iguales ante esas esperas, no hay ricos ni pobres, ni sabios ni menos sabios, allí tristemente se termina todo el ego de la persona.
Y vuelvo a pensar ¿nos damos cuenta de que y como somos los humanos? ¿de qué nos sirve el ego, la envidia, la ambición y las críticas a los demás? A fin de cuenta tarde o temprano todos vamos a parar a una sala de estás, a una sala fría, aunque seas rico y acudas a la mejor clínica u hospital.
Conforme pasan los años voy conociendo mejor a los demás y mis preguntas siempre son las mismas, ¿lo hago bien o mal?
Veo las caras maltrechas, algunas por enfermedades, otras por accidentes y algunas demasiado por peleas callejeras; estás últimas de bastante juventud que pierden los “estribos” cuando han tomado sustancias que no deben, sin pensar que tienen familia que los están esperando en sus casas mirando de continuo el reloj.
¡No quiero caer nunca en el pecado del ego o de la envidia! Sentada aquí mientras espero y me puedo dar mucha cuenta de las miserias que están junto a mi ¿de qué sirven esas cosas?
Viene a mi memoria todas las guerras que hay por el mundo donde mueren diariamente miles de niños, inocentes que apenas han conocido la vida, muertes innecesarias a consecuencia de esas malditas lluvias de ácido que no solo mata, también deja muchas penas en cada alma; unos con falta de piernas, brazos, ceguera y la soledad de quedarse sin familia a una temprana edad; todos ellos terminan en una sala fría como esta o peor, al amparo de gente desalmada que solo piensan en abusar de esos pequeños en soledad.
Todo por la avaricia de algunos hombres que me parecen unos seres miserables y ególatras.   
Miremos al norte, al sur, el mundo está encendido; dictaduras donde solamente vale lo que el opresor de turno dice y ¿qué es lo que dicen esos señores? Podemos verlo reflejado en Venezuela, Cuba…
Me entristece el pensar que a la mayoría de los humanos no nos importa el bienestar de los demás. Bueno también es verdad que hay un buen porcentaje que vivimos para hacer el bien pensando un poco en el dolor ajeno, pero sencillamente, sin protagonismos, sin ambiciones, no vale la pena, lo importante es dar la mano a todos aquellos que nos necesitan sin que los demás se den cuenta de ello.
De que me sirve decir al mundo ¡yo soy buena, yo…! Eso no me sirve porque verdaderamente no soy yo quien debo juzgarme, son los demás las personas que me conocen ¿lo hago bien, lo hago mal? No lo sé intento hacer las cosas como mejor me parece que están, pero…
Sigo mirando a mi alrededor, cada vez hay más gente esperando muchos se quedan de pie, o paseando seguro que los nervios no les deja estar quietos pensando en los que están dentro porque a ellos no les han dejado entrar, otros esperan que llamen para entrar a la consulta… la paciencia a veces se pierde en esos lugares.
Voy recordando cosas que han ido pasando por mi vida y que me han servido de lección; un día nos invitaron a una presentación, era en la capital del reino, el autor era un sabio en toda regla, un escritor amén de otras muchas cualidades como persona, cuando llegamos al lugar nos encontramos con algo muy desagradable, aquel hombre sabio y sencillo, no se inmuto y siguió en su sitio con una sonrisa como si no hubiera pasado nada.
Fue una gran lección de humildad, de sabiduría y la persona que por circunstancias quiso o… humillar quedó muy por debajo de todos los que acompañamos al amigo, al gran hombre.
Nos llaman, nos levantamos para ir a saber los resultados que estábamos esperando, vuelvo al momento actual y me digo: Solamente mañana, la historia, aquellos que me han conocido me juzgaran para bien o para mal.
Ahora seguiré por el camino de siempre, sembrando el bien cuando me necesiten y entre mis amistades.


Higorca  

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