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| Dibujo: Higorca Gómez |
Todos hablamos del día de
la mujer trabajadora. Sea como sea su trabajo, porque también aquella que
ejerce como ama de casa es, trabajadora, eso sí, no remunerada.
Pero mi homenaje hoy es
para aquellas mujeres que… pensándolo bien son las que más trabajan y menos
tienen. Para las mujeres que viven en un mundo distinto al nuestro. En lo que
llamamos el tercer mundo. Para aquellas mujeres que tienen muchas obligaciones
y muy pocos o ningún derecho.
¿Nos hemos parado a pensar
su día a día? ¿Cuántas de nosotras aguantaríamos esa forma de vida? Nosotras que
nos sentimos el ombligo del mundo.
Viven con menos que nada:
no utilizan lavadora, son sus propias manos las que lavan toda la ropa que a
veces cargan sobre su cabeza mientras caminan varios kilómetros para poder
encontrar el agua necesaria. Un agua un poco clara o limpia.
Tampoco tienen una cocina
de gas, o eléctrica. Simplemente unas trébedes sobre unas ramas de árbol. Unos hierros
donde colocar una olla en la que muchas veces solamente contiene un poco de
harina y nada más. Ni tienen una cama como la nuestra. Duermen sobre un colchón
de paja, si acaso lo tienen.
Y… podemos contar más
privaciones: poca ropa, ningún espejo. A veces mucho frío y otras, mucho calor.
En más de una ocasión tienen que ir a trabajar al campo, a “ganar” de alguna manera aquello que no
les llega ni para comer porque son demasiados de familia.
En cambio parece que son
felices. Nos parece que viven en su mundo, un mundo diferente al nuestro. Y a
lo mejor pensamos que están acostumbradas. O cuando están cansadas, sus maridos
o parejas les pegan sin muchas razones para ello. ¡Como son mujeres solamente
sirven para trabajar y tener hijos! No para “gozar”, simplemente para parir. El único que tiene derecho al “goce” es el marido. En una palabra el
hombre. El “macho” es el dueño y
señor de todas ellas, porque en su “tribu”
tiene derecho a tener más de una y que todas trabajen para que él sea
feliz.
No las dejan que tengan
una edad que nosotros diríamos correcta. Son unas niñas cuando empieza su “calvario” esperando quizás un devenir
mejor.
Seguramente nos pensamos
que están lejos de nosotras. No hace falta ir muy lejos. Las tenemos al alcance
nuestro. Mañana día ocho de marzo, día de la mujer trabajadora. Mi pequeño
homenaje para todas ellas.
Higorca

2 comentarios:
Tienes mucha razón en lo que dices, pero también hay mucha gente que está luchando por ayudarles a salir de ese tipo de vida: poner los medios para que adquieran la educación adecuada para poder incorporarse a la vida laboral, familiar, etc., de su país. Lo hacen calladamente, pero no por eso menos eficazmente. Aunque es cierto que llevará mucho tiempo porque son muchos siglos de tradiciones poco dignas para la mujer.
Sigue adelante con todos tus estupendos trabajos.
Un abrazo fuerte
Querida amiga, recibe mi humilde homenaje a todas las mujeres. BEsosssssssssssssssssssssss
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