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| Oleo/lienzo, Autora: Higorca Gómez |
Día
a día. (Para unos muy rápido, para otros más lentos) Vamos llegando a unas
fiestas tradicionales y familiares. A unas fiestas que desde siempre y quizás
por tradición, han sido, son y serán; “con
un poco más de gastar”, y sin mirar si estamos en crisis o no.
Esto
es para aquellos que tienen un sueldo fijo. No hablemos de los que están en el
paro. En el paro de verdad (claro) porque eso es otro cantar.
Muchos
dicen que están, y sin duda, están, cobrando el paro, pero… demasiados están en
ese “lugar” y trabajando de “tapadillo” para llenar un poco más su
bolsillo sin pensar que otros, los que de verdad necesitan simplemente un plato
de comida, están en las filas de la pobreza esperando que alguien salga a
darles, “eso”. Un plato con comida.
Pero,
llegan estas fiestas y, al que más y, al que menos, se le abre el corazón y
mira en los escaparates aquella cosa que le haría ilusión al niño o a la niña,
a la persona que tiene cerca y que desea que tenga un pequeño recuerdo. Un detalle
que le diga sin palabras un te quiero.
Con
lo fácil que es cuando dos personas se quieren, escribir en un papel, y con
letras de nuestro puño decir: Te quiero amor mío. Esconderlo debajo de la almohada,
y mirar cuando lo recoge la cara que pone de sorpresa.
Ese
es el mejor regalo que se puede recibir.
Pero
eso es difícil que alguien lo comprenda y vamos a gastar el dinero. Que, por
otro lado aunque sea poco tiene que salir a la calle y empezar a correr para
que esto se levante, y… pensándolo bien, un poco de cada uno va haciendo una
montaña.
De
paso a ver si los “poderosos” van soltando
ya el puño.
¡Eso
está muy bien! Ahora pensemos un poco más y avancemos. Aquellos que tienen
niños. Otros que compramos un regalo para los demás, todos ¿Por qué no vamos
mirando etiquetas y lugares dónde está hecho y si viene de otro lugar que no
sea España, empezamos a rechazar?
Todo
viene de allá: China y países amarillos. Con la condición que nada tengo en
contra de ellos, al revés los admiro, pero…
Comienzo
por juguetes; aquí en este país nuestro tenemos grandes fábricas que hacen
maravillas y que todos recordamos con ilusión: muñecas que andan, que hablan,
que se mueven, coches dirigidos, con fricción. De todos los tipos y formas, que
se podrían enumerar. Y así, una infinidad de cosas que si lo vamos mirando
quizás vayamos dando un poco más de trabajo a todos y el dinero se quedaría
aquí que lo necesitamos. Eso traería trabajo y empezaría a mover una pequeña
rueda.
Ropa
de todo tipo, ¿Por qué tenemos que consentir llevar fabricada en China cuando
allí, la mayoría de ella está confeccionada por verdaderos esclavos?
¿Por
qué no renovar las mentes? Compremos, consumamos pero: todo nuestro, de aquí. Lo
necesitamos. Necesitamos de nuevo todos esos trabajos para que todos en estas
fechas puedan comer algo nutriente, un plato de sopa caliente.
¿No
sería eso un buen regalo para estas fiestas? Ese es mi deseo. Reflexionemos y
miremos bien aquello que queremos.
Higorca

1 comentario:
Veo que estás muy preocupada con la situación actual y no es para menos. También veo que la cuestión es mucho más difícil que lo que una persona como yo, de a pie, pueda entender y que la solución no está a la vuelta de la esquina.Tiene tantos aspectos que parece unos se oponen a los otros, que no sabría por donde empezar.
De lo que sí estoy casi segura, es que nos puede servir para bajar el pistón de está vida que en general nos hemos montado y vivamos algo más sobriamente.
LO que me rompe el corazón es esas padres y madres de familia, que se quedan en el absoluto desamparo, sin tener con que sostener la familia, sobretodo ocuando hay gente joven y gente muy mayor. Eso es desolador.
Un abrazo muy fuerte
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