De nuevo estamos en las fiestas “dicen”
más importantes del año, seguramente. Claro que estamos de todo, pero para aquellos
que nos llamamos cristianos, bueno, mejor católicos. Puede que así sea.
Nosotros, los que aún en tiempo
de crisis tenemos bastante de todo y que mirando bien las cosas, somos bastante
inconformistas ¿miramos para atrás? Difícil pregunta para poder contestar, sobre
todo en estos momentos de felicidad ¿Quién no tiene cerca su familia para poder
compartir esa mesa llena de viandas? A veces me pregunto en la oscuridad de la
noche el ¿Por qué? de tantas diferencias sociales y me pregunto más ¿Por qué no
nos conformamos con lo que tenemos y queremos lo nuestro y lo de los demás. Antes
robaba aquel que no tenía que comer, y, robaba para eso, para poder llevarse un
bocado a la boca, o mejor calmar un poco ese ruido de estómago cuando esta
vacío.
Últimamente esta de moda que
roben los ricos. Será que esta tan de moda ese tipo de trabajo que son felices
quitando el trozo de pan al que más lo necesita. Y mienten bellacamente,
diciendo que ese dinero va a parar a personas necesitadas y los españolitos de
a pie y de buena fe, nos lo creemos y nos quedamos nosotros sin cosas
necesarias para poder ayudar a “esos” que están mucho más necesitados.
Esa es una forma, la otra: la
envidia ¿Por qué yo no puedo ser igual a ti en todo? Y se ponen en marcha
simplemente por la razón de pasar por delante de aquellos que aún sin dinero
tienen una formación disciplinar, pero eso, hoy no vale. Es lo material.
Me vuelvo a preguntar ¿Cuándo se
sienten en la mesa con manteles bordados de filtiré, copas de cristal de Sevres,
cubertería de plata y vajilla de alto copete? Me pregunto ¿recordaran a todos
esos niños y mayores que están pasando hambre y miseria y que se han lucrado
con ellos?
Ahora ya no esta de moda ir de vacaciones
a Marbella, o a los Alpes a esquiar. Ahora las mejores, están en las celdas de
alta seguridad. Claro que esas son gratis porque encima de robar, los españoles
tenemos que pagar su estancia en tan maravillosas “habitaciones”.
Navidad, hermosa palabra, hermoso
tiempo para los creyentes y no creyentes, porque todo lo que sea fiesta y
jolgorio, bienvenido sea. Solo pido hacer buen uso de ella.
NAVIDAD
Tras el árbol de Navidad,
una carita asoma.
Con la sonrisa en los labios.
De rubios cabellos, y, sonrosada
piel.
Con un dedo señala…
Miro, sigo la dirección marcada.
Al otro lado puedo ver.
Unos ojos grandes, tristes.
Una cara pálida…
Un revuelto cabello la enmarca.
Sobre una mesa: turrones,
mantecados, higos y alfajores,
galletas y bombones.
A lo lejos unas campanas doblan.
Al mismo tiempo que en la radio.
Un villancico suena…
Miro de nuevo y no veo…
¿Dónde están los niños?
¿Qué ha pasado con ellos?
¿Estaban aquí? ¡Los recuerdo!
¿Dónde han ido?
Recuerdo sus ojos grandes
que miran con hambre.
¡Que piden un poco de sobras!
Solo eso, no hace falta más
¿Para que quieren ellos
esas fastuosas cenas?
¡Si sus frágiles estómagos
no lo aguantaran!
Nosotros que tenemos,
las mesas llenas…
pavo, champan, turrón,
alfajor, fua y confort.
¡Nos seguimos quejando
sin comprensión!
Y ¿ellos Señor? ¿Por qué nada
tienen?
¿Qué daño han hecho?
¿Qué pecado han cometido?
Para recibir tanto dolor.
¿Por qué no somos todos iguales?
¡Levanta tu voz Señor!
¿Existes digo yo?
Escucho allá lejos sus voces.
Cantan, dando gracias están…
Simplemente por nacer
Y por nada tener.
Descalzos van por la vida.
También como el niño aquel
Que muy pobre nació
en un portal de Belén
Y aquellos que tanto tenemos
No pensamos en nadie ¡para qué!
Nosotros siempre cenamos
Y comemos también

No hay comentarios:
Publicar un comentario