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| Mi Quijote. Autora: Higorca |
Suena el timbre. Llaman,
abro y un hombre sonríe en la puerta ¡De nuevo estoy aquí! Trae un paquete, lo
mueve y sonriendo me dice ¡Está vez creo que algo se ha roto! ¿Tengo que
firmar? No, no, adiós…
Es verdad, al coger yo el
paquete un ruido y algo se mueve, miro el remite y una sonrisa se dibuja en mis
labios. Intento abrirlo, imposible, no puedo ¿serán mis nervios? Seguro. Al fin
cede …
Era imposible lo que mis
ojos estaban viendo. Un trocito de mi mar, de mi playa, del lugar donde tantas
horas de felicidad tuve. Me aferro a éllo, es como sentir ese sabor y aroma del
Mediterráneo.
Con todo en las manos me
siento para abrir algo que todavía me falta. Un precioso pergamino, unas
letras, y, unas lágrimas ya sin contener ruedan por mis mejillas, caen en ese
trozo de papel maravilloso.
Miro mi mano, miro la
otra, también sobre la mesa justamente a mi lado, está todo. También un trozo
de corazón.
Me quedo un rato mirando
aquellas hermosas cosas y me pregunto ¿Cómo dar las gracias por tanto? ¿Seré
merecedora? ¿Cómo pagar?
¡Ya sé, ya! Simplemente es
agacharse y cogerlas, sí, pero eso… cogerlas con ese cariño, con ilusión, acordándose
de aquellos que estamos lejos de nuestra tierra, del lugar donde has crecido,
te has hecho mujer y donde has encontrado aquel primer amor que luego resulto
que ni siquiera llegaste a nada con él. Pero es eso ¡el primer amor a una edad
pecadora! Y, ese nunca se olvida, precisamente por eso…, porque no llego a
nada.
Le viste en bañador en una
playa un día de verano y te pareció el chico más guapo del universo. Ja, ja, y,
¡que altura tenía! Claro que tú, simplemente eras una adolescente, con unas
largas “coletas” y unos lazos en las puntas. Una pelirroja pecosa que parecía que
tomaba el sol con un colador ¿cómo se iba a fijar en una pelirroja? Pero fue
hay mismo, en esa playa, en esa arena fina donde las “pachinas” son blancas, donde las olas rompen sobre unas rocas
cargadas de “musclos”, donde el
horizonte se junta con el verde esmeralda del mar, donde los barcos vuelven
cargados de plateada carga.
Justamente hay, se han
agachado para enviar a un lugar de La Mancha, donde todavía sigue cabalgando un
rocín con un caballero flaco, de largo y afilado bigote, con su lanza en ristre
queriendo pinchar hermosos recuerdos.
Gracias amigos, gracias
por tanto cariño y reconocimiento ¡No sé cómo poder pagar! Soy pobre, no tengo
tanto para poder dar.
Pero ¡amiga! esa quien va
dirigida esta misiva y a tantos otros como a lo mejor lo leen. SOY INMENSAMENTE
RICA, en felicidad, en cariño, respeto, y sobre todo en dar mi amistad, toda es
vuestra.
Siempre aquí me
encontraréis, con mis humildes letras y mis pobres lienzos transformados en
arco iris, al lado de una persona que, este sí tuve la suerte de poder sentir
sus besos, sus abrazos y todavía me estremezco cuando pasa junto a mí.
Abrazos enormes

5 comentarios:
Hermoso reconocimiento haces a tu amiga. Porfa me cuentas por mail sobre el conjunto de cuentos que están en espiga azul. Gracias por tu progreso. Besos a los dos.
Por favor, me estoy perdiendo algo, que es eso del conjunto de cuentos que están en espiga azul?
Un abrazo fuerte
Queridas amigas, ante todo gracias por estar aquí, pero no entiendo que es eso que me preguntáis, no hay ninguna espiga azul, es LA EPIDEMIA AZUL, un libro que hemos confeccionado varios escritores de distintos países. Nada más. Abrazos a las dos y besos
Hola paso por tu "casa" para saludarte con mucho cariño y desear para ti y quienes amas una Feliz semana. Desde Jaen un saludo
Higorca, è davvero magnifico il tuo Quijote! Un abbraccio!
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