
¡Como pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando nació Dani, ahora con el paso del tiempo los tres parecen hermanos. Sus padres todavía jóvenes, casi tan niños como él.
Tenerlos cerca es como un bálsamo, es la dulzura, por parte de Rosa, la educación y sensatez de Dani y el respeto y el cariño en la persona de Oscar.
Todos vamos creciendo, en años, en calidez (probablemente) pero también dándonos cuenta de todo lo que dejamos atrás sin querer verlo y también aquel futuro incierto que con el paso de los años y "las inclemencias del tiempo", las piedras que hemos encontrado por el camino, o mejor que las más de las veces nos han tirado a la cara, nos han hecho más duros, nos han hecho ya no de mantequilla, ahora podemos ver como es cada cual de aquellos que nos rodean.
Sabemos quien nos da cariño, quien nos habla con hipocresia, quien nos miente, o, quien nos da la mano para poder llegar al final con un poco de amor.
Los miro y veo en ellos que aún con el paso de los años todavía son como niños, nuestros niños, nuestro bastón de apoyo.
Quiero dar las gracias desde aquí a estas personas maravillosas que siempre están cerca de nosotros, en silencio, pero con esa sonrisa que nada pide a cambio y que todo lo da.
4 comentarios:
Hola Higorca:
Cada escrito tuyo refleja, cariño y respeto.
En efecto.Los niños, son el futuro.Un abrazo desde Valencia.Montserrat
Higorca, contribuir engendrando el futuro es una gran dicha, que todos no tienen. Te felicito por la familia. Besos. Norma
Gracias amaigas por vuestros comentarios tan bonitos. Besos y hasta la vuelta
No tengo palabras...
Gracias por ser como eres: una persona de las que no hay muchas; de esas que engrandecen el alma.
Para siempre.
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