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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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PALABRAS DIVERSAS

CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿QUE SOMOS? DICEN QUE ENERGIA



Pasajes y más pasajes. Como películas. Trozos de la vida que se arraigan en la mente ¿Raíces entrelazadas de nosotros mismos?
Caminos y más caminos que parecen hierros candentes. Mensajes que traen a la mente la fuente necesaria de todo un tiempo.
¿Qué digo tiempo? Vida, toda una vida que dicen es larga. Me pareció a mí que fue demasiado corta. Como un dulce y amargo sueño, porque de todo he tenido.
Claro, me dicen ¡como el resto de aquellos que me antecedieron! Y de aquellos que más tarde vendrán precediendo.
La vida pasa ¡la vida no! ¡Siempre es la misma! Todos los que nacemos y morimos. Porque, se nace y se muere. Todo aquello que está vivo. Dicen - es el ciclo de la vida - ya sean: plantas, animales o personas.
Todo es uno. Cada uno con su inteligencia. Porque sí, todo lo que pasa por este pequeño e inmenso mundo es energía y toda energía tiene su propio pensamiento. Su propia vida.
Así una a una pasa como una diapositiva. Energía pura y dura. Como tal envejecemos nada más nacer. Nos envolvemos en una rosca como la crisálida. Crecemos y cuando llegamos a una edad joven y madura es cuando esa flor de nuestra vida está más hermosa. Después viene la decadencia y vemos ahora que somos como esa margarita que se va deshojando lentamente.
Llega la madurez y menos lento bajamos la cuesta. Esa cuesta que nos lleva a la misma muerte.
Mientras, nuestra mente se forma intentando llegar al máximo de las fuerzas.  Llenando nuestras tuberías cerebrales de vitalidad, nuestras neuronas de ese espeso y al mismo tiempo invisible liquido llamado inteligencia.
Así va pasando el tiempo y llenando todo lo que nos rodea nuestro ciclo vital.

Piso despacio las piedras del camino
La hierba fresca besa mis pies.
Cuidado tengo con las ramas secas
Al mismo tiempo que respiro
El suave aroma de los pinos.

¿A dónde voy?

Camino siempre en línea recta
En cambio, al frente veo
una tortuosa senda
que no sé dónde me lleva.

¿A dónde voy?

Camino y camino, sin saber…
A ciencia cierta, si lejos o cerca
Solamente una cosa si noto.
Un inmenso bosque me rodea.

¿A dónde voy?

¡Cuánta belleza en mis ojos se refleja!
Siento correr la sangre por mis venas
Noto el aíre limpio entrar en mis pulmones
¿Será la primavera?

¿A dónde voy?

Me siento pequeña ante tanta belleza
Verdes inmensos, colores mil
Que brillan al mediodía.
¡Al sol le dan la bienvenida!

¿A dónde voy?

Grito en el bosque
¿Quién me escucha? ¿No hay nadie?
Hadas, gnomos, entre las ramas
Pajarillos que alegres cantan.

¿A dónde voy?

Su casa es el bosque, respiran
La libertad es plena…
También yo quisiera vivir en la floresta
Ser libre de tantos buitres como acechan.

                                    Higorca

A TODOS MIS AMIGOS DE ARGENTINA





Sobre la dorada arena besada por las olas de un azul turquesa del Mediterráneo, una agrupación de argentinos celebra una fiesta. Su fiesta, para festejar los años que llevan pisando esta tierra malagueña.

Me encuentro con ellos descubriendo un poco más de su carácter, de su cultura, de su forma, de su música y de su gastronomía.

Me gusta todo de ellos. Me siento como una más de la tierra hermana. El lugar estaba lleno, no cabía ni un “alfiler”, todos con una misma ilusión, pasar una jornada de hermandad argentina.

Al mismo tiempo un gesto de mucha generosidad. El fin, una colecta para una pequeña discapacitada, algo muy hermoso.

Mirar en dirección al cielo y ver las dos banderas unidas me hacía estremecer y recordar a tantos y tantos amigos que tengo al otro lado del “charco”, mezclado con el fuerte rugir de las olas de un mar embravecido era como recibir el abrazo venido de la lejanía. De una lejanía palpable todos los días en unas páginas virtuales o bien por un pequeño aparato de técnicas modernas.
Empieza la fiesta con el himno a la hermosa tierra Argentina. Todos en pie, algunos con la voz rota quizá por el recuerdo de aquellos que quedaron allá en el otro lado del inmenso océano.

Y por fin roto el momento primero llega la fiesta, las canciones, el saborear la buena cocina, la música del bandoneón, el rasgar de la guitarra, la voz rota del tanguero.

Tangos, milongas, canciones típicas de Córdoba, de Rosario, de Buenos Aires…

Lágrimas y fiesta, música y baile, la pareja marcando un apretado tango de arrabal mientras saboreamos unas deliciosas empanadas criollas, buena carne asada, chorizo entre pan y pan ¡un buen bocadillo! Todo exquisito, alfajores de dulce de leche, y tarta bañada en esa misma delicia. Todavía me dura el sabor en la boca.

Disfruté escuchando tocar maravillosamente un Bandoneón, en la explicación tenía una antigüedad con más de cien años, lo acariciaban las manos de un virtuoso padre de una concertista de guitarra, los dos fundidos dejaba entusiasmado al público que allí nos encontrábamos, aire y cuerda flotando en el aire, todos en silencio, maravilla de las maravillas.

Todo se hizo corto. Los niños vendiendo papeletas para rifar una camiseta con el número 12, no podía ser de otra forma. Su dueño un futbolista argentino afincado en las filas del Málaga. Fernando Damián Tissone. Ídolo de los pequeños aficionados al balón.

Una jornada especial, envuelta en olas, arena, tangos, milongas, empanadas criollas, dulce de leche, gaviotas y palomas con dulces mensajes en sus alas para todos mis amigos que más allá de las nubes saben que les quiero.


Higorca