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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 28 de agosto de 2013

TRISTEZA


TRISTEZA
Hoy mi cielo se ha tornado gris. He sentido que el verano ya no existe. Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo y el corazón encogido siente una punzada de dolor. Me aterra lo que veo en la pequeña pantalla y lo que me llega a través de distintos medios.
¡Cuánto dolor! Todos esos niños en el suelo, uno al lado del otro, inmóviles, estáticos, muertos. Al ver eso llegan mis dudas y como siempre me pregunto ¿Qué culpa tienen ellos para hacerles pagar con ese martirio? ¡Porque mártires son! ¿Qué han hecho para merecer una muerte tan cruel, dolorosa y aterradora? ¿Qué mano asesina a sangre fría? ¿Qué esperan, qué quieren? ¿Por qué no aprovechan su sabiduría para otras cosas? ¡Si acaso la tienen!
Sus ojos grandes y expresivos, hoy están cerrados para siempre ya nada existe para ellos, tampoco para aquellos padres que milagrosamente se han salvado. Siempre los llevaran en su corazón.
Los países fabrican armas de cualquier tipo simplemente por el hecho de poseer dinero, de ser ricos ¿a costa de qué? ¿Cómo podemos permitir ese tipo de terrorismo? ¿Es que “ellos” no tienen hijos, nietos? ¿No hay ningún tipo de castigo para ese horror?
En muchos lugares del planeta no sale nunca el sol, la vida es difícil, no hay una edad en la que esos pequeños puedan jugar en libertad. La vida es corta para todos ellos.
Cada vez queremos más posesiones, nada nos conforma y simplemente viendo lo que nos rodea nos damos cuenta que el egoísmo es grande. Cuantas veces leo que hay cabezas pensantes ¿Qué piensan? Sería mejor que aprovecharan esa inteligencia para enseñar a vivir todos en paz, explicando lo que significa un oficio, dando un bienestar, gozando de todas las cosas hermosas que la naturaleza nos ofrece, enseñando a los niños que las flores son de mil colores y que hay mariposas que liban en ellas para ofrecer la más bella danza que en el mundo existe, que al poner sus manos se posen en ellas en señal de amor.
Me gustaría poder volar como una paloma llevando en el pico una rama de olivo, y regalando sonrisas por todo el mundo. Que se terminara el hambre, la miseria, el dolor. Cambiar las mentes de aquellos dirigentes que solamente pretenden su propio bienestar y que comprendieran al fin que vivir es algo más.
Quiero soñar y pensar que esos inocentes niños estarán transformados en estrellas, esas estrellas que tanto me gusta mirar en las noches claras de luna llena que parecen sonreírme.

Higorca




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