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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

domingo, 1 de enero de 2012

EL PRIMER DIA DEL AÑO

Acuarela: Higorca



De nuevo empezamos otro año. Las hojas del calendario caen con una rapidez inusitada, sin darnos cuenta, y así, pasa uno y otro. Creo que conforme pasan los años nos vamos dando cuenta que se corre en demasía. Quizás sea yo la que pienso así, ¡¡me gustaría poder hacer tantas cosas!! Sobre todo aprender y aprender, creo que me va a faltar tiempo para todo.
¿Soy egoísta? No lo se.
Este año va a tener un día más. Dicen los “agoreros” que los años bisiestos, no son buenos. En cambio a mi me gustan. Es poco pero es un día más. Cada uno tenemos nuestras preferencias.
¡Me gusta también el primer día!, o lo que es lo mismo: día de Año Nuevo. Después de pasar una noche distinta, de acostarse más tarde de lo normal. Llega la mañana y no importa la hora de levantarse. Ahora eso sí, a tiempo de desayunar, y oír visualizando el maravilloso concierto desde Viena.
¡Que nadie me moleste! Mientras escucho esa maravilla de Filarmónica. De ver esos excelentes ballets y un resumen de la extraordinaria ciudad con unos efectos especiales impresionantes. Todo en conjunto me hace soñar. Cierro los ojos y me parece que soy yo la que vuela por esos cielos. La que baila en unas hermosas salas un vals de Strauss. Me da igual de que hermano sea. Los dos me parecen unos maestros fuera de serie.
Y… mirar esas lámparas de un cristal purísimo con destellos de mil colores semejante al arco iris.
Mirando hacia arriba puedo descubrir un techo dorado con angelotes de cara dulce y rubios cabellos que parecen custodiar tan fausto lugar.
Flores puestas y colocadas con un exquisito gusto. Este año de todos los colores, he podido observar desde: humildes margaritas hasta las esbeltas y señoriales rosas.
Pero si había algo distinto del que he podido disfrutar. Algo que ha sido como un verdadero regalo. Las voces limpias y blancas de los Niños Cantores de Viena. Un placer oír ese magnifico coro. Ver como salían y se colocaban con una educación y formalidad especial. Vestidos de marinero, todos de blanco. Todo como un sueño.
Cuando he querido darme cuenta se había terminado y otra vez he pensado ¿qué rápido ha sido?
Mientras tenía los ojos entornados he sentido la sensación de estar allí, entre todas aquellas personas. No se… ¿entre ellas, o bailaba entre los brazos de un vigoroso bailarín?
Al fin y al cabo ¿Hay algo más barato y bonito que soñar? Mientras dure esa ilusión seguiremos siendo niños.
Ahora a esperar que vuelvan a caer esas hojas del calendario para llegar como este, todos juntos a un nuevo año.

Higorca