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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

domingo, 10 de junio de 2012

UNA AMIGA

Acuarela: Higorca



Una mañana al despertar, me encontré en mi ordenador un mensaje. Al abrirlo pude encontrar los más bellos consejos que jamás pude pensar.
Todos eran ciertos, eran sabios. Eran de esos consejos y frases, mejor voy a decir reflexiones, que a mí me gustan tanto repetir, leer y pensar.
¡Dios mío cuánta razón pude leer! ¡Qué maravillosas frases! Y cuanta enseñanza había en ellas. Y… me hice a mi misma una pregunta que ni tan siquiera yo, me podía contestar ¿Quién es aquel que las lleva todas a cabo?
Son todas y tantas preguntas que siento dentro de mí misma, de mí. Una  pobre y débil persona que nada sabe. Que tanto me gusta aprender, y que muchas veces noto que se me escapa la vida sin saber todo aquello que necesito saber.
Con el paso de los años he ido aprendiendo muchas cosas, he ido dejando esas pequeñas miguitas en el camino que ojala algún día les sirva a cualquiera que como yo sea un poco curiosa, aprendiza de la vida, y, le haga conocer mejor que yo a los demás.
Me propuse hace muchos años tener el corazón libre. Libre de todo mal, sin pensar en venganzas, en odios, en envidias. Libre, simplemente para hacer el bien. Porque todos podemos hacer bien a los demás. Siempre que sepamos escuchar cada latido de nuestro pequeño órgano, como si estuviéramos escuchando la mejor música clásica que existe. Cuando todo eso pasa es porque está libre, como el pajarillo que vuela cerca de las nubes.
¿Para qué aparentar? ¿Es importante? ¿Aparentar qué? A veces se aparenta aquello que no se es. Porque también hay que saber aparentar con elegancia, con sabiduría para poder engañar al que se tiene enfrente. Sin darse cuenta que lo más importante en la vida es aquel que sin mediar palabra deja entrever el hermoso tesoro que lleva en su interior, que a veces es tan grande que tapa la verdadera persona, sin dejar ver la belleza, o fealdad de su cara. El interior es lo único que realmente cuenta. Pero ¿quién escudriña en ese lugar?
Realmente mira ese interior aquel que realmente es nuestro amigo. Aquel que siempre está junto a nosotros, en lo bueno y en lo malo. Aquel que corre al saber que nos pasa algo, sin perder tiempo, porque lo primero es acudir para conocer el mal de cerca. El mal o el bien.
Luego están los que se llaman amigos y simplemente son para las fiestas,  y ya no digamos los que mintiendo, quieren demostrar lo que no son ¡Los que no tienen tiempo!
Qué hermoso, que paz nos queda al hacer esas buenas obras. Saber de un amigo, estar cerca en ese momento, escuchar o dar una palabra de aliento en ese justo segundo de la vida. Sonreír a su lado, quitando hierro a todo aquello que nos parecía un problema, pero visto al lado de alguien que te ha dado la manos se ve de forma distinta, en algo trivial. Porque siendo libre siempre se busca esa maravillosa flor para ofrecérsela con un beso. No hace falta estar atada a nada. Tampoco ver ese velo negro que rodea a veces los cuerpos.
Flores de mil colores, de mil aromas, de mil deseos. Para que todo se realice sin sueños ni fantasías. Dando el salto preciso para no caer en el precipicio. Y de esa forma no llorar por perder algo que no era lo que nosotros nos merecíamos y que a lo mejor no hemos tenido la suficiente capacidad para ver aquello tan grande que teníamos cerca. Que nos daban todo su amor, amistad y cariño, sin nosotros corresponder.
Entonces ha sido cuando mejor hemos vivido, cuando hemos llenado nuestras alforjas de comprensión, y que nos ha ayudado para llevar a cabo todos nuestros sueños, para seguir pasando desapercibida y de esa forma poder entregar  aquellos sentimientos limpios y puros, sin importarnos el perder o ganar. Pensando bien, que ya hemos ganado porque se ha podido conocer lo que creíamos que no existía. Eso lo hemos podido entender o ver estando en un silencio profundo, reflexionando y estando en paz y entonces escuchamos todo lo incomprendido para llegar a perdonar a todo aquel que lo merezca. Olvidando el mal o dolor sufrido.
No hay nada más hermoso que expresar de puño y letra, marcando cada línea con nuestros sentimientos, siempre que sean limpios, puros.
Tengo que dar las gracias a esa verdadera amiga que me envió ese tan hermoso regalo sin pedir nada a cambio. Simplemente una sonrisa y mi más sincera humildad que yo se la entrego sin condición. Gracias querida Begoña.

Higorca


1 comentario:

Norma dijo...

Querida Higorca, te escribo desde la camucha, tengo para rato, suerte que he encontrado tu maravilloso escrito, me encantó amiga. Te extraño cuando no tengo tus noticias, los queremos muchos.