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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 11 de abril de 2012

MÁLAGA

dibujo: Higorca Gómez



Cae la noche y un aroma a flores sube hasta el cielo. Azahar, jazmín, rosas. Todo ello en los campos malagueños, anunciando la primavera. Esa primavera rota por tambores y cantes dedicados a Cristo que lo han prendido mientras rezaba en el monte de los olivos.
Campos donde se pierde la vista mientras podemos contemplar: limoneros, naranjos o mandarinos. Con sus ramas cargadas de flores que junto al jazmín, y a ese aroma salado, de ese mar que besa la arena dorada de las playas. Todo ello en conjunto eleva su aroma hasta el cielo, dando un toque de almizcle a toda la tierra de Málaga.
Hace frío y las gentes, desde muy temprana hora de la tarde se preparan. Espera con paciencia. Unas sentadas, otras con menos suerte tienen que estar las tres horas largas hasta que salga la procesión, en pie firme ¡No importa! Es la fe. Esperan ver como sale su Cristo, o la Virgen de la Soledad. También después más tarde la Virgen de la Esperanza les acompañara.
Y algunos corren de un lado para otro para poder llegar a tiempo de ver todos esos encuentros con la máxima devoción.
Música de tambores, de cornetas. Toques que resuenan. Al oírlos la piel se eriza. Ya se preparan, la gente está muy entera, sin importa el frío, las horas. Nadie se ha preguntado si han comido. Mirando sus caras nos damos cuenta de quién es cada quién.
Silencio sepulcral, misterioso. En las aceras. La noche tiembla. Esos cantes, esos rezos, esos toques de trompeta. Y… llega, va llegando en hombros de una centena de hombres que lo llevan a cuestas, y al paso de la legión bailan a ese su Cristo. Su Cristo de Mena, o lo que es lo mismo: Cristo Crucificado.
Miramos su cara y parece decir… Silencio, seguir la plegaria. Una cara triste y a la vez me parece humana. Pienso que los años pasan y cada uno de nosotros conoce el momento, ese momento en el que vivimos. Volvemos la cabeza para atrás y nos damos cuenta que desde que el mundo es mundo, siempre ha sido más o menos igual.
Se ha matado muchas veces por matar, por envidias, por egocentrismo, y sobre todo por la incultura, o dicho de otra manera por tener la mente pobre. Pero eso sigue igual: las mentes pobres, las envidias y el ego. Y, si ahora en algunos lugares no matan con “fuego”, matan de otra manera.
Eso fue lo que más o menos le paso a Jesús, más tarde alguien le dio los poderes de ser Jesucristo y llevar detrás de Él un buen puñado de gentes siguiéndole.
Pero en la noche fría del Jueves Santo en Málaga, viendo tanta fe entre todas aquellas personas me pregunté ¿Fe o espectáculo?
Eso sí, sea lo que sea es algo distinto, como si la muerte rondara envuelta en aromas y olores, escondida entre mantillas y uniformes militares, entre la Legión y la Marina, La tierra y el Aire.
Málaga tiene algo especial, distinto. Tiene “ese no sé que” envolvente, “qué da que” pensar, que nos llena de dudas y al mismo tiempo con la incertidumbre de saber quien tiene la llave de la verdad.

Higorca

2 comentarios:

Begoña de Urrutia dijo...

Veo que te han impresionado mucho las procesiones de Málaga. Te han hecho reflexionar mucho.
Matar a Cristo es tremendo. Pero después viene la Resurrección. Y eso es esperanza, luz, seguridad de otra vida llena de paz, belleza, felicidad.
Un abrazo fuerte

Norma dijo...

Qué buen relato, qué buen dibujo. Hace mucho que no nos contactamos, interpreto que tienen mucho trabajo.
Besos a los dos.