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lunes, 28 de noviembre de 2011

CORDOBA Y LOS POETAS ANDALUCES



Tres momentos mágicos en Córdoba, fotos "robadas" a los amigos, gracias por ello






¿Qué tiene Córdoba que inyecta la sangre de poemas, cante y pasiones?
El sábado un “puñado” de poetas, acudimos a ese emblemático lugar donde dicen que Seneca: el orador, el escritor y filoso, nació ¿será por eso que las palabras se unen tanto en ese bello rincón de esta piel de toro.
y… allí junto a esa Mezquita; maravillosa, de columnas llena de magia y estandarte del Ándalus. Justamente en ese “Emirato” empezaron a sonar las letras con acordes de guitarra, de cuerdas bien templadas, de gargantas y sentimientos que volaron muy alto para que todos oyeran tan bellos cantos.
¡Poder poner cara a cada uno de los poemas y comentarios!, saber lo que, y, a quien: hemos dicho y nos han dicho en esas letras de un rincón virtual llamado poetas… ¿No os parece algo muy hermoso estar juntos físicamente?
Todo fue maravilloso, hoy, en el reposo nuevamente del hogar, parece como un sueño haber compartido con tantos poetas, con tantos “dejes” de lugares tan diferentes, de sentir la amistad, el saber dar a cada uno de nosotros lo mejor que llevamos dentro. Todo debido a “eso” a la única finalidad de decir en cada una de nuestras letras todo lo que sentimos cada uno, a nuestra forma y nuestro saber decir o recitar, en esos momentos ¿Qué puede importar hacerlo mejor o peor? Importa el dejar sonar la voz como una explosión para que todos se enteren como somos, lo que queremos, a donde vamos o simplemente hasta donde llegamos; pero eso sí, con fuerza y cogiendo nuestras manos.
Solo me cabe decir: Gracias Amaya Martín, doctora de las letras y de la amistad, por haber sabido llevar el timón hasta ese hermoso puerto, con gallardía, casi en silencio, y, en cambio teniendo el don de mando para que todo saliese tan bien, y, también nuestras gracias personales por abrazarnos con fuerza, por querer compartir estas jornadas explosivas de letras y convivencia.
También quiero abrazar a todos los que compartimos y a todos aquellos que por otras causas no pudieron estar con nosotros, pero que sí estuvieron en nuestras mentes y en nuestro corazón, a ellos os hago llegar un beso: recogerlo con el mismo cariño que yo lo envió.
Y… hasta siempre que sea muy pronto.