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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

viernes, 3 de junio de 2011

UNA VELADA EXTRAORDINARIA





La noche estaba serena, no hacía nada de viento, todo en calma, cómo queriendo colaborar en tan digno y apasionante acto.
En un marco inigualable: El hotel Santa Clara de Alcázar de San Juan, donde también tiene su sede la Escuela de Alonso Quijano, nos ofrecía un recital extraordinario, de los que siempre saben a poco.
Las dos grandes preparadoras del acto: Paloma Mayordomo y Rosa Castro, dos “locas” enamoradas de todo lo que se llame CULTURA, si en mayúsculas, ellas saben en todo momento que es lo que más llena y lo más rico para deleite del público, trabajadoras natas, incansables, simpáticas y afables.
Para deleite nuestro tuvimos oportunidad de estar al lado de otros grandes maestros, grandes en todo, y, por ser grandes, humildes, señores y artistas: actores, actriz, y, el autor, un escritor manchego, que leer un libro suyo siempre es un placer. Anoche no podía ser menos.
Cuatro grandes en un escenario, recitando con maestría una fábula sobre la vida y la muerte, su título: Cuarenta latidos. Autor Manuel Julia. Interpretado por: Concha Cuetos, Manuel Galiana, José María Arcos. Nos pensábamos que iba a estar también Francisco Valladares, no pudo venir.
Y, digo que la noche tuvo su colaboración simplemente porque se había habilitado uno de los salones del hotel ¿Quién iba a pensar que iba a estar tanta y tanta gente? Pues sí, Alcázar se volcó y fueron tantos que no se cabía en dicha estancia, así que en el maravilloso patio donde un enorme escenario da cabida a todo tipo de temas fue el lugar apropiado. Además como queriendo acompañar a los actores, al guitarrista que ponía la música de fondo, veíamos volar sobre nuestras cabezas los murciélagos, dando pábulo a la fábula.
Todo perfecto, bien presentado por Rosa Castro. Una vez terminado unos cuantos nos quedamos a tomar un vino de la tierra, y, entre nosotros un cantautor, un señor de la canción española, y, como el vino, también de la tierra. Chema Muñoz: simpático, y dicharachero.
Una velada difícil de olvidar, a veces pienso y digo que tengo mucha suerte, yo una cosa minina, pequeña y aprendiza, tengo el honor de compartir con esos maestros. Concha Cuetos, maravillosa, simpática y dulce, con esa voz que nos envuelve cada vez que habla, porque no hace falta que actué, Manuel Galiana, el señor del escenario, su humildad y sencillez es tanta que son sentimos pequeños a su lado. Manuel Julia, un maestro, y no olvidemos a José Mª Arcos, su voz se eleva hasta las nubes.
Solamente me queda dar las gracias a todos aquellos que siempre se acuerdan de que existimos, invitándonos a estar a su lado.