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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves, 24 de marzo de 2011

HOMENAJE A UNA DE LAS GRANDES

Cleopatra sobre una obra de Higorca Gómez

Aún siendo invisible aquel alma rebelde, trepo por las rocas blancas de Dover. Sin miedo, con el fuego y el coraje, que da la juventud, siempre acompañada de su perro Lassie. Claro que eso, no siempre era razonable. Aunque ahora junto a sus hermanas que ya eran unas mujercitas, le gustaba soñar y caminar por la senda de los elefantes. Un camino que llevaba hasta un bosque, aquel día sabia que se iba a encontrar con un amigo. Tenían que ir con mucho cuidado ya que era fácil encontrarse con el padre de la novia”, o los dos, el padre, y, el abuelo.
Así que bien pensado era mejor buscar un “lugar donde pudiesen tomar el sol”, todas juntas, eran aventureras, y más de una vez: hablaban, o contaban cosas de Ivanhoe.
Fue creciendo y cuando ya tuvo la edad para poder viajar decidió ir a París, claro que al volver estaba eufórica y hablando con su grupo de amigos, se le ocurrió decir que volvería de nuevo ya que la ultima vez que vio París le entusiasmo el barrio tan gigante de los pintores. Era como agarrarse al árbol de la vida, como si fuese una gata sobre los tejados de la ciudad de la luz, de repente, se dio cuenta que eran de zinc, pero aquello no era todo y ¿si de repente aquello era, su último verano?
A solas en su habitación, le gustaba leer y soñar con grandes personajes se veía a ella misma, soñaba que era Cleopatra ¡¡Qué gran reina!! ¡Ella vestida así! Se veía como la trasladaban en aquella silla de oro hasta el hotel Internacional, al fin y al cabo soñar no cuesta nada, se repetía una y mil veces con su voz dulce y encantadora, eso solamente servia para hacerse castillos de arena.
Después de leer una romántica y maravillosa novela, se pregunto ¿Quien teme a Wirginia Wolf? ¡Claro, que...! era una mujer indomable, neurotica que al final tuvo que ir a pasar una consulta con el Doctor Fausto, y, él le dijo que era ¡Una mujer maldita! Pobre, debió de pactar con el diablo, seguro que bajo el bosque lácteo y en un miércoles de ceniza, donde pudieron ver al pájaro azul.
Cuando llego a casa se dio cuenta que el espejo estaba roto, se quedo perpleja delante de él con una mueca en los labios y los ojos terriblemente abiertos. Solamente se pudo preguntar ¿habrán sido los Pica piedras?
La gata de los ojos violetas se ha ido, su belleza lleno las pantallas de todos los cines, ha partido ella, pero siempre estará aquí, por que nos ha dejado un rosario de películas. Amiga de sus amigos, mi respeto y mi admiración por Liz Taylor.