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LA EPIDEMIA AZUL

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Portada: Higorca

domingo, 23 de enero de 2011

VA PASANDO EL INVIERNO

Oleo/cartón - Titulo: Anochece - Autora: Higorca Gómez

Ya hemos pasado el ecuador del mes de enero. Raudo como el curso de un río vemos pasar los días, el frío hace mella en todos nosotros, y aunque el sol nos mira con timidez, hay días que reluce, eso sí, su calor es tan tímido que apenas notamos su caricia, simplemente vemos su brillante y hermosa luz. Una luz necesaria para poder vivir ¿qué haríamos sin esa estrella? Aún cuando las temperaturas bajan de bastantes grados para bajo, parece que al salir el astro rey todo es distinto, las personas, las plantas, esas aves que vuelan alrededor de nosotros, todos necesitamos de ese beneficio.
Pasan los días y cada uno de ellos es distinto del otro, cada día un acontecimiento nos viene a sorprender, unos esperados, otros nos llegan de forma involuntaria, de sorpresa, una veces buenas, otras... mejor dejamos el tema.
Parece ser que el aire esta un poco enrarecido por diversas cosas o causas, noticias no muy buenas, otras un poco más alentadoras, nacimientos, fallecimientos y así un largo etc. difícil de atender a todo. En una misma semana muchos de nosotros hemos tenido que acudir a un entierro y después a un acontecimiento lleno de vida, la verdad es que este último me gusta más, quizás por tener un calor humano muy necesario en este tiempo de heladas y frías noches.
Frías y muy frías noches. Pensaba yo el viernes por la noche mientras acudía a un festejo emocionante y hermosisimo, merecido y creo que muy a su tiempo. El homenaje a un madrileño universal al gran PLACIDO DOMINGO, y, mientras todos estábamos en aquel calentito teatro Real presenciando algo que me hace estremecer, soñar y suspirar. Mientras tanto, entre aplauso y aplauso mi cabeza no paraba de recordar ¿donde podrían dormir todos aquell@s que no tenían un techo? ¿Que sería de ellos en un noche gélida en todos los sentidos? ¿Habrían podido cenar? ¿Donde? Y ¿Porqué la vida era tan injusta? En el fondo de mi mente me repetía ¡la vida, no! Claro que no es la vida, esa vida sale todos los días y las noches igual para todos, amanece y oscurece para todos igual, ricos, pobres, menos ricos o menos pobres ¿Entonces donde esta la diferencia? ¿Somos nosotros mismos los que hacemos las cosas mal?
De pronto me doy cuenta de donde estoy y lo que pienso, sacudo la cabeza para ahuyentar esos pensamientos que no me dejan ver u oír con claridad aquello que tengo cerca. Reflexiono y vuelvo a pensar ¿porqué no tenemos todos las mismas oportunidades? ¿Sería muy difícil? Seguramente ¡sí! Por que todo es más sencillo y más difícil que mis propios pensamientos, no todos tenemos los mismos privilegios ¡faltaría más! ¿Que seria de la humanidad entonces? ¿Os figuráis que todos fuésemos tenores, o pintores, o escritores, o carniceros? Seguramente todos tendríamos que dormir en la calle porque no existirían los albañiles, ni los fontaneros, ni los médicos, ni un largo etc. tan necesario para poder mover la noria de la vida.
Pero eso sí, sigo pensando que no debería tener que dormir nadie bajo la triste “posada de las estrellas” tapados con papel o cartones. Todos deberíamos tener una cama con unas mantas, por lo menos para tener el cuerpo y el alma un poco reconfortada.