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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

viernes, 30 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO


Acuarela: Higorca Gómez



Mientras suenan las campanas, ding, dong, ding, dong. Los niños se intentan comer las uvas. Dicen que si se comen todas traen suerte. ¡Siempre he pensado si será cierto!
Creo que yo ningún año me las he comido todas. Siempre me entra la risa al mirar las caras serías que ponen los mayores mientras van comiendo y tragando, claro eso es entre otras cosas para no atragantarse. Y es entonces cuando me da la risa y tengo que dejar de comer porque de lo contrario la que se atraganta soy yo.
Quiero felicitar a todos los que en este año me habéis acompañado. A todos los que con paciencia habéis ido leyendo mis pequeños pensamientos y con vuestra cortesía y cariño habéis dejado un comentario, una frase amable. Por todo ello os doy las gracias, quiero seguir a vuestro lado deleitándome con todas vuestras entradas, porque eso es el diario aprendizaje.
Los que estamos dentro de esta piel de toro tengamos cuidado con las uvas, pero eso sí, debemos comerlas todas y pedir un deseo. Para los que estáis al otro lado del inmenso charco, levanto mi copa y brindo con ese dulce y burbujeante cava para que el próximo año sea mucho mejor que este. Abrazos a todos, formamos una gran familia.

Higorca


lunes, 26 de diciembre de 2011

SOÑAR

Acuarela: Higorca



Era el día 24 de diciembre. Estaba toda la familia reunida dispuestos a cenar. A devorar todas aquellas exquisiteces que habiendo pasado por la cocina estaban diciendo “cómeme”.
Entre todos habían preparada tan suculenta cena. Estaban animados y dispuestos a pasarlo bien. Era ilusionante esperar las doce de la noche, o también la llamada hora de las brujas. En ese día era todo lo contrario. Era la noche que nacía un niño en un portal. Ese Niño era Jesús.
Por esa razón todo era distinto, lleno de ilusión, de magia. Donde reinaba la alegría, la felicidad.
Entre tanta gente una mujer miraba sin ver. Su mirada perdida dejaba entrever que estaba pensando en otros años. En otro lugar muy distinto del que ahora se encontraba.
Miró sobre la mesa. Había muchas cosas y en cambio a ella le faltaba algo. Y recordó sus años de niña, de adolescente.
Recordó su lugar de nacimiento, la “gente” con la que ella vivía: sus padres, sus abuelos, sus hermanos.
Y sobre todo la ilusión de aquellos años por preparar la Navidad. Su padre preparaba todas las figuras del nacimiento: el río, el puente, el portal, la estrella y aquellas magnificas montañas de corcho. Cada año el mismo ritual.
El árbol, iban a comprar un abeto, lo cogían con raíces, luego, cuando pasaban las fiestas lo transportaban para volver a plantar.
¿Cuántas veces se había preguntado si era verdad que vivían? Le hubiera gustado visitar aquellos sitios donde los dejaban todos los años. ¡Era mejor no saber nada!
Sobre la mesa: la sangría que su padre con cariño preparaba unos días antes. Y algo que a él le gustaba con locura. Sus angulas. Ella no podía ni verlas, le parecían gusanitos ¿qué cosas de pensar tenía?
Era tantas cosas y tan distintas. Había momentos en que las añoraba, pero la ley de vida era así. Unos se iban para que pudieran nacer otros.
Aquella noche también recordaba a todos los suyos que ya se fueron. De toda su familia solamente ella quedaba y allí estaba en una mesa distinta, en un lugar casi desconocido.
Terminaron de cenar: de comer los turrones, los barquillos y bombones. De brindar con aquel espumoso cava. Unas burbujas doradas que al beber saltaban unas chispitas que besaban la cara ¡era un placer!
Los niños se levantaron y la algarabía empezó: gritos, saltos, villancicos, la zambomba sonaba con fuerza. Otro de aquellos chicos pidió
-      ¿Dónde esta la pandereta?
Los hombres fueron a buscar al “caga-tío”
-      ¡A coger los bastones! Y los niños buscaban las garrotas que estaban metidas en  aquel bastonero antiguo de la abuela, con ellas les pegaban fuerte para que el pobre tronco “cagara” pequeñas chucherías.
¡Ya se habían encargado los pequeños de la casa en llevarle mucha comida!
Aquello era lo más divertido de la Nochebuena. Todavía conseguía ilusionarla todos los años, y, eso que ya no era una niña ¡no! Ni mucho menos, pero era tan bonito ver la inocencia de aquellos pequeños. La misma que ella tenía.
Claro que la ilusión no debe perderse nunca, cuando eso llegue todo ha terminado.
Es Navidad y los cuentos se hacen muchas veces realidad.

Higorca

martes, 20 de diciembre de 2011

CIEN AÑOS DE LA MUERTE DE JOAN MARAGALL



Siempre hay una fecha señalada. Todos los días podemos celebrar cada uno de nosotros esa pequeña o gran cosa que nos recuerde lo que paso, o quien se fue, y ¿porque no? quien nació.
Aquellos que nos gusta la poesía, y sobre todo que disfrutamos de leer o aprender de los maestros que nos antecedieron. No podemos olvidar que día es hoy.
Veinte del mes doce del año dos mil once. 20-12-2011. Hoy hace exactamente cien años que murió un gran poeta catalán, y traducido al castellano por su gran amigo, Miguel de Unamuno. 
Maragall. Abuelo del político catalán fue el padre de la poesía moderna, impulsando las letras con una nueva vertiente. Conservador. Quizás para que sus composiciones poéticas fuesen un poco más comprensible para el pueblo. 
Fue un gran prosista y un periodista insigne. 
Presidente durante un periodo del Ateneo Barcelonés. Fundador de la Sección Filológica del Instituto de Estudios Catalanes. 
Recordemos pues a este insigne poeta, padre de las letras modernas catalanas.

Pisan tus pies las bellas montañas.
Montañas de Montserrat.
¡Señera al viento! Bandera.
¡Le cantas tú maestro!
Y dejas un himno catalán.

Higorca

jueves, 15 de diciembre de 2011

NAVIDAD



De nuevo estamos en las fiestas “dicen” más importantes del año, seguramente. Claro que estamos de todo, pero para aquellos que nos llamamos cristianos, bueno, mejor católicos. Puede que así sea.
Nosotros, los que aún en tiempo de crisis tenemos bastante de todo y que mirando bien las cosas, somos bastante inconformistas ¿miramos para atrás? Difícil pregunta para poder contestar, sobre todo en estos momentos de felicidad ¿Quién no tiene cerca su familia para poder compartir esa mesa llena de viandas? A veces me pregunto en la oscuridad de la noche el ¿Por qué? de tantas diferencias sociales y me pregunto más ¿Por qué no nos conformamos con lo que tenemos y queremos lo nuestro y lo de los demás. Antes robaba aquel que no tenía que comer, y, robaba para eso, para poder llevarse un bocado a la boca, o mejor calmar un poco ese ruido de estómago cuando esta vacío.
Últimamente esta de moda que roben los ricos. Será que esta tan de moda ese tipo de trabajo que son felices quitando el trozo de pan al que más lo necesita. Y mienten bellacamente, diciendo que ese dinero va a parar a personas necesitadas y los españolitos de a pie y de buena fe, nos lo creemos y nos quedamos nosotros sin cosas necesarias para poder ayudar a “esos” que están mucho más necesitados.
Esa es una forma, la otra: la envidia ¿Por qué yo no puedo ser igual a ti en todo? Y se ponen en marcha simplemente por la razón de pasar por delante de aquellos que aún sin dinero tienen una formación disciplinar, pero eso, hoy no vale. Es lo material.
Me vuelvo a preguntar ¿Cuándo se sienten en la mesa con manteles bordados de filtiré, copas de cristal de Sevres, cubertería de plata y vajilla de alto copete? Me pregunto ¿recordaran a todos esos niños y mayores que están pasando hambre y miseria y que se han lucrado con ellos?
Ahora ya no esta de moda ir de vacaciones a Marbella, o a los Alpes a esquiar. Ahora las mejores, están en las celdas de alta seguridad. Claro que esas son gratis porque encima de robar, los españoles tenemos que pagar su estancia en tan maravillosas “habitaciones”.
Navidad, hermosa palabra, hermoso tiempo para los creyentes y no creyentes, porque todo lo que sea fiesta y jolgorio, bienvenido sea. Solo pido hacer buen uso de ella.

      NAVIDAD

Tras el árbol de Navidad,
una carita asoma.
Con la sonrisa en los labios.
De rubios cabellos, y, sonrosada piel.
Con un dedo señala…

Miro, sigo la dirección marcada.
Al otro lado puedo ver.
Unos ojos grandes, tristes.
Una cara pálida…
Un revuelto cabello la enmarca.

Sobre una mesa: turrones,
mantecados, higos y alfajores,
galletas y bombones.
A lo lejos unas campanas doblan.
Al mismo tiempo que en la radio.
Un villancico suena…

Miro de nuevo y no veo…
¿Dónde están los niños?
¿Qué ha pasado con ellos?
¿Estaban aquí? ¡Los recuerdo!
¿Dónde han ido?

Recuerdo sus ojos grandes
que miran con hambre.
¡Que piden un poco de sobras!
Solo eso, no hace falta más
¿Para que quieren ellos
esas fastuosas cenas?
¡Si sus frágiles estómagos
no lo aguantaran!

Nosotros que tenemos,
las mesas llenas…
pavo, champan, turrón,
alfajor, fua y confort.
¡Nos seguimos quejando
sin comprensión!

Y ¿ellos Señor? ¿Por qué nada tienen?
¿Qué daño han hecho?
¿Qué pecado han cometido?
Para recibir tanto dolor.
¿Por qué no somos todos iguales?
¡Levanta tu voz Señor!
¿Existes digo yo?

Escucho allá lejos sus voces.
Cantan, dando gracias están…
Simplemente por nacer
Y por nada tener.
Descalzos van por la vida.
También como el niño aquel
Que muy pobre nació
en un portal de Belén  

Y aquellos que tanto tenemos
No pensamos en nadie ¡para qué!
Nosotros siempre cenamos
Y comemos también


Higorca

lunes, 12 de diciembre de 2011

MERECIDO PREMIO



¿Quién no conoce a Juan Manuel Serrat? Nuestro Serrat, el cantautor, aquel “nen” que canta con alma y pasión sus letras, y, a tantos poetas grandes.
¡¡Ese, sí, ese!! Ese mismo que llena con su voz los huecos. Ese que le da igual cantar a Benedetti, a Machado, o Miguel Hernández. Porque eso solamente se hace cuando se es grande y valiente, humano y transparente. Así es este chico catalán.
Recuerdo de él y su “rebeldía” la misma de todos nosotros cuando tenemos esa edad, luego vamos creciendo, vamos viendo, escuchando, notando cerca de nosotros aquello que se crea y que es muy difícil taparse los ojos. Y de nuevo nos vuelve la rebeldía. Aunque quizá ahora con el paso de los años con otra visión. Quiero decir con más tranquilidad, aunque se corrompa el alma por dentro.
Pues bien, hoy a ese “nen” del Poble Sec, le han dado otro merecido galardón. Nada menos que el Premio Especial Ojo Crítico 2011.
Me gusta oírlo, escuchar esa voz que poco ha cambiado con el paso del tiempo. Me gusta escuchar sus canciones, o simplemente cuando habla. Me da igual que hable en catalán o en castellano… y, ¿sus canciones? Como me gusta templar mi mente y reposada dejarme llevar como una ola de ese mar tan suyo y tan mío. Mediterráneo cantado por él. Y así una y otra, otra y una, meciéndome en todas, cerrando los ojos para imaginarme allá en mi Barcelona. Soñando en aquella época loca donde los pocos años nos llevaba a vagar por las escabrosas rocas del puerto para simplemente mirar al final, al horizonte.
Era como una meta en la lucha por el estudio, por preguntar ¿Qué pasara mañana? Siempre con sus canciones a cuestas que muchas veces nos daba las respuestas que nos gustaba querer oír, y yo preguntaba a las olas ¿seré poeta? Como el “nen” y alguien que estaba cerca me decía nooo, ¿cómo puedes parecerte a él?. Tú eres mujer. Esa era la época del ayer.
Felicidades Joan Manel Serrat, por otro nuevo y merecido premio. Un abrazo de esta que no ha pasado de ser una aprendiza de colocar letras.

Higorca

sábado, 3 de diciembre de 2011

PROXIMAS FIESTAS (Reflexión)

Oleo/lienzo, Autora: Higorca Gómez




Día a día. (Para unos muy rápido, para otros más lentos) Vamos llegando a unas fiestas tradicionales y familiares. A unas fiestas que desde siempre y quizás por tradición, han sido, son y serán; “con un poco más de gastar”, y sin mirar si estamos en crisis o no.
Esto es para aquellos que tienen un sueldo fijo. No hablemos de los que están en el paro. En el paro de verdad (claro) porque eso es otro cantar.
Muchos dicen que están, y sin duda, están, cobrando el paro, pero… demasiados están en ese “lugar” y trabajando de “tapadillo” para llenar un poco más su bolsillo sin pensar que otros, los que de verdad necesitan simplemente un plato de comida, están en las filas de la pobreza esperando que alguien salga a darles, “eso”. Un plato con comida.
Pero, llegan estas fiestas y, al que más y, al que menos, se le abre el corazón y mira en los escaparates aquella cosa que le haría ilusión al niño o a la niña, a la persona que tiene cerca y que desea que tenga un pequeño recuerdo. Un detalle que le diga sin palabras un te quiero.
Con lo fácil que es cuando dos personas se quieren, escribir en un papel, y con letras de nuestro puño decir: Te quiero amor mío. Esconderlo debajo de la almohada, y mirar cuando lo recoge la cara que pone de sorpresa.
Ese es el mejor regalo que se puede recibir.
Pero eso es difícil que alguien lo comprenda y vamos a gastar el dinero. Que, por otro lado aunque sea poco tiene que salir a la calle y empezar a correr para que esto se levante, y… pensándolo bien, un poco de cada uno va haciendo una montaña.
De paso a ver si los “poderosos” van soltando ya el puño.
¡Eso está muy bien! Ahora pensemos un poco más y avancemos. Aquellos que tienen niños. Otros que compramos un regalo para los demás, todos ¿Por qué no vamos mirando etiquetas y lugares dónde está hecho y si viene de otro lugar que no sea España, empezamos a rechazar?
Todo viene de allá: China y países amarillos. Con la condición que nada tengo en contra de ellos, al revés los admiro, pero…
Comienzo por juguetes; aquí en este país nuestro tenemos grandes fábricas que hacen maravillas y que todos recordamos con ilusión: muñecas que andan, que hablan, que se mueven, coches dirigidos, con fricción. De todos los tipos y formas, que se podrían enumerar. Y así, una infinidad de cosas que si lo vamos mirando quizás vayamos dando un poco más de trabajo a todos y el dinero se quedaría aquí que lo necesitamos. Eso traería trabajo y empezaría a mover una pequeña rueda.
Ropa de todo tipo, ¿Por qué tenemos que consentir llevar fabricada en China cuando allí, la mayoría de ella está confeccionada por verdaderos esclavos?
¿Por qué no renovar las mentes? Compremos, consumamos pero: todo nuestro, de aquí. Lo necesitamos. Necesitamos de nuevo todos esos trabajos para que todos en estas fechas puedan comer algo nutriente, un plato de sopa caliente.
¿No sería eso un buen regalo para estas fiestas? Ese es mi deseo. Reflexionemos y miremos bien aquello que queremos.

Higorca