Seguidores -- GRACIAS POR ACOMPAÑARME OTRO AÑO

UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

PALABRAS DIVERSAS

CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

lunes, 30 de mayo de 2011

15-M = REFLEXION

Dibujo en nogalina-Titulo: Llanto-autora: Higorca Gómez



Han sido unos días de ajetreo total: las elecciones, el futbol, y, un montón de cosas más. La cuestión es no aburrirse ni un momento y eso aquí no lo hacemos, solemos estar siempre de “jarana” y alegría, sea como sea, sin importarnos nada.
De todos estos “movimientos” el que más me ha llamado la atención ha sido la movida de la juventud. El 15-M.
¿Cuántas veces nos hemos preguntado donde están los jóvenes? O ¿parece que la juventud vive tan bien que esta “hepática”? Precisamente porque no se movían a nada, no salían de su “cascarón”, parecía que todo les daba igual.
Pero ¡no! Han despertado de su letargo, han dado un paso muy importante para nuestra sociedad, han demostrado que no solamente les importa el futbol, han sabido decir que hay algo más, y, lo han hecho con mucha educación, en un silencio distinto, sabiendo muy bien, lo que quieren y lo que pretenden. Ya sé que cada uno piensa de una forma distinta, cada uno de nosotros vemos a través del color que más nos gusta. Pero yo les aplaudo, porque me han dado a entender que los que no sabemos a dónde vamos, o que queremos somos nosotros aquellos que por la edad queremos parecer sabios ¡Pobres de nosotros! Nos la dan siempre en el mismo lado y nos quedamos tan anchos, con ver el partido de turno (y digo el partido de futbol) la mayoría ya estamos contentos. Ole, ole, ole, ha ganado el Barça, o, el Madrid, porque como en política solamente existen dos equipos de futbol, los dos “grandes”, los otros no valen, entre otras cosas porque son más pobres, y hoy día todo lo medimos por el dín, don, dinero.
Cuando daban las noticias en la “tele”, ahora ya no es una caja, ahora es una pantalla finita y “grandota” para no perdernos detalle de todo lo que pasa allá fuera, al otro lado del lugar donde nosotros nos encontramos. Al principio todo iba bien, pero luego, en otro momento algo horroroso llego hasta mí, en Barcelona veo a los Policías, o, bueno, voy a ser correcta, a los Mossos de Escuadra, repartiendo a diestro y siniestro, golpeando a unas personas que no se estaban moviendo ¿Por qué? Por el partido de futbol? Y de pronto me llegaron aquellas imágenes del año 1968, también en un mes de mayo, donde al salir de la Facultad se tenía que correr por si te llegaba algo inesperado aún sin buscarlo… Pero entonces era otra historia, si no recuerdo mal, ahora dicen que estamos en democracia ¿o no? En aquel entonces aquellos y aquellas que estudiábamos, también sabíamos lo que queríamos y algo cambio, sobre todo para la mujer ¿por qué ahora no puede cambiar alguna cosa importante? Porque si me pongo a enumerar hay mucho que cambiar, y no quiero dejarme algo en el tintero.
Y vuelvo a preguntarme ¿Cuándo llegaran a sus casas los “polis”, se miraron al espejo? O ¿Quizás tenían algún hijo estudiante y sin ellos saberlo se encontraban entre todos esos jóvenes, o menos jóvenes? ¿Qué demócrata dio la orden?
Lo más sorprendente es otra de las lecciones que dieron en la plaza de Cataluña, llego el partido y gano el Barça, todos automáticamente se retiraron, aquello era del pueblo y tenían derecho a disfrutarlo, claro eso no mancha, todo se queda muy limpio y fantástico. Entonces ¿era necesario sacudir con semejante saña?
He reflexionado mucho durante estos días, y, lo mejor es que aún a estas alturas de la vida me sigo sorprendiendo, y, sigo siendo rebelde, y, sigo amando la libertad en todo el amplio sentido de la palabra, al mismo tiempo que el respeto, y la buena educación, pensando que lo que no quiero para mi, no lo quiero para nadie, pero eso sí, quiero claridad en todo lo que me rodea, estoy cansada de ver hipocresía, de ver que cuando alguien quiere algo te lame, luego ya no existes. Es lamentable vivir con este tipo de corrupción, en todos los estamentos y nos quedamos tan anchos, somos felices con todo, y, ahora por si eso fuese poco. Nos llega el tema PEPINO.



jueves, 26 de mayo de 2011

LEONORA CARRINGTON



Hoy, con su paleta y su caballete a cuestas, un fajo de papel, unos cuantos lapiceros, y un escoplo, una gran creadora, una artista se ha ido a otro universo para seguir brillando, rutilando como una estrella más.
A sus noventa y cuatro años, con una gran carrera, una enorme sabiduría, una buena forma de mover el pincel y la pluma, el martillo, y, el cincel. Doña Leonora Carrington nos ha dejado.
Maestra de la pintura, grande entre las grandes, supo llevar los colores, el surrealismo, la creación, y, la imaginación, como bandera a lo más alto, quizás ¿Por qué no? Al éxtasis. Porque crear es soñar, imaginar un mundo distinto, un mundo donde el mal no existe, solamente es, su propio mundo. Ella además era una artista, porque artista es aquella que hace más de una disciplina: Pintora, escultora y escritora, por sus venas corría, creación pura.
Fue amiga, compañera de otros grandes pintores, y escritores de su época, respetada y admirada, vivió en un tiempo duro, pero eso no la hizo desfallecer. Su obra se exhibe en distintos museos alrededor de todo el mundo. Hoy ya todas sus herramientas y ella descansan en paz. Gracias maestra por hacernos dignos discípulos de su arte. 

HISTORIA DE UNA MORERA

El tronco de la morera, cogido desde mi terraza 

La morera uniendo sus ramas con otros árboles de mi jardín 

La puerta de mi casa, la morera                                                    

Mi jardín,  el rincón del estanque


Siempre me ha gustado ver crecer las plantas. Comprarlas, o, adoptarlas, chiquititas, para ayudarlas con cariño a crecer: verdes y lozanas. Cuando llegamos a esta casa el jardín era un campo de escombros; escombros que los albañiles habían dejado, menos tierra, de todo. Así que nos tocó plantar: árboles, flores, y, arbustos.
Casi todos los días al mediodía, me gusta pasear por el, recordar lo pequeño que era todo y lo enorme y altos que esta todo. Si es en primavera, de paso aprovechar para limpiar. Aquel día, sin saber cómo, me di cuenta que entre los arbustos y las flores, una rama muy fina sobresalía del resto, la mire bien, pero… no soy muy experta, eso sí, me gusta y mucho todo lo relacionado con el jardín, jamás arranco nada; todo, tiene derecho a crecer y sobre todo a vivir. Aunque a veces la cizaña destroce lo que está a su alrededor, pero, eso pasa con todo, también con los humanos.
No dije nada pero la mire y note que unas hojas diminutas brotaban, no me dieron ninguna pista ¡bueno ya veremos lo que es! Así  pasaron unos días y, al mirar de nuevo pude comprobar que aquello había crecido bastante rápido, en realidad… no está más alta,  creo que son las hojas que ya estaban un poco más grandes. De nuevo las mire atentamente, y… fue, cuando me pareció que era una morera. Recordé cuando yo iba a coger esas hojas para alimento de mis gusanos.
Llame a mi marido, aunque como experto es: más, o, menos cómo yo, las miro y efectivamente dijo ¡Esto es una morera! ¿Cómo lo sabes? Le pregunte, porque en el pueblo donde yo vivía, habían muchos árboles de estos, me contesto muy presto. ¡Pues qué bien! Pensé, y, le señale la higuera, símbolo de su apellido, faltaba el fruto de su segundo, ya que es Mora. Se rió con ganas. Aquel árbol seguramente se haría enorme, a mí, no me importaba. Aunque pensándolo bien… ya que no tenemos nada en la acera la podríamos trasplantar, quedaría muy bien. Según en qué estación del año dicen que no se puede trasplantar ya que se mueren. Pero, buena soy yo, una vez pensado, a mí la impaciencia ya me hacía cosquillas, así que inste por cambiarla de sitio, de esa forma crecería más rápido y estaría ella sola, nadie la molestaría.

Mi marido puso el grito en el cielo pero al final, hizo el agujero profundo para meterla dentro. Mientras, yo iba con mucho cuidado quitando la tierra que la rodeaba para no estropear nada de aquello que crecía a su alrededor. Por fin encontré las raíces, ya estaba casi fuera, la saque y con todo mi cariño la lleve hasta su nuevo cubículo, y, allí quedo, ella sola y con toda la anchura necesaria para crecer y hacerse frondosa. Todos los días la regaba un poquito, era época de calor y necesitaba ese líquido, se iba notando que se encontraba muy a gusto  en su nuevo hogar (por que las plantas no siempre quieren estar donde nosotros las ubicamos, ellas escogen su lugar, es algo vivo, por tanto…)

Pero, una mañana cuando nos levantamos, y, la visitamos, pudimos ver con dolor que alguien con mucho “amor” a la naturaleza, había partido la rama por la mitad; nos miramos, y, regamos otro poquito, le habían arrancado todas sus hojas, además de partirla, la dejaron desnuda. Quisimos pensar que había sido algún niño, dejado por algunos padres que no saben dar una educación correcta. Solamente nos quedaba esperar. Aquella morera era fuerte y pudo salir adelante, de nuevo creció, y tuvo hojas nuevas. Pero no termino la historia, de nuevo apareció, con el tronco: partido y desnudo. Alguien estaba dispuesto a que nuestro árbol no estuviera allí, pero… ¡que empeño podían tener! Si  era un niño, este ya tenía un año más, si era un mayor, también tenía otro nuevo año, pero eso sí: ni “pajolera” idea de lo que era amar la naturaleza. De nuevo tenía que luchar para sobrevivir.

Paso un invierno y llego de nuevo la primavera, pero la morera pensó que esta vez nadie le volvería a lastimar: creció, y, creció, engordo y engordo su tronco, tanto que era muy difícil volver a romper, ahora tenía dos ramas, por donde la cortaron y además de tirón, salieron dos ramas, ya nadie la ha molestado nunca, nuestro árbol esta maravilloso, ha crecido tanto que es imposible poder coger una hoja si no es con una escalera, claro que yo sí puedo desde mi terraza con la mano. De ella comen infinidad de aves, sirve para que otras tengan su nido, su hogar, de donde sale vida, vida constante: aletear, piar, y, también unos bellos cantos de esos pequeños pajarillos que dan gracias por encontrar tan dulce y beneficioso alimento. Es nuestro orgullo, sus hojas verdes brillantes, su fruto es enorme y en cantidad. De nuevo nuestro árbol tiene un gran problema, ahora los vecinos se quejan porque mancha la acera, la calle, tenemos miedo que algún día desaparezca, de momento sigue a nuestro lado.

Esta es la historia de una morera que sin plantarla creció en un lugar donde pudo encontrar cariño y no mucha paz.

Escrito por: Higorca Gómez 

martes, 24 de mayo de 2011

EL BOSQUE

Dibujo en nogalina - Autora: Higorca


             
Estoy perdida en un inmenso bosque,
envuelta en la maraña de sus ramas,
enormes troncos me rodean, y,
sin saber cómo…
Me siento mecida por una suave brisa…
Sintiendo un dulce aroma sobre mi rostro.

Noto un oscuro y fresco verdor
que tapa todo el azul del cielo.
Extrañas caras me miran, y,
al mismo tiempo… me parece conocerlas.
Alzo mi vista y entre las espesas ramas
me parece, más bien adivinar,
ya que no puedo ver,
ninguna de esas palpitantes estrellas.

Y, en cambio el bosque me acoge,
me mece entre sus ondulantes ramas,
me lleva, y, me trae, con su dulzor,
su verde savia, con esas flores
que siempre me acompaña.
Necesito sentirme abrazada,

Sentir ese aroma que penetra en mi alma,
notar en mi cara el frescor
de las gotas de agua
que desprenden las hojas,
esas hojas verdes que se mecen,
al son de una hermosa sintonía.
Son las aves que cuelgan de sus ramas,
                 los vecinos que hacen
más bello si cabe ese hermoso
lugar prendido en un rincón,
de este amplio mundo.



Escrita por: Higorca Gómez




miércoles, 18 de mayo de 2011

HOMENAJE A LORCA - MURCIA


Ahora, después de pasados unos días, cuando el dolor se va amortiguando en todos nosotros, quiero rendir homenaje a un trozo de nuestra España, por el que he paseado como una turista más, teniendo la oportunidad de conocer sus rincones y su maravilloso patrimonio cultural. Lorca.
Esta vez, la tierra ha vuelto a temblar, pero mucho más cerca, aquí, junto a nosotros, sembrando el: el terror, y, el dolor de aquellos que lo han vivido y otros que lo han perdido todo.
Alguno de ellos habían venido de, allende los mares, buscando una esquina  donde poder encontrar un medio de vida mejor que aquel que tenían en su lugar de origen, y, ahora se han encontrado de nuevo sin nada, eso sí, vivos, que de momento es lo más importante, pero con las manos vacías.
Todas las noticias, las imágenes, me han hecho estremecer, pero sobre todo una, ha hecho brotar mis lágrimas, algo que siempre estará presente.
Por eso hoy, mi recuerdo es para esa madre que con su cuerpo salvo a sus dos hijitos. En un instinto  maternal supo darse cuenta que la tierra temblaba bajo sus pies, que todo se les venía encima, y, sin pensarlo le dio tiempo a poner su cuerpo delante para que ellos pudieran seguir viviendo.
Nunca deberán olvidar esos niños el gesto que un día tuvo su madre, estoy segura. Aunque los hijos no tengamos obligaciones para con ellos, por aquello que se suele decir ¡Yo no pedí venir al mundo! Siempre les tenemos que dar las gracias por: traernos,  por darnos a conocer la luz del sol, la belleza de las flores, el canto de los pájaros, por darnos tanto cariño y amor.
Nos dan tanto que no les importa dar la vida por nosotros, y, ella, esta madre lo ha hecho, ha demostrado todo ese amor que llevan dentro, su amor para con sus hijos.
Por eso quiero rendir mi homenaje a ella, entregarle todo mi reconocimiento, y, pongo un ramo de flores a sus pies, un ramo eterno, que nunca mueran esas flores, que estén siempre frescas, recordando su gesto.


Escrito, y oleo de: Higorca Gómez

domingo, 15 de mayo de 2011

GUSANOS DE SEDA

Dibujo en nogalina-autora: Higorca Gómez



Hace unos días miraba a través de mi ventana mientras caía una tremenda y horrorosa tromba de agua y granizo, un verdadero desastre. Al mirar no pude evitar ver como caían: nidos y pajarillos recién nacidos que tienen su lugar en los árboles de nuestro jardín. Mire al frente en la acera, ya que en la misma puerta de casa, tenemos una enorme morera, en esta época del año está plagada de frutos, que luego al madurar caen al suelo siendo el consabido peligro para todo aquel que pasamos por debajo de la hermosa morera. Pero a mí, me ilusiona cada primavera cuando veo que empieza a poblarse de esas hojas enormes que tantos recuerdos me traen.
Hoy de nuevo al mirarla detrás de los cristales he recordado aquellos años de mi infancia, recordaba aquellos niños que nos ilusionaba tantas cosas distintas a los pequeños de ahora.
¿Quién no ha tenido gusanos de seda? Me gustaba mirar la caja donde los guardábamos los pequeños de la familia, y, ver como se movían: eran blancos, grandes, gordos, se retorcían por entre las hojas, y, comían con avidez, iban mordiendo aquel alimento que todos los días les poníamos fresco.
Nos gustaba tener cada uno nuestra caja ¡¡de zapatos claro!! Buscábamos por donde estaban, sacábamos los zapatos de la familia y, los dejábamos en el suelo, nos la llevábamos para guardar los gusanos. Con una tijera o cualquier cosa punzante, hacíamos los agujeros en la tapa ¡tenían que respirar! Y allí acomodábamos a los pobres gusanos, que algunas veces otros amigos nos daban. Lo mejor era mi primo, tenía muchos, le criaban en su caja, me gustaba ver como crecía la familia en su “casita”, eso sí ¡cuando no me veían! De  lo contrario mi primo ponía el grito en el cielo, como yo era la más pequeña, a veces me daba alguno, él los vendía a otros amigos, o los cambiaba por cromos que le faltaban de alguna de aquellas interminables colecciones que siempre tenía en marcha.
Aquellos gusanos era una buena forma para pasear por el campo, cuando se vive en una capital, la forma de vida es distinta, y, los domingos, o bien el abuelo, o, nuestro padre nos llevaba a coger hojas de morera para nuestros protegidos.
Volvíamos a casa con un “fajo”, de ellas en un cesto para que no se estropeasen, además, que, era así como se llevaba. Más tarde los gusanos hacían su capullo envuelto en seda y se metían dentro, para despertar en una mariposa que de nuevo llenaba la caja de huevecillos para comenzar otra vez el ciclo normal de su vida.
Era toda una experiencia, nos iba marcando los pasos de la procreación y la forma de hacer su trabajo, la seda.
Ahora en cambio ya casi no quedan moreras por aquí por donde habitamos ahora, y, no veo nunca que venga ningún niño a coger esas hermosas hojas de color verde intenso, brillante que es la muestra de que el árbol rebosa salud. No estoy muy al día de los niños pero me pregunto ¿Saben que es un gusano de seda?

lunes, 9 de mayo de 2011

SEVERIANO BALLESTEROS

Dibujo, nogalina sobre papel de algodón, autora: Higorca Gómez, Titulo: Vuelo a lo imprevisto


Después de unos días de descanso, un poco obligados, y, el otro medio por un poco de “vagancia”, o ¿pereza? ¡Quizás porque mi cuerpo lo necesitaba!
Retomo de nuevo: mis letras, mis historias, mis pensamientos y, quizás hasta mis sentimientos, plasmados en estas hojas virtuales. Estoy otra vez de nuevo con todos y todas mis amigas.  Como el hijo pródigo que vuelve al hogar.
No puedo pasar por alto algunos acontecimientos que estos días han dejado huella entre nosotros. Quiero decir que no me puedo olvidar de ese personaje, grande, que nos ha dicho adiós ¿Cómo no recordar a Severiano Ballesteros?
A veces el ser jóvenes o más mayores nada importa, viene esa gran señora y ¡¡Zas!! De un “leñazo” se lleva a quien se le pone por delante ¿qué le importa a ella la edad? O ¿quizás, no sabe quién es quién?
A veces, dando vueltas y pensando, me he dado cuenta que además de ser llamados a una edad temprana, se van con un saco de dolor y sufrimiento a cuestas, después de pasar un calvario durante una terrible enfermedad, triste mochila la suya y ¿para qué? Me pregunto yo, ¿Para qué sufrir tanto y luego marchar con ese único equipaje? La tristeza es mucho más intensa, queda ese poso amargo de haber hecho mucho, y, es, como si no hubieses hecho nada.
Eso ha pasado con Seve. Así le llamaban aquellos que conocían bien a este gran hombre ¿Nos damos cuenta que siempre se van jóvenes aquellos que son buenas personas? Él lo fue, llevo el nombre de España muy alto, el golf, el deporte para el cual nació, todavía más. Un hombre respetado, porque supo hacerse respetar, hoy le lloran en el mundo entero, porque era conocido en todos los rincones del globo.
Rodeado de todos los suyos le llego el sueño eterno, había jugado la última partida, ha cambiado el verde césped bien cortado por las frías nubes ¿Podrá jugar Severiano en aquel lejano lugar? Lo que sí es seguro que allí donde este ahora, también será admirado, tanto como en esta bola llamada tierra. D.E.P