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LA EPIDEMIA AZUL

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Portada: Higorca

jueves, 17 de febrero de 2011

UNA PEQUEÑA HISTORIA

Oleo/tabla . Titulo: Soñando, autora: Higorca Gómez


Ayer, alguien me envió un regalo, un humilde regalo que para mi, sin darme cuenta significo mucho. A veces lo más humilde, es aquello que nos trae grandes recuerdos, y este fue uno. Lo voy a contar, no se si puede ser verdad que paso o ¿quizás fue un sueño? Cada uno lo interpretará a su forma y manera, porque no se trata de juzgar a nadie. Es algo bonito y nada más.
Mi madre desde muy pequeña era una fiel devota de la Virgen del Carmen; para ella, su Madre le daba soluciones para todo. Recuerdo que yo, un poco rebelde, no lo niego, pero eso sí una rebelde con mucho respeto a todo lo que envuelve la palabra Cristiano-Catolico, y, otras religiones que existen. Siempre le decía con una sonrisa en los labios ¡no sera para tanto!
Un día, mi pobre madre, antes de entrar en su enfermedad y cuando yo era bastante pequeña y casi no entendía nada, me dijo:
¡Siéntate aquí, a mi lado! ¡Te voy a contar el porque tú estás viva! A mi corta edad pensé que era un cuento para que me estuviese quieta. Me senté y muy callada escuche atentamente una bonita historia que jamás olvidare.
-Cuando naciste, en los primeros meses, eras muy llorona, te pasabas el día y la noche llorando, aburrías a todo el que estaba alrededor tuyo, nadie te calmaba, cansados de recorrer médicos, todos decían que estabas bien, una noche la tata que te cuidaba, agotada se quedo dormida y tu “berreabas” más fuerte que nunca, tu padre fue a buscarte y te puso en nuestra cama, justo en medio de los dos, en el centro mismo, yo, asustada le dije que no podía ser, además era verano y el calor se dejaba notar.
Nos quedamos dormidos y de pronto, vi que alguien me hablaba, me di cuenta que era la Virgen del Carmen ¡Me despertaba fuertemente! En el acto desperté mire y vi con pavor que tu padre habiéndose puesto al contrario para dejarte más sitio, tenía su pie sobre ti, y casi te asfixiaba, grite, le quite el pie y te cogí en mis brazos. Al oírme tu padre se despertó en el asustado, nunca le he visto llorar como en aquel momento por aquello que hubiese podido pasar. Al ver que estabas bien el susto paso, pero a mi, jamás se me ha olvidado, que, aquella Madre Celestial, mi Virgen del Carmen, fue la que te había salvado.
Recuerdo que mi madre llevo vestidos, o, “habito” del Carmelo muchas veces de su vida, siempre compraba la tela de la mejor calidad, para que le durase más ya que la promesa era: llevarlo hasta que se rompiera.
En mi casa siempre ha estado la Virgen presente, pero ella, mi madre solamente recordaba a su Virgen del Carmen.
Cuando murió mamá, llevaba su vestido y sobre todo su escapulario, aquel escapulario que ella tanto amaba. Mamá te quiero. Nunca he olvidado este regalo.

4 comentarios:

Begoña de Urrutia dijo...

Algo parecido, unque no exacto, debió de ocurrir en mi caso. Naci con cinco kg y los fui perdiendo a lo largo de los días. Los tratamientos que me aplicaron no funcionaron y mis padres me daban ya por perdida. Una tía mia sugirio a mi madre cambiar de médico: este cambió el tratamiento y anunció a mi madre que si reaccionaba en una semana, me podía salvar, de lo contrario, no garantizaba nada. Evidentemente, salí adelante. Y yo tengo mi personal intuición que la promesa de mi madre de ir a Zaragoza a la Virgen del Pilar, tiene mucho que ver con esa curación.
Unn abrazu fuerte

Norma dijo...

Higorca, qué historia tan tierna, me has hecho lagrimear. Creo mucho en la presencia de la Virgen. También tengo un escapulario con un trocito de tela marrón adentro.
Querida amiga, haces bien en decirle a tu madre que la quieres, ella siempre te escucha.
Reciban nuestro cariño.

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Querida Norma, gracias por tu comentario, sabes que no tengo costumbre de contestar, pero hoy sí, he puesto libremente que quiero a mi mamá, pero no lo hago y es fácil que no lo vuelva a poner ¿sabes porqué? La quiero tanto que no hace falta que los demás se enteren, la recuerdo a cada momento, aunque también es verdad que perdí mi cordón umbilical hace años ¿Sabes? Me gusta más recordarla en silencio, como a ella le gustaba, siempre en silencio, con prudencia e íntimamente.
Te quiero mucho ¿Lo sabías? Pero también intimamente. Besosssssssssssss

Tito dijo...

Cara Higorca, perdonami se non mi soffermo sul testo.....mi limito ha farti i complimenti per il tuo bellissimo e suggestivo paesaggio! Un abbraccio.