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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

viernes, 15 de octubre de 2010

LA LIBERTAD, LA MEJOR MONEDA

Dibujo a conté- Titulo:Desnudez-Autora: Higorca


Aún estando de vacaciones siempre hay tiempo de oír alguna noticia, unas veces buenas y otras menos. Noticias al fin y al cabo. Noticias que a veces nos traen recuerdos a la mente que aun siendo recientes se alejan sin saber por que.
El otro día creo que estaba dedicado a la pena de muerte y ha sido cuando ha saltado la chispa de un pasaje de mi vida. 
Un pasaje de esos que luego quedan en el "perchero" como el viejo sombrero que no sirve pero tampoco se tira porque forma parte de ti.
Esta vivencia o pasaje, esta relacionado con el corredor de la muerte ¡De allá! Cruzando el mar, en Florida, EE. UU. de América. La prisión de alta seguridad donde se encuentra el corredor más horrendo que pensar podamos.
Parece mentira que un país en el que la democracia, la libertad, el espejo donde se miran muchos países y en cambio donde todavía tienen pleno derecho a quitar vidas, a llevar al "patíbulo" a personas que quizás no se hayan podido juzgar plenamente y que no es sabido a ciencia cierta si es culpable o inocente.
Y, eso fue lo que les paso a dos de esas personas a las que yo y otros muchos ayudamos a hacer posible que se llevara a cabo un juicio en plenas condiciones y con un abogado que sabia cumplir las leyes plenamente, sin racismo y con sentimientos, con el deber del bien hacer.
Hoy, los dos son libres, sin cadenas, como personas de bien, dos jóvenes que conocieron los horrores de ese corredor. Uno el más joven tuvo la suerte de estar menos tiempo, sabiéndose inocente tuvo la calma suficiente para no desfallecer y entre libros fue pasando el tiempo hasta que se pudo celebrar el juicio y ser proclamado inocente de todos los cargos (asesinatos) que se le imputaban. Joaquín-José, ahora es un hombre feliz y sobre todo saboreando su libertad de pleno derecho.
Más tarde y con muy poco tiempo del anterior, tuvimos la ocasión de luchar por Mario Flores, un mejicano de origen español que pudo salir de allí, de aquel corredor frío e inhóspito que es la antesala de la muerte.
Mario estuvo más tiempo, nunca se desmoralizo, siempre pensó que era inocente y que algún día se sabría la verdad. Y allí hizo la carrera de abogado, teniendo la oportunidad de aprender a pintar, en unas condiciones muy deficientes, muy controladas. Pudimos sacar sus obras para darlas a conocer pudiéndolas exponer, siempre con un máximo control por parte de la prisión, teniendo un tiempo breve para luego volver de nuevo al lugar de origen.Pero aún así pudimos pasearlas por algunas ciudades de España. 
Recuerdo como agradecían las cartas de aliento que les llegaba desde nuestro país. El primero tuvo unos padres muy valientes, el segundo también, pero quizás para Mario fue más fácil ya que a través de sus cuadros, de Joaquín José, de los padres, abogados y amigos, por fin llego el día de su libertad y pudo contemplar lo maravilloso que era la caricia del rayo solar, el aroma de las flores, esas flores que él pintaba sobre un lienzo blanco, el volar de las mariposas y de los pajárillos que con sus trinos le hablaban de esa verdad, de esa luz que es la libertad.
Estuvo un tiempo en España y luego se fue con sus padres a Mejico y pensamos que allí está con su nueva vida, con sus derechos y deberes de hombre libre. De hombre al fin y al cabo. Nunca más hemos sabido de ellos, pero a mi me queda el sabor dulce del bien hacer.