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Portada: Higorca

jueves, 7 de octubre de 2010

¿QUE ES CONVIVENCIA?

Acuarela - Autora: Higorca Gómez

Recuerdo el día que llegamos a Pamplona, el frío había llegado y eso que era el mes de septiembre, íbamos para pocos días, y también con poca ropa, quiero decir que la ropa era más bien de verano.

La alegría no era precisamente lo que brillaba en nosotros, aunque el uno por el otro, nos hacíamos los fuertes y no dábamos a entender el sufrimiento interior que nos embargaba, así que decidimos pasar lo mejor posible los días que nos tocara pasar en aquella clínica que aún por ser muy moderna y de ultima generación no dejaba de ser un lugar poco agradable.

Había que dejar toda aquella mala energía fuera, había que luchar, llegar a rechazar aquel entrometido que había entrado sin pedir permiso a nadie.

Todo fue más rápido de lo que esperábamos, también fue más rápido el saber que aquello que nos habían dicho en otro lugar no era del todo la verdad. Encontramos un médico extraordinario, doctor y amigo, era joven, bastante joven, elegante, educado y muy guapo, de esas personas que te infunden paz, tranquilidad. Su buena energía invadía toda aquella estancia más bien fría, era algo distinto y sin saber como nos vimos involucrados en algo maravilloso. En renacer, volver a la vida. Durante un tiempo nuestra convivencia seria distinta a la habitual, a la de siempre ¿Qué importaba eso? Lo importante era volver a nuestro trabajo, a nuestro lugar de siempre con el maestro curado ¡Maestro le llama ese inmenso médico! De Doctor a Doctor, uno, Doctor en medicina, el otro, Doctor en Bellas Artes, se abrazaron, se fundieron en un gran abrazo.

Aquel abrazo sirvió para que nuestra convivencia durante el tiempo que estuvimos en Pamplona (que fue bastante) tuviera grandes satisfacciones, aprendimos a convivir con otras personas con la misma enfermedad, apoyándonos unos en otros, sin perder nunca la alegría.

Personas que sin ser la mayoría eran de distintas razas, de distintas culturas. Todos nos sonreíamos y, de un día, y otro... empezaron los saludos, las preguntas consabidas y donde nos alojábamos, todos habíamos ido por una misma cosa; misma y distinta, una enfermedad. Cáncer, todos con la misma ilusión, poder salvar la vida aún a costa de un sufrimiento.

Aquel abrazo sirvió para que nuestra convivencia durante el tiempo que estuvimos en Pamplona, que fue bastante, tuviésemos grandes satisfacciones.

Sería largo de enumerar todos los que convivimos casi juntos, cada uno en nuestro apartamento, pero en el mismo bloque o en el de al lado, pero unidos. Llegaron las fiestas navideñas y los que nos tuvimos que quedar nos juntamos en uno de aquellas casas provisionales, pero en aquel momento nuestras, y las celebramos. Con nosotros, Esperanza y Denisse, dos chicas de Angola, madre e hija, estaban solas, expectantes en la incertidumbre, pero conviviendo junto a todos y eso sí, en unión y así seguimos. Conseguimos hacer muchos amigos del lugar que todavía siguen con nosotros, después de tantos años, sigue sonando el teléfono, el email, lo cualquiera de esas cosas que sirven para unir, y esperamos seguir así. Cuando vamos nos juntamos y brindamos por un sin fin de cosas, por un sin fin de gracias.

Por que solamente hay una cosa que perdura en una buena amistad: La nobleza, el cariño, el respeto, el no olvidar aquello que has recibido de los demás y entregar todo lo que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Y, en esos lugares siempre perdura el compañerismo, y esas pócimas que tan necesarias son para poder curarse. Nosotros como tantos otros llegamos a nuestra casa con una doble alegría, llegar curado, y, con un montón de amigos más.