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LA EPIDEMIA AZUL

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Portada: Higorca

miércoles, 10 de marzo de 2010

LAS VIOLETAS DE MI JARDÍN



Este año como ya es sabido el invierno se ha alargado un poco más ¿de lo normal? Bueno en realidad hasta el día veintiuno de este mes de marzo no llega la primavera, por tanto hasta ese día es invierno. Lo que pasa es que últimamente nos habíamos acostumbrado a que esta estación fuese un poco más benigna, pero estamos en el tiempo del frío y nada podemos hacer.
Cuando oímos hablar a las personas ya mayores lo primero que nos dicen es: que ahora nos quejamos de todo ¡También puede ser verdad! Antes, decía uno de los vecinos que tiene ochenta años, se pasaba días nevando y mucho más que ahora, no nos quejábamos, aunque no había el calor en las casas que tenemos ahora, ni calefacción, ni agua caliente, ni el transporte era el mismo, y hacía mucho más frío y también mucha más calor. Visto así llevan toda la razón.
Salgo a mi jardín y veo que las plantas siguen su curso, en el mes de febrero estaban las violetas en flor. Parecía una alfombra violeta sobre el verde de la hoja, era la única planta que a pesar del intenso frío nada temía y desafiaba al mismo. La violeta, una flor sencilla y humilde nos da una lección de valentía, sin temer al tiempo inhóspito, mira desafiante al cielo que este año ha estado bastante gris, una oscuridad algo extraña aquí en esta tierra que normalmente siempre peca de extensa y fulgurante luz.
Llevamos dos días que vemos el sol, pero ¡Ojo! el barómetro aquí en mi jardín no sube de 5º, aunque esta mañana solamente tenía -4º, el agua estaba helada, las hojas de las hortensias de invierno ahora en flor, estaban agachadas, tristes y un poco rojas debido a tan baja temperatura.
Pero no debemos quejarnos por lo menos delante de esos sabios abuelos que han vivido tantos y tantos largos inviernos con grandes nevadas y carámbanos de metro como dicen ellos, ahora nosotros tenemos nuestro hogar calentito y el que más y el que menos, el frigorífico con comida para no tener que salir a la calle si no nos apetece.
Esperemos una pronta primavera llena de flores, de alegría, de colorido, es lo menos que nos puede regalar la naturaleza que este año tanto nos ha hecho sufrir.