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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 19 de enero de 2010


¿Quién iba a pensar que la tierra iba a temblar? Era impensable que sobre un lugar tan pobre iba a llegar más pobreza. Aquel día hacia bastante calor, las niñas cogidas de la mano caminaban muy juntas, se podía decir que casi estaban intuyendo un miedo, pero aquello era imposible, eran solamente unas pequeñas con grandes deseos de jugar ¡¡Si al mirarlas daba la sensación que se habían cogido de la mano para poder jugar al corro!! Por decir algo.
Al mirar a las pequeñas no hacia falta preguntar que no eran hijas de la abundancia, sus zapatillas ya un poco raídas, los vestidos más bien escasos y aquellos inmensos ojos ávidos de tantas y tantas cosas, daba a entender la escasez de la que disfrutaban, pero eso aún a su edad no les impedía el jugar, iban limpias, muy limpias, seguramente estaban recién salidas de casa, sus madres, aún dentro de su pobreza, las había acicalado, peinadas, su pelo muy rizado y más bien corto lo llevaban recogido sobre la cabeza con unos lazos rojos, parecían hermanas ¿eran? No ha dado tiempo a preguntar. Mientras andaban iban cantando, seguramente una canción del lugar, de pronto sin saber como, o si sabiéndolo, las niñas desaparecieron, la tierra se las trago, la casa que había cerca cayo estrepitosamente sobre ellas.
Fueron unos pocos minutos, muy pocos, todo había caído como una torre de naipes o como las fichas de un domino, sus voces se callaron para siempre y aquellos lazos rojos ahora están sepultados y dicen que tres ángeles se vieron volar por encima de todos aquellos escombros, también cogidos de las manos y con las alas muy juntas.