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UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES

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LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 25 de noviembre de 2009

RECUERDO

Titulo: Cancer - Autora: Higorca

Después de pasado un tiempo, repasas los papeles y encuentras alguna cosa que tenias guardada, que en algún momento no querías que nadie pudiese ver unas lágrimas y eran las letras quien consolaba el alma.
Creía que no iba a llegar, pero ¡llego!
fue algo inesperado,
no lo había pensado,
cuando el médico lo anuncia,
me parecía que no hablaba de nosotros.
Me pareció como un eco...
algo lejano, como si aquello saliera de un pozo...
Reaccione como un robot mecánico...
Solamente una cosa pude hacer...
mirar... y pasar mi trémula mano
por la espalda de José.
Él, noto mi temblor y con una sonrisa...
¡Triste sonrisa!
Como luego pude comprobar.
Dijo: que vamos hacer, me ha tocado a mí,
no me preocupa ¡luchare!
¡luchare con todas mis fuerzas!
Juro que no voy a desfallecer.
Mientras él hablaba,
con mis lágrimas sin poder contener,
baje la cabeza para que nadie pudiera ver,
la tristeza, el dolor, la rabia...
que no podía contener...
¿Porqué? ¿Porqué? Me repetía,
una y otra vez ¿Porqué a él?
Mientras también pensé,
que no me note nada Señor,
dame fuerzas para poder sonreír,
que no vea mi dolor, tengo que ser fuerte,
ayudar a llevar esta cruz.
Juro que se ha de salvar, mirare...
Buscare... donde se puede curar.
No puedo flaquear, tengo de nuevo ,
que enarbolar la bandera...
no perder mi sonrisa, no cansarme,
luchar a su lado.
Decirle a todas horas que se va a curar,
se tiene que curar, tiene que seguir viviendo,
estar a mi lado, no quiero perderle jamás.
Quiero sus manos de noche tocar,
sentir su respiración muy cerca de mí,
su aliento, ese aliento que me da fuerzas
para poder vivir, sus caricias, sus besos,
todo lo que es su vida y la mía.
No te lo lleves Señor, déjalo aquí,
a mi lado, muy cerca de mí,
lucharemos juntos, sufriremos juntos,
que también lo se, Señor, tiene que sufrir
yo calmare su sed, yo le daré mi amor,
juntos caminaremos hasta su salvación.
Ahora pasado el tiempo tengo que dar gracias a la Ciencia, a unos médicos, a él, que tanta fuerza tuvo y quizás a Dios, todo unido quiso que él siguiese a mi lado.