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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

lunes, 16 de noviembre de 2009

SOLEDAD Y ORGULLO

Óleo, Autora: Higorca
Llevaban días pensando en aquellos luctuosos acontecimientos. Desde que se habían enterado deseaban ir a visitarla. Sofia era su amiga.
Ella tan altiva y orgullosa, pensando siempre que nunca le faltaría de nada, hoy se veía derrotada, sin ánimos para seguir viviendo, pero aún así desechaba la compasión, por eso también rechazaba la amistad de aquellos que la conocían desde mucho tiempo antes, debían verla fuerte como siempre había sido.
Sentada en un diván esperaba la visita que le había sido anunciada previamente; ya no tenía servicio, estaba sola, pero la excusa era perfecta ya que la hora servía para ello.
Llamaron a la puerta, después de contestar aún tardo un poco en abrir. Se conocían desde muchos años antes, pero también era cierto que hacía un tiempo que no se veían.
Se abrazaron, la mujer dejo resbalar unas lágrimas, rápidamente las limpio, no debían darse cuenta de todo lo que le estaba pasando. Se sentaron en el amplio salón, aunque la noche era fría, allí se estaba caliente, la calefacción daba un poco de humanidad a la estancia; aún estando cada cosa en su sitio de la misma forma, ahora todo era distinto a la última vez que habían estado allí, ya no quedaba en la casa nada más que ella, se habían "ido" toda la familia, en pocos meses cuatro miembros habían desaparecido, el padre y los hijos, tragicamente, por enfermedad, por accidente, que más da, se "fueron" y allí dejaron a ella casi ciega y en penosa situación. Nada comentaron simplemente trataron de pasar el rato, de darle un poco de cariño, un poco de ese calor que no lo da el combustible, es el calor humano, el calor de aquellas personas cercanas que para nada les importa si tienen o no el "bolsillo" lleno. De aquellas personas que simplemente les importa el amor a los demás, dar la mano a quien lo necesita, sin explicaciones, sin querer saber más de lo necesario, porque el dolor de una madre es sagrado, solamente lo lleva ella dentro de lo más hondo de su ser, no hace falta hacer sangrar esa llaga para demostrar el aprecio que le tengas a los demás.