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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

miércoles, 11 de noviembre de 2009

UN VIAJE EXTRAÑO (Cuento o relato)

El tren se deslizaba rápido por aquel paisaje y aunque lo había visto muchas veces, hoy le parecía algo extraño.
En un compartimento de dos asientos, la mujer miraba a través de la ventanilla. Miraba sin ver. Tenía fiebre, mucha fiebre. Una botella de agua y unas pastillas era su única compañía en aquel viaje.
Un viaje de vuelta ¿De vuelta a qué? No lo sabia, no podía ver claro todavía el porqué de aquella vuelta. Esa era la razón por la que no tampoco veía aquel paisaje que tanto le había gustado siempre.
¿Quizás a consecuencia de la tremenda fiebre que la estaba consumiendo?
-¡Qué distinto me parece ahora, que triste y ajeno!
Pensó Pilar con una sonrisa entre irónica y triste, llena de amargura. Dos lágrimas furtivas corrían por sus mejillas, las limpió con dulzura, con cariño, acariciando lentamente su cara, recordando con tristeza cuando alguien muy cercano se las limpiaba.
Eso había sido hasta muy poco antes ¿Cuanto la habían querido? y de pronto todo se había roto, como por encanto ¿Que había pasado? Nadie sabía nada, en absoluto, y menos ella. Pilar, menos que nadie.
Le hubiera gustado que se lo hubiesen explicado, que alguien le hubiera dicho los motivos, el ¿Porqué? de todo aquello. Ahora todo sería más difícil, ella ya estaba corriendo, alejándose de él.
Ahora, ella se encontraba en un asiento de un tren camino de otra ciudad, y lo peor era que caminaba a un lugar que no le gustaba, aún a pesar que tenía su casa, su familia, pero al fin era como una extraña. Alguien sin nombre, sin pasado, en una palabra sin nada.
REFLEXION.- Cuantas veces ha pasado? Cada vez que una pareja rompe después de unos años de convivencia, sin saber porqué, o sabiéndolo, simplemente se dice ¡Se ha terminado el amor!Y es entonces cuando cada uno coje ese "tren" por un camino distinto, sin saber a donde ir, es igual que sea uno u otra; una u otro, nada cambia, siempre es uno el que tiene que pasar por ese paisaje tantas veces visto y es entonces cuando lo ve todo distinto, extraño. Como nuestra protagonista del cuento. Pensándolo bien es mejor no coger ningún tren, girar el rostro y pensar que mañana se vuelve a nacer.