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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

lunes, 15 de junio de 2009

GOLONDRINAS


Sentada en un rincón del sofá, la niña podía ver con claridad un nido de golondrinas que había en la viga del porche que daba al jardín. Su mamá de vez en cuando levanta la cabeza y la mira extrañada, desde hace unos días su hija se sienta y no habla, simplemente mira para arriba y se esta quieta.
Se fija mejor y es entonces cuando se da cuenta de que tiene la vista clavada en el techo, se acerca hasta ella y al mirar en la misma dirección ve lo que en realidad la pequeña mira con tanta intensidad.
¿Qué miras? Le pregunta la madre. La niña baja la cabeza y contesta. ¡No ves mamá lo que tenemos en aquel rincón! Le dice señalando con su pequeño dedo.
Las golondrinas hicieron un nido, y ahora hay pajaritos pequeños, son los hijos de ellas, los he podido contar.
¿Como? Le pregunta la madre. ¡Muy sencillo! Cuando el padre o la madre les trae comida, ellos estiran el cuello y asoman sus grandes picos, los he contado... cinco, cinco pajarillos, cinco golondrinas pequeñas, cinco como los dedos de mi mano.
¡Me gusta verlas! Es curioso, una vez viene uno, luego viene otro y de nuevo estiran sus cuellos, tienen el pico muy grande.
Así la niña le sigue contando a su madre las aventuras que ve a través del cristal. Esta contenta por tener el nido tan cerca de ella y poder descubrir lo mucho que esos padres ¡pájaros! Como bien dice ella quieren a esos pequeños habitantes, a esos indefensos vecinos que tiene.
Le va preguntado a la mamá el ¿porqué? de tantas cosas que todavía por su corta edad desconoce, y, es así como la paciente madre le va contando la historia del amor que los padres les tienen a los hijos desde que se engendran hasta que como ellos (las golondrinas) vuelan libremente por el espacio.
Es el amor más intenso, admirable y desinteresado que hay, el cariño de los padres hacia los hijos, todo a cambio de nada.
¡¡¡¡También tú crecerás!!!! Cuando aprendas volaras del nido para luego formar otro y así una cadena y otra... generación tras generación... ¿Comprendes lo que te digo?
¡¡¡No!!! No te entiendo, soy pequeña ¿Verdad? ¿Tu quieres que crezca? Necesito el calor, tu calor como esos pajarillos que esperan con el pico abierto y las alas batiendo la llegada de los padres.