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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves, 4 de junio de 2009

DEDICADO A UN PADRE Y UNA HIJA



Hoy es uno de esos días en que te faltan horas para poder hacer todo aquello que tu corazón o tu pensamiento te origina. Aquello que, tanto te gustaría plasmar en un folio, que parece que te va a faltar tiempo ¡¡¡¡Tengo tantas cosas bonitas dentro de mí!!!!


Me pregunto y luego yo misma me digo ¡Qué suerte tengo! La vida me da más de lo que merezco. Cuando te das cuenta que alguien se va alejando de tu lado, es entonces cuando ves que aparecen otros que están deseando compartir tu amistad. Gente, que al haber recuperado tiempo, te has fijado en ella, la tenias cerca y casi no sabías que existía.


Pero no voy a pensar en mí, tengo algo más importante que hacer.


He recibido correo, pero correo de verdad, del de antes, quiero decir que el cartero me ha traído un sobre con su sello, de aquellos que hace algunos años se utilizaban ¡¡¡Qué alegría!!! Cuando mi marido entraba del buzón, diciendo que yo tenía una carta ¿Qué raro? ¡Si hasta del Japón llegan a través de la pantalla!


¿De que banco? ¡Por que eso si! todos los días el buzón esta a "tope" pero de esas cartas que ya sabemos lo que son y que algunas si no las recibiéramos mejor.


Rápidamente casi le he quitado la carta, ¡¡¡Pero chica!!! Exclama mi marido.


Cuando he mirado el remite (lo primero que hago siempre)me ha llamado la atención, pero al abrir el sobre y leer, dos lágrimas han rodado por mi cara, recordando cosas de otroros tiempos. ES UN REGALO PRECIOSO. Un recordatorio de comunión maravilloso, no es de ayer, es de hace unos años.


Detrás una maravillosa poesía escrita por un padre lleno de fervor y orgullo. Un padre con una profunda creencia, con una fe admirable y entregándole todo ello, en aquel momento, el momento de la PRIMERA COMUNIÓN, el mejor de los legados,al mismo tiempo inculcando a su vástago, a ese fruto del amor, la mejor herencia. Su corazón y así lo expreso en ese pequeño recordatorio. Quiero traducirlo al castellano en homenaje a ese padre.


En mi corazón de niña
hoy, habéis entrado,
de gracia llena
todo ello ha quedado.
A lo largo de la vida,
quiero teneros conmigo,
en Vos bien unida
haré mi camino...
Y de este Pan y Vino
de la Eucaristía,
que yo saboreo
tan llena de amor
en esta bella mañana
con su dulzura
en una arquimesa,
que guardo en mi corazón,
todo el tiempo que va a venir.


Aquel feliz padre que quiso dejar tan bello momento grabado en un recordatorio, supo forjar un alma bella. El autor de ambas cosas fue don Juan LLagostera i Vilaro, padre de una mujer valiente que sabe caminar firmemente por la vida, como mujer y como madre. Un beso Montserrat Llagostera i Vilaro y gracias por dejarme ser tu amiga.