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sábado, 21 de febrero de 2009

EL TIO CAMUÑAS

Había una vez unos niños que nunca se querían ir a dormir. Cada noche sus padres después de cenar, cuando iba llegando la hora de ir a la cama, se entablaba una batalla campal.
Los niños no querían, siempre les parecía que era muy temprano, aunque ya hiciese rato que era de noche y si era invierno mucho más, ya que anochecia mucho antes.
Era la hora, el momento de decir: A LA CAMA NIÑOS QUE VIENE EL TIO CAMUÑAS.
Tanto pánico les daba que eso era el mejor remedio, se iban directos a la cama, tapándose hasta la cabeza debajo de las sábanas; pero:
¿Quien era el Tío Camuñas? ¿Como empezar? ¿Es una leyenda? ¿Es un mito?
No, ni es una leyenda y tampoco ahora es un mito, es una historia real, aunque a veces no lo parezca ya que cada vez esta más lejos el hecho, o la realidad.
Quizás algún día si quedara como un mito.
El tío Camuñas fue un manchego que lleno de orgullo a una tierra, a un pueblo donde por ser pequeño pocas cosas pasan.
Nació en una pequeña villa manchega, Camuñas, provincia de Toledo. Un día, 11 (once) de septiembre del año 1762, a las 6,00 de la mañana.
Era hijo de Pedro y María y le pusieron por nombre Francisco Sánchez Fernández. Aunque todo el pueblo le conocía con el sobrenombre de Francisquete.
Casándose años después con Doña Josefa Romero
En aquellos tiempos un invasor francés rondaba por nuestra piel de toro, quería hacerse dueño y señor de España. Este invasor no era otro que los franceses y así llegaron a la villa toledana en 1809.
Desde un tiempo antes a esta fecha dos hermanos Francisco y Juan Pedro, se habían "hechado al monte" o mejor eran dos valientes guerrilleros y habían tomado parte de forma individual, por su propia cuenta, atacando a los franceses que hacían estragos por el norte de la región manchega.
Sus golpes magistrales, llenos de habilidad y destreza, inquietaban vivamente al mando francés que veían perder considerablemente sus patrullas, tal era la eficiencia de aquellos españoles.
Llego el 23 de abril de 1809, el enemigo intrigado ante tanta baja consigue la colaboración de un afrancesado que gustaba delatar, eso sí a precio de oro. Su nombre: Vicente Hidalgo Saavedra, edad: cincuenta y un años.
Dicho personaje aquel día acompañaba a un pelotón de franceses.
Les acompañaba nada más y nada menos que para indicar la casa de los dos guerrilleros, sabiendo que ellos se encontraban en el.
La dirección era; Calle del Pozo Nuevo, número 22. Ese era el domicilio de los dos hermanos Sánchez.
Cuando llegaron al lugar efectivamente en el mismo se hallaban Francisquete y Juan Pedro.
Estos al darse cuenta que les habían delatado se enfrentaron valientemente a los soldados y al personaje que les había denunciado que resulto muerto por un disparo hecho por Juan Pedro.
Y así queda el texto integro dando fe de la partida de defunción:
En la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, corre de esta villa en veintitrés del mes de abril, año de mil ochocientos y nueve, se entero Don Vicente Hidalgo Saavedra a los 51 años de edad. Marido de María Romero viuda que fue de Francisco López, y él, viudo de Engracia Antonia Almansa,y, actualmente casada dicha María Romero en segundas nupcias. No recibió los Sacramentos a causa de la desgraciada muerte que tuvo al recibir un tiro en la calle que llaman del Pozo Nuevo por Juan Pedro Sánchez y posterior por otros, por los franceses que actualmente se encontraba acompañándole yendo en busca del dicho Juan Pedro.
No testo por la causa referida pero se le hizo por su mujer, entierro grande con Misa de cuerpo presente, vigilia y responso.
Después de este encuentro de nuevo los dos hermanos se "echaron" al monte y fue al poco tiempo que Juan Pedro fue apresado por los franceses, más tarde le ataron a las aspas del molino viejo, así de esa forma tan amarga murió.
Al morir su hermano se unió a él su sobrino que al mismo tiempo era hijo de Juan Pedro, Francisquete se enfureció todavía más y arrecio con más fuerza contra los invasores.
Sus batallas eran tan duras que los franceses le apodaran con "El tío Camuñas"
Tal era el espanto que le tenían los gabachos. Luchador incansable defendiendo a su Patria, dicen... cuentan... que fue uno de los que más batallas librara.
Quizá como tantos otros de la época, pero en el pueblo donde nació se sienten orgullosos de él.
En una de las batallas cerca de Belmonte fue apresado y llevado a prisión al castillo que se encuentra en el lugar. Le formaron consejo de guerra y naturalmente fue culpado, debían ajusticiarle en la plaza del lugar un día del año 1811.
Pero no fue una ejecución normal, no, le rindieron honores de capitán. Le temían y al mismo tiempo le respetaban ya que fue un hombre muy valiente. De su valentía le venia el nombre que más aterraba a los niños de todas las épocas: Que viene el tío Camuñas.
Esta enterrado en el cementerio de Belmonte.
Y, esta es la historia de un guerrillero, de un hombre que nació en un pequeño pueblo manchego, Camuñas.