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CONCIERTO DE MORENTE

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

martes, 3 de febrero de 2009

DE NUEVO NOS LLEGA CARNAVAL Oleo pintado por José Higueras


Casi sin darnos cuenta estamos llegando de nuevo al tiempo carnavalesco. ¡Pasa el tiempo volando! Como aquel que dice hemos terminado la Navidad y ¡Zassss! Aquí tenemos a este señor que nos da paso al disfrute y aun tiempo que todo vale.

Claro que eso de que el tiempo pasa volando es para nosotros para los que ya tenemos una edad un poco madurita, por que cuando se es joven el tiempo pasa más lento o ¿Pasa igual? dejemos la incógnita.

Recuerdo mis años de adolescente en la Catalunya que yo habitaba, en esta época los chicos buscaban por decir de alguna manera a la chica que le gustaba o que le hacia "tilin" (Eso sí, siempre el chico) A decir verdad, que se hacían "tilin" los dos por que ya se conocían del colegio o por que los padres eran amigos, o simplemente de pasear por la Rambla.

Lo más cierto era que entre los dos había un "filin" que le llaman ahora, la chica decía a las amigas que estaba segura que aquel chico, o bien el uno y el otro que le pediría para ir a la comparsa, a veces el uno o el otro se equivocaba y venia el desengaño por parte del uno o del otro, pero hay estaba el misterio, la duda, saber en realidad si se estaba equivocado o no. Era algo muy bonito. De hay han nacido muchas parejas que después de muchos años todavía están juntas.

Claro que os preguntareis ¿Qué es la comparsa? Os explico un poco por encima: Se hacían "collas" o grupos, o, pandillas, o, simplemente comparsas. Chicos y chicas de todas las edades, algunos eran muy pequeños, tenían tres o cuatro años, claro que también los había parejas ya mayores a veces (como dicen ahora) de la tercera edad, eso sí tan dispuestos en correr y saltar como los jóvenes. Se formaban parejas todos vestidos de catalanes, ellos con la barretina, ellas con el pelo recogido en una malla, sus alpargatas y sus medias blancas de punto.

Llevaban un pañuelo grande colgado del brazo, repleto de caramelos, peladillas y "guixots". Estos es una especie de peladilla pero sin almendra dentro, de muchos colores.

Iban corriendo y saltando mientras duraba la música y al mismo tiempo tirando puñados de todos esos dulces, de vez en cuando se paraban, para descansar, eso sí, siempre en fila y muy bien hecha. Lo bonito era que cuando veían a cualquiera que conocían lo "machacaban" y si ya eran dos collas que entre ellos eran amigos la guerra de peladillas y todo lo demás era tremendo. Todo ello siempre acompañado por la sardana y pasando por toda la ciudad. Terminaban exhaustos, las agujetas hacían acto de presencia y durante dos días no se podían mover.

Era verdaderamente emocionante, y digo era por que hace años que no lo veo, pero lo recuerdo con cariño.

Pero como las casualidades no vienen solas y parece que la vida es una maraña, ahora vivo en un lugar de La Mancha donde se vive el carnaval a tope y aquí estamos preparando todo para recibir a don carnal con toda pompa.

Todo bicho viviente se disfraza, bueno todo no, ya que todavía quedamos alguno que no lo hacemos, pero lo vivimos y disfrutamos viendo como otros lo hacen y se pasan tiempo cosiendo sus trajes o mejores galas de esas fechas. Los niños en los colegios desde pequeños les inculcan el amor a lo carnavalesco.

Llega el martes de carnaval y ese día es el más grande de toda la fiesta, el día del ofertorio, es el desfile, el estallido,la luz, el color, la alegría y a veces el frío, también es protagonista.

Y, están las carrozas que pasean por el pueblo, no solamente las de aquí, también acuden de otros lugares, por que se celebra el concurso: de chirigotas, de peñas de carrozas un estampido impresionante, de riqueza, trajes cargados de abalorios. Carrozas inmensas, de una altura considerable y arriba una muñeca de carne y hueso, a veces con un frío impresionante y la chica casi desnuda.

Y aquellos que estamos abajo, a pie de calle mirando como pasan, observando cual de ellas es la más bonita o la más rica, y de pronto vemos a la pobre muchacha tiritando de frío, por que a lo mejor mientras cosen esas maravillas no piensan en las fechas que son y que lo más fácil es que también nos visite ese frío intenso propio de la meseta y de las fechas.

Mientras hablamos entre nosotros, decimos: Pobre niña, mañana seguro esta en cama con fiebre.
A lo mejor no le ataca la fiebre pero si es seguro un cansancio tremendo que no tardara en olvidar y ya pensara de nuevo en lo que se va a poner el próximo año.

Bienvenido pues el Carnaval y quedan invitados todos a la fiesta, les esperamos.